29/4/2010

Abajo en el río




Debo reconocer que un invierno tan cargado de lluvias como el que hemos soportado puede llegar a hacerse cansino, sobre todo en aldeas tan pequeñas como las nuestras: "-Voy a dar una vuelta. -Está diluviando - ¿Hay alguien más?..."


A cambio, la naturaleza nos trae una primavera en la que nuestros ríos, arroyos y regatos lucen sus mejores galas. Los cauces, plenos, visten las riberas de praderías donde el verde te secuestra. Desde el Bibey o el Tuela al Guadalaba, desde el Valdalla al Villarino, pasando por el Tera, el Castro, el Trefacio, el Segundera, el Truchas, la Mundeira, el Negro, Cárdena, Conejos, Forcadura, la Reguera, la Perilla... Los más salvajes y también los que han sido objeto de ataques injustificables, a veces hasta por quienes se arrogan el deber de cuidarlos. Todos ellos están ahora en, quizás, el mejor momento para visitarlos, incluso más que cuando el follaje cierre y ya no nos permita admirar como árboles y arbustos se cubren día a día.


Humeros, fresnos, lirios, avellanos y manzanos silvestres. Y para el final se reservan los robles, siempre aportando la pincelada maestra. Un poco crecidos, estos muchachos.


Muchos de los visitantes, sobre todo sureños y levantinos, se asombran ante la libertad de nuestras aguas. Durante mucho tiempo, sanabreses y carballeses supieron disfrutarlas y también aprovecharlas, en una simbiosis a lo mejor perdida. Hoy podemos encontrarnos testimonios de otras épocas en las ruinas de molinos para el pan (centeno) y batanes donde se trataba el lino, producto que fue orgullo de nuestras tierras desde antes de la romanización. Las aguas marcaron con pulso firme la distribución de nuestros pueblos en sierras como éstas. Marcaron nuestra identidad. Cuidémoslas. Y, también, disfrutémoslas.


Música: "Down in the river to pray" (O Brother where at you? OST)

¡El Toisón!


Mi muy estimada Madame Minuet ha tenido a bien hacerme partícipe de este alto galardón. Y no puedo por menos que dejar constancia de mi agradecimiento, tanto por el premio como por las hermosas palabras que lo acompañan.
Bisous, Madame. Je suis très heureux.

26/4/2010

Caballos


"Los días corren como caballos salvajes sobre las colinas"
Ch. Bukowski.
... y otras veces pastan plácidos en eternos herbazales.

19/4/2010

El Grupo de Teatro de Trefacio


Ya hemos hemos hecho mención alguna vez al Grupo de Teatro de Trefacio, una iniciativa que ha superado sus bodas de plata y que constituye, salvo error, el último vestigio de una tradición de honda raigambre en esta tierra. Mi amigo y paisano Juno ha tenido la gentileza de recoger el guante que no hace mucho le lancé y hoy disfrutamos de una visión desde dentro de este grupo, que sigue andando con pie firme a base de ilusión. Como se hacen las cosas.


Veamos: como lo prometido es deuda, hablaré desde mi memoria y mi punto de vista sobre el grupo de teatro del pueblo de Trefacio.
Era el verano del 82, mi amigo Antonio López Alonso, Toñín para los del pueblo, nos reúne a un número de personas y nos insta a crear el grupo donde por medio de la cultura hagamos pasar un buen rato a gente que antes tenía la costumbre de ver teatro (donde actuaron gente del pueblo) y mas tarde cine en una sala donde también se hacía baile, pero no me remontaré tanto y citaré solo al actual grupo. Tras esta reunión nos comprometemos a actuar el verano siguiente, nadie se habría atrevido a pensar en los veintisiete años que lleva, bueno quizás Toñín, que “siempre a sido un hombre de fe”.


