28 mar. 2010

La Requejada


Entre las alturas del Cerro de San Juan y el de la Marra Alta, a caballo entre Carballeda y Sanabria, se extienden las tierras de la Requejada. Una personalidad propia, definida tal vez por el cauce del Río Negro que nace un punto al norte, cerca de la Peña que le da nombre ya en las estibaciones de la Cabrera. Paisajes amplios en los que las montañas se desperezan hacia la llanura, salpicados en el presente por pinares de origen foráneo.


Nuestro paseo nos conduce hoy a los pueblos: Doney, Santiago, Rosinos. La mirada se fija en las piedras trabajadas por cuidadosas manos hasta sacar a la luz las sierpes, felinos o rostros que custodian en su interior. También en sus ornamentos pintados o en sus corredores, ferreas defensas frente al invierno. En la obra humana, esta vez.


Así nos obligamos a un pronto regreso para buscar sus caminos y riberas.
No ha de tardar.


_ - * O * - _

Se avecinan días muy complicados para mí y de asueto para muchos de ustedes, por lo que me temo que estaré ausente hasta el final de las vacaciones. Intentaré estar presente en lo posible, pero, por si acaso, me despido mientras dure la Semana Santa. Disfruten todo lo que puedan.

24 mar. 2010

Como veo yo mi Sanabria, por Juno

Siempre es un placer para mí traer a estas páginas la colaboración de alguno de vosotros, lectores que les dais sentido. "Una mirada personal sobre Sanabria y Carballeda", dice el subtítulo. Pues bien, hoy tenemos OTRA mirada. Desde Trefacio, os presento a mi paisano Juno.



Tierra de encantos, bellezas naturales, climas propios, días de luz, noches con luz… y culturas únicas.

Yo que soy de los abonados a ciudadanos del mundo, mentalmente claro, pregunto ¿de quién es la belleza?,¿del que nace en ella?,¿del que la hace suya al sentirla, al notarla, que incluso le marca el alma, haciendo imposible el olvido?. Esto claro, caso de tener un dueño, la belleza ¿de quién sería?. No tengo casi nada claro, pero pienso que no tiene dueño, dejarla se la dejaría al segundo aunque fuera foráneo.


Estas son tierras duras. Algunos buscando su propia libertad, al correr tras las mariposas, al mirar extasiados un nido de “verderones” o de golondrinas al lado de su ventana, o por llorar viendo la muerte del ternero siendo degollado por la necesidad de ser vaciado el circuito sanguíneo antes de dar su último latido, ¿vosotros habéis fijado en vuestro cerebro la ternura que desprende la mirada del ternero antes de tener el cuchillo deslizándose por su cuello, al mismo tiempo que tus lágrimas lo hacen por tus mejillas?. Esto es duro, mi padre me decía al verme, “hijo, así es la vida, nosotros también comemos y mañana se te habrá olvidado”. Padre tu si sabías, hay cosas que nunca se olvidan.

Si a un espíritu libre le añades orgullo y rebeldía, encontrarás una dificultad muy seria para convivir con tus vecinos, ellos los denominaban “tontos” y como tales se iban extinguiendo o desapareciendo, dependiendo de los tiempos que corrieran. Solo eran distintos, no se dejaron conducir pero además eran más pobres que los otros pobres. ¡Pobrecicos!.


También está la buena gente, manejable pero buena gente. Estos son expertos en saber donde ponerse y pasar desapercibidos. Se acurrucan en las cocinas, sobre todo en época de castañas y mientras estas se asan o “estoupan” (cuando la castaña no está cortada por la navaja, estalla), ellos se hablan, sin abandonar del todo sus defensas.

Como algunos habréis observado y otros estaréis observando no soy escritor, por lo menos no de la categoría que vosotros apuntáis en vuestros escritos, soy atrevido y os participo de una opinión.


Respetando la línea que parece establecerse, apolítica, no entraré, pero la establecida en estas tierras la tiene bien marcada y también es causa de su cultura, sus miedos, costumbres, guerras familiares envolviendo un pueblo, etc. etc.

Aquí empezaría de nuevo el escrito, cuando al encontrarme con otras culturas que dieron forma a la mía en singular. Preguntaría ¿de quién es la cultura?......


En fin los tiempos que os describo eran negros y bien que lo siento. Pero los caños circulaban limpios, los molinos funcionaban, los prados eran muy verdes, las noches mas limpias y los ríos… bueno de los ríos mejor no hablo, el mío que es el Trefacio para definir lo que transmite me vaciaría el cerebro y todavía no habría llegado al sentimiento.

Texto y Fotos: Juno.



