29 de ago. de 2009

Baile del Lazo

En una anterior entrada hablé del Baile del Lazo, tradición que se recuperó en mi pueblo después de más de cincuenta años de olvido.
Por si tenéis curiosidad, aquí os presento una grabación de la efeméride:

25 de ago. de 2009

18 de ago. de 2009

Fiestas Patronales



En estos días, como en muchos otros lugares de Sanabria Carballeda y el resto de España -eh, Logio?- se han celebrado en Cobreros las Fiestas patronales.
Ha habido discoteca móvil, fiesta de la espuma, torito de fuego... y se han recuperado tradiciones como el Baile del Lazo, que hace cincuenta años que se había perdido. Y salió de lujo.
Pero yo no estuve allí. Son, posiblemente, mis días con más trabajo del año.



También hubo carreras de sacos, ciclo karts, guerra de globos de agua, agro -olimpiadas, tiro con arco, siega con hoz y maja a manal... y un montón de actividades más. De algunas tengo fotos y me apetece compartirlas con todos.






Desfile de disfraces: Clasicismo e innovación




Emulando a Usain Bolt: Lanzamiento de hueso de aceituna





Como decía una amiga: Parece que están gritando "¡Vivan las nuevas tecnologías!"











Recuperando trabajos de antaño: Maja a Manal.


No menospreciéis las fiestas de los pequeños pueblos. Son el origen de muchas cosas.

11 de ago. de 2009

Tiempo para descansar


"Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

un tiempo para nacer,
y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar,
y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar,
y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras,
y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar,
y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar,
y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar,
y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
y un tiempo para la paz.

De nada sirve afanarse
¿Qué provecho saca quien trabaja, de tanto afanarse? He visto la tarea que Dios ha impuesto al género humano para abrumarlo con ella. Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin."


(Eclesiastés)
Pinchar en la imagen para mejor definición

9 de ago. de 2009

Sierra de la Culebra




Si hubiera de mostraros la Sierra de la Culebra, empezaría por llevaros a sus dos picos más altos: Peña Mira y Miño Cuervo. Desde estas dos atalayas, el paisaje se extiende a vuestros pies como un tapiz lleno de vida, en el que destacan los espejos de los embalses de Valparaíso, Cernadilla y Argavanzal y los pueblos son pequeños puntitos que asoman entre los claros.








No es una sierra de abruptos farallones ni agresivos picachos: es más bien una amable sucesión de montes y valles que se inicia en Sanabria, atraviesa la Carballeda y va perdiendo altura ya en las comarcas de Aliste. Dicen que hasta principios del siglo XIX estaba cubierta de robles y castaños y llegó a vivir en ella hasta el oso, pero que la necesidad de dedicar más tierras a la labranza provocó su práctica deforestación. Hoy veremos las tierras altas cubiertas de distintos tipos de brezos, jara y otros matorrales, que en primavera provocan una melodía de olores y colores difícilmente resistible. La mayor parte de la sierra ha sido repoblada con grandes pinares, que han favorecido el asentamiento de la fauna y la abundancia de setas en temporada. Los castaños han mantenido sus dominios en las inmediaciones de los pueblos y podemos ver ejemplares admirables en zonas como Ferreras o Robledo. En las zonas más al sur campa la encina, llamada carraca o carrapito por los vecinos.





Es esta tierra de lobos, la comarca con mayor densidad de población de toda la Europa occidental, y a lo largo de la historia ha mantenido una dura pugna con el hombre por la supremacía, con huellas tan llamativas como los corralones. El otro gran señor de la región es, por supuesto, el ciervo, que en tiempo de berrea escandaliza todo el bosque con sus peleas y bramidos. Los jabalíes, gatos monteses, liebres, conejos y demás deben estar deseando que termine esta exhibición para recuperar la tranquilidad habitual.





En 1973 se creó la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra, cubriendo una extensión de más de sesenta y siete mil hectáreas y continuación natural del Parque de Montesinho, al otro lado de la Raya.





Para ampliar información: Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Sierra_de_la_Culebra