El arco de seguridad chilló al borde de la histeria. Don Toribio puso cara de cansancio.
- ¡Fermín! ¿Apagas el puto chirimbolo o me vas a cachear? ¡Mira que hoy vengo duchao!
- ¿Y tú? - el vigilante bloqueó el pitido – Si sabes que siempre salta ¿por qué cojones no dejas el transistor en casa?
Le habían dado una Micro Uzi 9 X 19 sin culata. Una bestia negra y grasienta que con el cinturón apretado hasta la asfixia apenas lograba sujetar pegada a los riñones. Temía que todo el mundo adivinara el bulto bajo el gabán. En el bolsillo, bien a mano, un cargador de veinticinco cartuchos. Y otros tres de cincuenta en la mariconera por si la cosa se complicaba.
- ¿Hay mucha gente en la cola?
- Unos doce o trece. Las pensiones, ya sabes.
- Lo venía pensando. También quería hablar con el director ¿Sabes si está disponible?
- Acaba de entrar a una reunión... yo creo que tiene para más de una hora.
- ¡Jodó! Oye, Fermín: hoy no ando muy católico. Voy a sentarme en el sofá un rato. ¿Puedes decirle al último que voy detrás suyo?
- Es la Gertrudis, la de San Mateo. Yo se lo digo.
- Gracias, tío. ¿Y cómo va la Fina?
- Gorda como una vaca. Como siempre – el guardia se alejó.
- Toribio – el Manco le agarró por la muñeca – No puedes cagarla. Hay mucho en juego. Es lo que llaman un abogangster. Está haciendo carrera en política y lo han traído a la embajada para que se foguee. Pasa tanto perico a los yankis que tiene que sacar parte del mercado para que no bajen los precios. Quiere traerlo en avión aquí y abrir nuevas vías a Europa. Nada de barcos. Nada de gallegos.
- Y aquí estamos deseando.
- Deseandito. Va a haber una reunión y debe llegar más feliz que una perdiz. ¿Lo has entendido?
- No hay cuidado
- Sí, sí lo hay – el Manco apretó aún más su presa – El tío es una bomba con patas: como algo salga mal podemos acabar todos muertos. Por un lado o por el otro.
Don Toribio estudió la situación desde detrás de sus gafas oscuras. La puerta cerrada del despacho. Mediometro llevaría unos veinte minutos dentro. Los oficinistas. Los clientes en ordenada fila frente al cajero. Charlaban entre ellos. Había para rato. Suspiró. Apoyó cuidadosamente el bastón blanco contra el reposa brazos del sofá. Palpó los cargadores en la mariconera. Llevó la mano al bolsillo. Tenía que ser.
Aquella mañana Don Toribio desayunó solo en el bar de Esteban. No quiso conversación. Se sacó el carajillo a la puerta para tomar el aire. “Estoy un poco mareado” - dijo. Desde allí tenía una buena vista de la sucursal, al fondo de la calle. Antes de las ocho llegaron juntos el director y el interventor. Luego el resto del personal. A y media abrieron a los primeros clientes: jubilados, comerciantes, alguna maruja. Pasó el Mercedes Torero. Una furgoneta de cristales tintados aparcó ni muy cerca ni muy lejos de la puerta. Nadie bajó. Toribio intuyó que eran los encargados de sacarle de allí. Mediometro y su gorila llegaron andando por la acera. Con el maletón. Dejó unas monedas en la barra. Pasó al retrete. Vació las tripas con la Uzi sobre las rodillas. Supo que no estaba solo. Unas manos hechas de sueños acariciaron el arma. Comprobaron el cerrojo. Comprobaron el seguro de tres posiciones. Comprobaron que los cargadores salían y entraban con facilidad.
Don Toribio Carambola se levantó del sofá.
El arco de seguridad volvió a chillar.
Y empezaron los tiros.
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33 comentarios:
Ya me dejaste enganchao, no si le doy la razón a Alma, a ver cuando podemos leer lo que escribes encuadernado.
Un abrazo.
Vaya con don Toribio, no abandona el carajillo ni en las situaciones más complicadas, jeje. Seguiremos expectantes. Saludos, amigo Xibeliuss
Y nos deja usted ahí?? Hombre, eso no se hace! Es como irse a publicidad cuando comienza una escena de acción.
Verá, creo que sé lo que es un carajillo, pero podría explicarme lo que es un perico?