Al año siguiente montamos un escenario que tardamos una semana para dejar algo presentable y empezamos con La duda, de Echegaray. Haceos una idea de que salvo Antonio (llevaba algún año haciéndolo en la Universidad) los demás, excepto la imaginación y la ilusión, no estábamos dotados de ninguna experiencia, absolutamente ninguna, solo el recuerdo de algunos antepasados.
La cuestión es que el pueblo se puso a nuestro lado y a partir de ahí todo fue mas fácil. Esta experiencia me hizo ver como la ilusión de un pueblo puede tirar hasta sacar de ti lo que nunca habrías creído tener, esto ocurrió con actores que nunca estuvieron delante de un público. Primero vencer la timidez, después los nervios, luego hacerlo mejor….. y al final pensar en la grata experiencia recorrida y pasar a los que vendrán y seguirán con el fruto, siendo esto último lo mas importante.


Que duda cabe siempre hay complicaciones, fallecimientos, los que se fueron del grupo, alguna falta de apoyo…., pero esto se compensa con obras buenas, con humor (son las mejor recibidas por el público) y, desde luego, si te quieres reír, pasar un buen rato por tener buen ambiente, vete a los ensayos, algunos han sido históricos, se hacen en la antigua escuela de chicos, el lugar por si mismo tiene un gran encanto. Pero todo esto fue resuelto con el tiempo y con la virtud de mi amigo, alaba al iniciante hasta que él se lo cree y es entonces cuando aparece el resultado del que hoy en día podemos estar orgullosos.
Nosotros no estamos subvencionados, somos conscientes de que nos correspondería una cantidad de la Junta, pero unas por pitos y otras por flautas no hemos entrado en esa dinámica, para decir toda la verdad un año vinieron a vernos ciertas autoridades y el año siguiente tuvimos un dinerín. A mi amigo le gusta pensar que somos “la caravana de García Lorca” pero siempre recorremos el mismo pueblo. Tras cada actuación pasamos una cesta donde cada uno da lo que quiere o puede, luego se cuenta y en la cena de esa noche (donde va todo el que se apunte y se lo pague, incluida la gente del grupo) se informa de lo recaudado pasando a engordar la cuenta del teatro.


Cada año:
15 días de ensayos por la tarde y por la noche
Una semana antes mas o menos, el pueblo se reúne para sacar y montar el escenario, se retoca cuando está montado.
Dos días antes, se recorren los pueblos Sanabreses en coche y Antonio con los mas jóvenes van repitiendo la obra, el día y como los esperamos.
Día de la obra, el pueblo siempre nos dice “la mejor”. Se cena y hasta el año que viene.
Y esta es la historia, muy resumida para cumplir lo prometido, quién esté interesado en mas detalles mi amigo escribió un libro cuando se cumplieron los veinticinco años y como es escritor de los que publican, con su nombre en Google podréis escoger.
Saludos.
    

Texto y fotos: Juno.

15/4/2010

Galende, Municipio: Notas para un Artículo

Ribadelago, de 1923 a 2010
¿Todos los caminos conducen al Puente o acaso el Mercado está en el cruce de todos los caminos? Es difícil saberlo. Kruger, en su estudio sobre la cultura sanabresa de principios del S.XX, ya referenciaba la feria de los lunes como uno de los momentos más importantes de la vida cotidiana de los pueblos. Es posible que la actual tenga poco que ver con la que conoció el filólogo alemán, pero, aún así, el mercado semanal sigue siendo un hervidero de paisanos y visitantes, sobre todo en los meses de verano. Además, El Puente se ha consolidado como uno de los centros económicos y de servicios de la comarca. Establecimientos de hostelería, comercio, industria y ocio; eventos como la Concentración de Motos -en Julio- o la Feria de Artesanía -en Agosto- y su situación en la carretera de acceso al Lago hacen que la visita sea inexcusable.
Mercado del Puente
El crecimiento del Puente lo ha llevado a unirse prácticamente con Ilanes, en la orilla del Truchas. Cuenta con un albergue juvenil situado en un bello paraje de robles y castaños, que también acoge una ermita de gran devoción. Un corto paseo por esa misma arboleda os acercará a Rabanillo, con su iglesia dedicada al Cristo de las Necesidades y estimables muestras de arquitectura popular. Cuenta la tradición que las tropas napoleónicas utilizaron el pueblo para abastecerse, e incluso hay quien dice que sigue en pie alguno de los establos donde recogieron sus caballerías. Yo lo intenté, pero no los he encontrado. En sus inmediaciones, en Monte Gándara, se sitúa la nueva Casa del Parque Natural, edificio de llamativa construcción que ha de convertirse en el espacio de referencia para la comprensión de la naturaleza en la comarca. Desde allí, siguiendo la carretera del Lago, llegáis hasta la ermita de Cubelo. El pueblo se extiende a vuestra derecha, bajando hacia el Tera. No penséis que es solamente la urbanización a la izquierda de la carretera.