20 mar. 2010

El Final de una Historia (y 2)




Como veis llegamos al final de la historia que empezamos a contar aquí. Quizás sea más compleja de lo que se ve a simple vista: por eso en la primera entrada no quise dar más información que las fotos, para no condicionar vuestras opiniones (aunque como bien apuntó alfonso, sólo con el título ya lo estaba haciendo)
Este árbol es -era- un chopo canadiense (no es el Roble de Codesal, Arena) Un ejemplar de más de diez metros de altura (no, Madame, no fueron los siete enanitos los que lo talaron. Disculpe mi falta de precisión sobre el tamaño, pero, al fin y al cabo, sólo soy un hombre: si me equivoco con los centímetros, imagínese con los metros :-) No es una especie autóctona de esta comarca: quien lo plantó lo hizo sabiendo que era un híbrido de crecimiento muy rápido; lo que no sabemos es si buscaba su sombra o la explotación que ahora ha llegado. Tampoco estaba especialmente enfermo, Logio: los chopos tienen tendencia a empezar a secarse por el centro a partir de una determinada edad, por ello se suelen talar jóvenes. Con éste se ha empleado la técnica del secado en pie, bien explicada por Amio. Por aquí todavía sigue siendo más o menos habitual, aunque ya son operarios portugueses los encargados y lo hacen más rápido que antiguamente. Como bien apunta juno, el propietario tiene todo el derecho legal para hacerlo (al árbol me temo que nadie le preguntó): no se trata de un caso de problemas entre lindes, fosi. Las ramas rotas lo han sido por efecto del viento y la nieve, Javi. No es raro cuando alcanzan semejante tamaño y puede ser hasta peligroso. El chopo se vendió, la que pasaba en silencio, para aprovechar su madera. Es de baja calidad y posiblemente acabe como conglomerado, pasta de papel o palet de carga.
Como dice Mª Antonia a su sombra se han desarrollado cientos de historias, aunque no tantas como su tamaño pueda hacer pensar, porque, repito, es -relativamente- joven. Nada que ver con la centenaria nogal que se ve al fondo de la tercera foto. Tejón, Verdial, Abi... se preguntaban a quién estorbaba el árbol: aparte del aprovechamiento maderero parece ser que en esta finca va a construirse una casa y la altura del chopo podría suponer un peligro para ella. No asociéis la construcción con El Agarrobico: para mi pueblo, cada casa que se reforma o que se construye -y se hace bien- es un paso que se aleja de la desaparición. También es cierto que podría haberse localizado en otra parte del prao... Decía Lasker que, en poco tiempo ya nadie recordaría que en ese lugar se levantaba uno de los árboles más altos del pueblo: si estas fotos sirven para guardar este trocito de memoria, el blog va por buen camino.

Así que, sin (más) palabras, desbrozador. Ya tenéis tanta información como yo, Carolina, Carmen, Pepa y los demás...

¿Cambia esto la percepción de las fotografías?





15 mar. 2010

San Martín


 "San Martín [Obispo de Tours] de Castañeda, nuestro último enclave referencial y polo atrayente de poblaciones mozárabes desde Sur y Este, se halla a 1.218 m. de altitud, asentado sobre una planicie reducida del monte Coronas (1.638 m), por documentos llamado Suspiazo, forma parte de la Sierra de Segundeira, inserta ya por Nordeste con los Montes de León y Cordillera Cantábrica (...)
(...)"Monasterium fundatum esse dinoscitur in locum situm submontum Suspiazo, iuxta mare lacum, in confinio urbis Senabrie..." La característica natural que incluso define a nuestro cenobio es la situación contigua del legendario Lago de Sanabria, valles glaciares que inundan con lagunas los altos y pequeños valles colgados que acogen todo tipo de riqueza de flora (robles, abedul, serbal, acebo, castaño) y fauna (de tradicional riqueza cinegética y variedad de especies, incluidas aves como el aguila real). Al Noroeste del Lago se sitúa el para nosotros importantísimo río y valle del Tera -protagonista de la glaciación antedicha- que continúa por Sureste cara a Galende, Rabanillo y otras villas, auténtica ruta que parte desde la meridional Vía de la Plata que se desvía pasando Zamora antes de llegar a Benavente, conectada toda esta región con el importante núcleo de Tábara.


Son frecuentes en Sanabria los 12º bajo cero en invierno [¡Y los 18º! - Nota del Ed.], los veranos de tarde fresca, pero todo su clima es cristalino que lo hace ideal para la contemplación y estudios de astronomía. El Monasterio consagrado al obispo de Tours debió ser lugar apartado y silencioso, idóneo para la contemplación altomedieval, región más que propicia para la práctica del eremitismo e incluso del anacoretismo, un mundo para monjes solitarios que con el tiempo se definirán en el cenobio oportuno"

"Mozarabismo en la Gallaecia Altomedieval" José Carlos Ríos Camacho, 2001-2009


Imágenes: 
1. La Sierra del Suspiazo vista desde el antiguo Preventorio de Tuberculosos, hoy Albergue de Juventud. Por la derecha, el pueblo de San Martín encaramándose al Monte Coronas en el camino de la Laguna de Peces. A la izquierda, el nevado Cañón del Tera.
2.Detalle del ábside del Monasterio.
3.Interior del Monasterio, actual Casa del Parque Natural.

