23/7/2010

Los Altos de Puebla


Dicen que Roma, la Ciudad Eterna, está rodeada de siete colinas. Puebla de Sanabria, un poco más modesta, se conforma con dos o tres. Sin embargo no es frecuente encontrar fotos desde estos altos y yo quería quitarme la curiosidad. Estas dos primeras están tomadas desde Bruñazales, por encima del Alto de Castro.


Y las dos siguientes desde el Alto de Lagra, en el camino hacia Ungilde. Es decir, practicamente en línea recta con respecto a las dos anteriores.

Desde allí sólo tuve que girar un poco para fotografiar la cola del Embalse de Cernadilla.


Muchos viajeros despistados -¡incluso alguna página web!, al verlo desde la Autovía A-52 lo confunden con Los Lagos de Sanabria.

18/7/2010

La Diferencia del Rojo y el Azul

Mi paisano y amigo Tanxilde, al que recordaréis por el estremecedor relato "La caravana del Mercado", vuelve a asomarse a estas páginas. Una vez más es la Sierra de Porto la auténtica protagonista, con su dureza... y también sus lugares de incomparable hermosura. Preparaos: viajamos atrás hacia tiempos muy difíciles:


 La Alta Sanabria ha sido un lugar de paso para pastores de trashumancia, para algunas aves llegadas de África huyendo de la agonía del calor, pero también de los que… huían de su propia historia y se escondían de aquellos que no admitían su forma de pensar. Hay muchos nombres famosos, sus alias: Animas, Paciencia, Bailarín, Guaje, Abelardo... tantos, tantos y tantos que pudo ser cualquiera el protagonista de esta historia.

De pequeño me contaban historias de estos personajes que me atemorizaban, pero ahora les veo como los
últimos románticos del siglo veinte, los héroes que lucharon por lo que hoy tenemos y quizá no valoramos lo suficiente… La libertad. Va en su honor este relato.

Era verano, afortunadamente se quedó atrás el frio gélido del invierno que les impedía mover de sitio, por un lado implicaba riesgos de morir de frío o de ser descubiertos por las huellas que quedaban permanentemente sobre la nieve, por lo que vivían escondidos en los pueblos, pallaregas, currus. Pero aun así y todo, en Julio las mañanas de rocío en la sierra no son agradables y a veces se quejan sus huesos, ya doloridos de tantas escapadas.
Sus compañeros duermen agotados a pierna suelta, o eso parece, metidos entre la hierba de unos palleiros. Descansan mientras el vigila su sueño y seguridad. Confían en él y no les debe defraudar aunque el sueño le quiera doblegar.

Para vencer al sueño mira hacia arriba, hay un cielo estrellado y parpadean algunas estrellas sobre un fondo negro, negro como su futuro. ¡Que paz, que silencio! Solo rota por el aullido de algún lobo contestado por el eco y a veces por otro lejano -se hablan unos a otros, de monte a monte. ¿Qué barruntarán? Le gusta ese cielo, es inmenso, casi tanto como la nostalgia y añoranza que siente dentro de sí… Piensa en sus padres, ya viejos ¿como pueden soportar el dolor de verle huido como una alimaña?...Él, que era la esperanza de su vejez,…Ahhh prefiere no pensar ni ahogarse en el llanto, solo buscar una salida a esta vida incierta y asilvestrada como los que ahora aulan.


Para distraerse piensa en ese cielo… aquel punto rojo hacia el sur, dicen los entendidos que es un planeta, Marte y arriba en el zenit esa vereda más brillante y lechosa es el Camino de Santiago…, también cree recordar que aquellas siete estrellas juntas y pequeñitas se llaman las Pléyades, y distingue ese cuadrado con tres estrellas colgando, dicen que forman el cinturón de Orión, un guerrero como él, pero más fuerte e invencible, ya que se siente pequeño y mediocre. Hacia el sol naciente brilla el lucero de la mañana, ¡Cuánto le alegra la vista y el alma!, sabe que es Venus, un planeta con nombre de una diosa. ¿Y se pregunta si vivirá gente allí, si serán tan desgraciados como él? Quizá no tengan guerras y sean más inteligentes que nosotros y no se maten entre ellos. Bueno, que más da, eso no va a cambiar las cosas, piensa.
Este es el segundo verano que pasa en el monte. Cuantos recuerdos ya acumulados, y extasiado por la vista explaya el pensamiento por los recuerdos que más que placer le producen dolor…