Monte Gándara
Galende, la capital del municipio, fue posiblemente el pueblo pionero en el aprovechamiento turístico del Lago. Junto a los campings, las cabañas, los alojamientos de turismo rural, alberga innumerables segundas residencias y los servicios necesarios para la comodidad del visitante, pero también guarda rincones que nos muestran el ayer del pueblo y bellos caminos tradicionales, tanto junto a los ríos Tera y Trefacio como por los robledales que llevan a Ilanes, Quintana, Rabanillo…

Caminos en Galende
O hacia Pedrazales, que comparte con Galende el hecho de marcar el límite sudeste del Parque Natural. Pedrazales es un hermoso pueblo de intrincadas callejas y frondosos árboles, muy vinculado en la antigüedad al Monasterio de San Martín: allí mantuvieron los monjes una hacienda donde recaudar los tributos de la comarca, cuando el invierno complicaba el acceso a San Martín. Siguiendo el cauce del Forcadura hacia la sierra llegamos a Vigo (de Sanabria, por supuesto): os ofrecerá algunas estampas que parecenextraídasde un belén. Quizás el hecho de haberse incorporado más tarde al desarrollo le ha permitido mantener mejor el sabor tradicional.

Castaño en Pedrazales
San Martín de Castañeda es, posiblemente, el pueblo que ofrece unas vistas más espectaculares sobre el Lago. Su importancia en la historia de Sanabria y Carballeda es fundamental, no en vano su Monasterio, que hasta ahora ha albergado el Centro de Interpretación del Parque Natural, fue titular de propiedades y derechos en toda la comarca. El San Martín de hoy poco tiene que ver con el retratado por Unamuno o aquel que visitó Alejandro Casona con sus Misiones Pedagógicas; tampoco con la Casa de Reposo para tuberculosos, reconvertida en Albergue de Juventud. Siguiendo la misma carretera llegamos a la Laguna de los Peces, el lugar de mayor altura del Parque al que podemos acceder por carretera y, así, uno de los más visitados, tanto por sus frecuentes nevadas en invierno como por ser punto de partida de numerosos senderos de montaña. De allí, por ejemplo, parte la más conocida ruta a Trevinca, el techo conjunto de Galicia y Zamora.

Nieve en Peces
Los monjes de San Martín utilizaban un intrincado camino, hoy conocido como Senda de los Monjes, para bajar hasta Ribadelago, tristemente famoso por la rotura de la presa de Vega de Tera que costó la vida de la mayor parte de su población en 1959. El pueblo se ha esforzado por honrar la memoria de las víctimas y también por demostrar que es posible sobrevivir a cualquier situación, por dura que sea. No penséis que desapareció todo: en lo que podemos llamar su casco antiguo hay casas que se mantienen inmutables en el tiempo. Su emplazamiento, en la misma embocadura del Cañón del Tera, es espectacular y en sus inmediaciones se sitúa uno de los bosques autóctonos mejor conservados de la comarca: la Beseda, en el camino que parte hacia Sotillo.
 