7 mar. 2010

Después de la tormenta perfecta



La famosa Ciclogénesis Explosiva del pasado 27/02 pareció quedarse en esta comarca en mucha lluvia y algunas rachas de fuerte viento, como ya contamos.
Pero al poco nos hemos encontrado con otras consecuencias: por ejemplo, en Limianos. El grado de acumulación de agua en la tierra provocó la caída de un paredón de piedra de ¿tres metros? de altura y el consiguiente arrastre de la cortina (huerta) que estaba sujetando. El cráter es realmente sorprendente.




La tierra y los frutales fueron arrastrados monte abajo hasta el Truchas, cortando la calle que lleva a la iglesia de San Tirso y dañando también seriamente el camino de Sotillo. Donde, por cierto, también se derrumbó otra pared.

Apenas unos días después, ese agua indomable nos trae una promesa de reconciliación:

 
 

5 mar. 2010

Primer Aniversario

abi e. adrian alasdeplomo alfonso alicia allek almodhena alto sil alyxandria faderland amio cajander ana trigo angus anuska arena ariadna atanasio fernández attaronyo babbilonia basurero usurero bea gnc beatriz blues boss burreira calenda carlos gonzález ximénez carlos oliveros carmencmbejar carol guerra carolina carolus cayetano cesar brandariz ciudadanos del mundo codesal/las raíces cruz cuentosbrujos daniela desbrozador desertor del arao diiviina ek10 el de la botellita de agua de fuente llamas el tejón emilio enrique facebook felix casanova briceño flickr fosi francisco ortiz hobmodel hospedería el pico del fraile igualteinteresa inés y yo inmoderadamente moderado isabel romana ishtar jaceck taran javi ventura javier alonso crespo jordi boldó jose josé luis de la mata sacristán juanjo kiko kiko esperilla la caja de burbujas la casera la dame masquée lasker laura lidia liliana lucki llvllurciana loc@ logan y lory logio loli martinez lorenrose lunhe lys mª antonia moreno madame minuet makistakis manly marina y sergio meli mery moldon montse r. odorica ion onminayas pablo pesca mosca sevilla pro recomenzar ripley rmc salvadorpliego sanabriacarballeda.com senovilla solelena sound steki teresa toni transi uthegal varo ventana indiscreta verdial victor manuel villa viriatus vive l'empereur vixtorman walkiria rennó suleiman... y a todos los que me dejo -sin mala intención- y a los que pasais en silencio:

¡muchas gracias!






Pd. Me lo he pasado bomba releyendo vuestros comentarios.

3 mar. 2010

El flautista y los lobos (y III)


En aquel tiempo, oh, príncipe, Andresito el de los Catujos había dejado de ser el rapaz que vomitó al ver enarboladas cual pendón las tripas de un lobo viejo junto al río Conejos. Se había convertido ya en un mozalbete del que quizás nadie pudiera decir que era el más espabilado de la aldea, pero al que todos apreciaban por su buen corazón. Aquella matanza había cambiado su manera de enfrentarse al mundo.

Ese día le tocaba pastorear la vacada en los prados comunales de la sierra del Sospacio, si bien es cierto que poca atención prestaba a los animales y llevaba ya largo rato con la mirada perdida hacia el valle del Bibey, allí donde se alzaban las recientes torres de piedra, las chimeneas de negro humo y las grúas de largo cuello cual esqueletos desencarnados.

Cómo ha cambiado todo -dijo la voz.

Al momento incluso pensó que era su conciencia la le que había hablado. Luego se sobresaltó sobremanera al descubrir sentado cuatro piedras más allá un enorme lobo de regio porte.

No te asustes: ya te hubiese comido si esa fuese mi intención.

Andresito hubo de aceptarlo: había un lobo sentado a pocos pasos que le estaba hablando y, además, con verdad.

Tu especie y la mía son enemigas desde el momento mismo de la Creación. Tenemos los mismos anhelos y el mismo territorio, así que estamos condenados a una eterna pelea. Si tengo hambre atacaré tu ganado. Si menguo tu hacienda me darás caza donde me encuentres. Así es. -se pasó la lengua por el hocico.