¡Que pasa rapaz!, ¿estas solo?... se acuerda del susto que le dieron al Zagal de Foioenfranco cuando de sopetón se presentaron en la majada. Después de recuperarse del susto le ofrecieron un cigarro, eso le dio confianza y le comentaron que necesitaban unos corderos para comer y que les señalase cuales eran del “amo” para no perjudicar a los pobres pastores, pues les consideraban tan míseros como ellos. Después de señalarles unos cuantos, cogieron los que les parecieron. Les desangraron y destriparon para acarrear menos peso, ya que tenían que caminar con ellos al hombro muchas horas de sierra. Fueron generosos, uno de los corderos descuartizados se lo ofrecieron para ser comido por él y los pastores que compartían el duro trabajo, sabían que se alimentaban a base de sebo, pan, tocino y poco más, por lo que les brindaron uno de los corderos, eso le hizo sentir orgulloso. Robar a un rico para compartirlo con un pobre, esas eran ocasiones en que se quitaban el hambre y les daba fuerzas para seguir. E incluso hubo días en que se permitían el lujo de asearse el cuerpo y la ropa, en las limpias aguas de algún rio de montaña y bajar a la verbena de algún pueblo para divertirse -aunque era difícil quitarse el olor a monte, el olor a lobo decían ellos. En esas ocasiones se hacían pasar por tratantes de ganado que iban de paso. Era el momento en que disfrutaban del vino y alguna copa de aguardiente y se aprovisionaban de tabaco, pero esto era peligroso por lo tanto escaso y esporádico y no bajaban todos, solo los más avezados.


Repasa una ocasión del verano pasado, era el 26 de Agosto, feria en Porto. Estaban cansados de tanto tocino y comida atrasada que decidieron acercarse al pueblo y poder disfrutar del pulpo, (plato típico de esta feria en que una pulpeira gallega lo preparaba ). Estuvieron agazapados no Picheiro das Anduriñas, a media ladera de la montaña da Costa, toda la mañana ojeando el ferial, pero no se atrevieron a acercarse pues veían a los de la benemérita patrullar por los alrededores… y por desgracia también a tratantes de ganado ir hacia el Curru Concello, con sendos platos de madera con rojo pulpo que les hacían salivar. ¡Vaya día mas perdido!, pensó…salvo por el contacto que debían de tener a la noche con otros huidos que procedían de Corzos, un pueblo al otro lado de la montaña que era gallego.


Se refugiaban en una  propiedad de José Corrales,… ¡justo al lado del cuartel de la Guardia Civil, vaya cojones!... donde nadie podía sospechar. Era una familia afín a la derecha pero bondadosa y generosos con los rojos por solidaridad y de ellos no podían recelar.
Después del contacto, de madrugada y al son de una gaita gallega que tocaba en la verbena se alejaron del pueblo hacia el monte, a su hogar, sin probar el pulpo que les dejó desazón en el estomago. Y como alimañas se perdieron en la oscuridad de la noche. Durante la retirada él y su amigo se juraron y prometieron que en la próxima feria iban a reventar de pulpo y se hicieron una apuesta de quien bajaba primero al pueblo y pedía la primera ración. En eso pensaba cuando miró al compañero que dormía acurrucado entre la hierba del palleiro -testigo de aquella apuesta- y contó que solo faltaban 47 días para la feria.