San Martín
Para dar cobijo a los supervivientes de la tragedia se erigió Ribadelago Nuevo, antes llamado de Franco. Su arquitectura se aleja de la tradicional de la zona y emparenta directamente con las casas del Plan Badajoz, no en vano dicen que fueron utilizados los mismos proyectos de construcción. Es el pueblo más cercano a las populares playas del Lago (Viquiella, Custa Llago) y así proliferan los bares, cafeterías, restaurantes y alojamientos donde descansar de nuestras jornadas de baño.

Ribadelago Viejo
Si visitáis Sanabria y Carballeda es difícil que no acabéis en alguno de los pueblos del municipio de Galende, de una manera u otra. Es cierto que su temprana explotación turística ha causado algunas actuaciones cuando menos conflictivas. Hay que recordar que, en los años 70, se publicitaba al Lago como “ El Mar de Castilla”, nada menos, como si fuésemos una sucursal del Torremolinos del landismo en la Sierra Segundera. Afortunadamente, la concepción ha cambiado radicalmente y hay una firme voluntad de cuidar tanto al viajero como al entorno, que deben ser complementarios y no excluyentes. Y no olvidemos que ese primer aprovechamiento turístico permitió al municipio el asentamiento de servicios y pequeñas industrias que, sumados a las tradicionales agricultura y ganadería, han mantenido su población en niveles razonables.

Rabanillo, llegando desde Ilanes
Ver Mapa


Fotos: Xibeliuss, excepto la nº1: F.Krüger

11/4/2010

... que acaban por llegar


Tras el porte aristocrático de la Amarilis, le llega el turno a la sal de la tierra: margaritas, pensamientos, cerezos, peonías -aquí las llaman Rosas de los Lobos...



Huyeron las nieves, vuelven ya las hierbas a los campos
y a los árboles sus cabelleras
la tierra muda de aspecto, y los ríos, decreciendo,
corren a lo largo de sus orillas.

Horacio



Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.


Walt Whitman, en versión de León Felipe


Llega el momento y nadie quiere retrasarse.


Más en flickr

Un premio

Mi amigo Enrique es todo un caballero.
Sí, nos ha tenido abandonados demasiado tiempo, huérfanos de esas Fotos Antiguas que con tanto primor colecciona, pero cuando vuelve -esperemos que sea por mucho tiempo- trae un zurrón lleno de regalos:

.
Moito obrigado, Enrique!

6/4/2010

Promesas, Promesas...



No sé en otros lugares, pero aquellos que en estos días visitaron Sanabria y Carballeda pudieron comprobar que la siempre libérrima Natura decidió posponer la primavera aún un poco más. Un clima ciertamente adverso provocó que esos brotes verdes que tan vigilados tengo no abandonaran todavía su refugio; así también le sucedió a los viajeros, que tal vez no pudieron disfrutar de esta tierra en todo su esplendor.


Otros, tal vez, hallaron lo que no buscaban, pero que no dejan de formar parte de nuestros placeres cotidianos. Las tardes se convirtieron en verdaderos remansos de tranquilidad. En la hospedería, por ejemplo, aquellos que en la mañana habían batallado infructuosamente contra los elementos encontraron cobijo junto al fuego de la chimenea y el amparo de su biblioteca. Nadie encendió la televisión. Sonaba, eso sí, música de Bach, de Hendel, de Mozart... Espero que más de uno de los invitados pudiera llevarse de contrabando algo de esa paz que se enseñoreó de los llares de la comarca.


Pero la promesa de la primavera sigue ahí. Agazapada, esperando. Si supiera con cuánta ansia se la espera...


Pd. La flor (Amarilis) como veis no es precisamente silvestre, pero es la que tenía más a mano para retratar los momentos de su llegada al mundo.
Pd2. Como suele pasar, a partir del domingo de Resurrección estamos disfrutando de un tiempo excelente.