Pero la nueva gente acabará con todo. Conmigo y contigo. Míralo. Han teñido los cielos de negro hollín. Han desviado el curso de los ríos. Han traído a la bestia que hoza en vuestros cultivos y arrasa cuanto nido encuentra en el monte. Y, sobre todo, os han engañado. Han comprado vuestra primogenitura con un plato de lentejas.

Andresito recordó las conversaciones de sus mayores en el sagrado, a la salida de la misa del domingo; los huertos arrasados como por un ejercito enfurecido, las truchas boqueando en el cauce seco del arroyo. Miró de nuevo hacia las chimeneas que tiznaban el antaño azul cielo sin descanso.

No pretendo que me creas. Cuando cambie la luna se cumplirán tres años de la llegada de los hombres del humo. Hemos sabido que preparan una fiesta en la que correrá el vino sin mesura. Allí conoceréis la verdad. No faltéis.

Tal vez Andresito no se supo explicar muy bien, pero aún así consiguió que unos días después sus hermanos y algunos hombres más acudiesen a la venta de Touzaoscura y, con gesto casual, ocupasen una mesa medio en tiniebla donde aguardar acontecimientos. Al punto comenzaron a llegar grupos de forasteros, ya con grandes voces y risotadas, a los que no costó identificar como trabajadores de las industrias de la sierra. En un cuarto reservado les sirvieron viandas sin tiento y vino, vino en pellejos de arroba que el ventero no daba a basto a reponer. Salió a relucir un ravel y se acercaron también meretrices al hedor de la francachela. Los sanabreses esperaban -no sabían qué- en completo silencio.

Era ya muy avanzada la noche cuando en el frente de la mesa de borrachos se alzó el orador, tambaleándose él mismo, una jarra en una mano y una flauta de urz de delicado adorno en la otra. Era nada menos que el petimetre que apenas tres años antes desgranaba seductoras melodías en los altos picos de las montañas; pero entonces semejaba más un rechoncho súcubo ahíto con la sangre de sus víctimas, un pastel tembloroso de carne fofa cuyos vestidos, todavía elegantes, se esforzaban en contener a duras penas. Se limpió la grasa de los labios en la bocamanga antes de iniciar su parlamento.

Y les cuenta a sus lacayos cuánto oro están ganando con las fábricas de la sierra, cómo no han de tardar mucho en dejarla por completo esquilmada y cómo se han trazado planes para luego bajar al Valle del Tera y represar el río, inundando cuanto sea necesario hasta arrancar la última moneda que se pueda extraer de aquella tierra.

-Y todo ésto -finalizó, conteniendo la risa con un gracioso revoloteo de encajes- os lo debo a vosotros. A vosotros, que sembrasteis el pánico remedando los desmanes de los lobos. Que os cubristeis con sus pellejos, que falsificasteis sus huellas. Unas míseras bolsas en las manos adecuadas y estos estúpidos cayeron como fruta madura en nuestro poder. ¡El lobo malo! ¡El lobo asesino! ¡Ja! ¡Alzo mi copa por vosotros, los saqueadores de Monterrubio, mis sicarios de piel impostada!

Y esta y no otra es la explicación, oh, príncipe, del porqué una noche no lejana se reunieron en los caminos que suben hacia la sierra labradores, pastores de adusto gesto, mujeres de ojos incendiarios bajo los negros pañuelos, zagales cargados con piedras y con ondas. Del porqué gaiteros, pulpeiras, ciegos y hasta putas se unieron a ellos armados con guadañas y garrotes y subieron a la montaña alumbrados por antorchas. Y por qué se enfrentaron a pecho descubierto con los servidores de las máquinas. Y por qué los sanabreses hubieron de llorar a sus caídos, pero aún así fueron capaces de derrumbar piedra a piedra las chimeneas del negro humo, de devolver los ríos a sus cauces, de poner en fuga a aquellos aguerridos mercenarios; de borrar, en fin, casi por completo las huellas del fatal engaño.

Y tal vez, mi señor, esa sea también la explicación del porqué la gente de Sanabria y Carballeda tiene fama de ser tan recelosa y difícil de convencer con promesas al viento.

[N. del A.] Esta narración no pretende, por supuesto, ser nada más allá que una fábula y no se ciñe a hechos históricos concretos. Uno de los anacronismos más claros es que los pueblos de Sanabria Carballeda no tuvieron en propiedad montes comunales en la Sierra del Sospacio (término municipal de Porto) hasta finales del S.XIX y principios del S.XX, cuando de forma mancomunada los adquirieron a los terratenientes -generalmente, nobles- de la época. Una forma de propiedad (Montes en Mano Común) reconocida por el ordenamiento jurídico como absolutamente válida en Galicia y algunas zonas de los alrededores (también Sanabria y Carballeda) pero a la que la Junta de Castilla y León pone todo tipo de trabas.