Pero los sucesos y la misión de ayer que les había acercado de nuevo a Porto, para tomar represalias con la Guardia Civil por un hecho pasado y que no quería recordar, pues le causaba dolor y dolor le causó tomar el desquite que tuvieron que poner en juego, cambió la ventura.
El día 8 de Julio, ya tenían preparado el escenario para la asechanza, era un lugar en Peñas Blancas, lugar de paso de la gente hacia el Mercado del Puente.
La emboscada que le habían preparado a la Guardia Civil, aprovechando que tenían por costumbre acompañar a los vecinos de Porto que iban al mercado de compra y así vengar la muerte de ciertos compañeros, había salido mal.
Esto le producía desazón y agotado se quedó dormido…No le despertó el canto del gallo, no. Fue el canto estridente de unos carros que bajaban cargados de hierba de los prados de la Freixiña y el bramido de unas vacas que pastando durante la noche, se habían acercado donde ellos estaban pernoctando, en el Prado de sete Costelas, cerca del Barreiro. Tenían que cruzar una última montaña y estarían a salvo en su santuario en Foio Castaño. Pero se sentían sin fuerzas, todos estaban heridos menos él, el compañero corría el riesgo de morir desangrado, estaba tiritando y no de frio precisamente.
Hacía dos noches había tenido una premonición y así fue, murieron su compañero y amigo, unos cuantos guardia civiles y un joven pastor inocente de Porto de 19 años llamado Juan. Este nunca pudo reunir el ganado que iba a buscar al monte y… su amigo nunca le ganaría la apuesta de ser el primero en pedir una ración de pulpo en la feria.


Le apodaban Ánimas, espero la suya no vague en la oscuridad de tan negra, oscura noche y descanse con la paz que en vida le arrebataron.

Texto: Tanxilde
Fotos: Xibeliuss

Tanxilde nos adjunta así mismo dos enlaces de videos grabados en la zona de la historia. Podéis verlos aquí y aquí

11/7/2010

Ruta de Don Quijote de La Mancha


"Asomaron por el camino dos frailes de la Orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios, que no eran más pequeñas dos mulas en que venían (...)
Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaina (...)
No venían los frailes con ella aunque iban en el mismo camino; mas apenas los vió Don Quijote cuando dijo a su escudero:
- O yo me engaño, o ésta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto; porque aquellos bultos negros que allí parecen, deben ser, y son, sin duda, algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer ese tuerto a todo mi poderío (...)
"


Caso que el héroe caminase por "La Mancha" sería normal que Miguel de Cervantes Saavedra hablase de las órdenes militares de Calatrava, Santiago, priorato de Uclés, San Juan o Malta; sin embargo, cita a los bultos negros, frailes de San Benito...


Motivos tenía para ello. A unos veinte kilómetros de Cervantes la iglesia románica sita en San Martín de Castañeda, declarada monumento nacional, resto de un Monasterio (S.X) de frailes del hábito negro que siguieron la Regla de San Benito, es testigo de la presencia de frailes que desde su garita pretendían medir el tiempo(...)
Viniendo de Castro de Avelas o de Galicia hacia San Martín de Castañeda podrían encontrarse los frailes con Don Quijote en la encrucijada Caneiro Vizcaíno, (Sierra Negra), a poco más o menos, quince kilómetros de dichas Bouzas.


En cursiva: Cervantes: Quijote. I, VIII, 75-76
Leandro Rodríguez. Cervantes en Sanabria. Ruta de Don Quijote de la Mancha. Ed. Semuret, 2004
Fotos: Vixtorman.


Los lectores veteranos del blog ya conocen la Teoría del Quijote en Sanabria (más información: aquí y aquí). Las hermosas fotos de mi amigo Vixtorman corresponden al camino que une Sotillo con Ribadelago, pasando por la Laguna. Si no me equivoco, el Caneiro Vizcaíno es el lugar donde este camino se cruza con el Cordel Sanabrés que sube hacia la Sierra de Porto, reflejada en algunos mapas y documentos antiguos como Sierra Negra. Poco después, Quijote y Sancho llegarán a la Cascada, donde el ruido del agua y de los pisones les darán un buen susto.


Pd. Y no puedo despedirme sin, naturalmente, desearnos suerte a todos. Yo sólo quiero ver un buen juego. Si perdemos, que sea con nuestras armas. Pronto lo sabremos.