Buenas noches, monsieur
Bisous
Interesante,muy interesante..Esperemos acontecimientos...
Un abrazo
Te las vas a tener que ver con mi señora-mujer. A mí me prohibe la palabra chirimbolo, y casi me obliga a ducharme alguna vez.
Unha aperta.
¿Tiros?... ¡coño!.
Cuando leí el segundo capítulo creí que lo había comentado. vuelvo a releer para recordar el hilo del relato y me he dado cuenta de que no te comenté.."mea culpa". Si es que me quedo tan ensimismada con lo que escribes que pierdo el norte :)
Sigo impaciente por ver cómo sigue lo del atraco...por lo pronto se oyen tiros.
Un abrazo y gracias.
Un relato muy negro, escalofriante. Y con un magnífico final. Un abrazo, querido amigo.
Cuando las Uzi están en manos de los sueños... la cosa se complicará...
Me gusta mucho como manejas el tiempo narrativo a tu antojo, Xibeliuss.
Espero que el ratito de publicidad dure poco y podamos seguir disfrutando de San Toribio...;-)
Abrazos.
Gracias, Tejón. De momento vamos a buen ritmo, así que no habrá que esperar mucho.
Abrazos
Me temo que Don Toribio no sería capaz de moverse sin su carajillo, su ponche caballero, sus cañitas... mala combinación.
Abrazos, Paco
Ah, Madame: he usado el mismo recurso que usted en Cierto sabor a veneno. Ya sabemos lo que pasa en el banco justo a continuación. Nos queda saber cómo encaja Toribio.
Feliz noche
:)
Un abrazo, J. Manuel
Acabarás conmigo, piensa que soy viejecita y no tengo el corazón pa estos suspenses... saldré penando en mi mecedora y te daré la murga para que publiques en papel, ya verás
Abrazoooooooooooooos
Xabres, yo con mi señora-mujer tengo conversaciones del tipo "pásame el chirimbolo ese" "¿el qué?" "el chisme ese de ahí" "¿de dónde?" y así hasta el infinito, jejeje
Menos mal que no lee mucho el blog.
Abrazos
Logio, lo que le digo a Madame: los tiros ya estaban dados...
No sé si es porque me he enganchado tarde a la historia me he perdido en algunos momentos, aunque barrunto que con armas por medio va a haber más que palabras y huele a escabechina.
Espero la continuación.
Un abrazo.
Gracias, wersi. Además, creo que andas especialmente liada.
Un abrazo
Ah, Isabel: final todavía no. Queda historia todavía.
Ya sabes: siempre adelante!
Abrazos
Marisa, sé que los continuos saltos en el tiempo pueden dificultar la lectura: no es mi intención, no creo que escribir más complicado sea escribir mejor. Pero esta serie de relatos, donde los personajes se entremezclan, donde las acciones de unos acaban repercutiendo a los otros - con los que en principio parecían no tener nada que ver - lo exige - o así lo veo yo :)
Un fuerte abrazo
¿Viejecita?
¡Anda ya, Campanilla! Estaremos todos los demás con la mecedora y el sintrom y tú revoloteando por tus montañas de Nuncajamás... ;)
Un fuerte abrazo, alma.
Hola, Valverde: no es raro perderse. Hay partes que pueden funcionar como relatos independientes, pero otros - como éste - se llenan de referencias difíciles de seguir.
Subí a Peces: rebosaba tanto el aliviadero que estaba complicado cruzar el muro. Se notan las lluvias de noviembre!
Abrazos
Desde el zambombazo de la sierra, cuando el túnel, del que salió vivo, pero tocado, este Toribio no levanta cabeza, aunque hoy parece que esta a punto de dar la campanada o hacer la gran carambola. Tu dirás. Ya veremos. Un abrazo.
Pues es verdad, tus frases están llenas de datos y marcan el tiempo (yo todavía estoy pensando en esa Micro Uzi 9 x 19 sin culata y solo le veo el aceite negro), en el fondo lo que quieres es que te lea 2 veces, pero es un placer.
Mi gratitud por el apoyo a Trefacio, no hablamos de esto la última vez (mea culpa) pero ya te contaré alguna vez como atravesamos las murallas y no la conquistamos en una hora, otra vez será.
Abrazos
Jjejeje Gracias, dlt. Sí, ya veremos: todavía quedan lagunas que contar en el camino desde el Guadarrama al banco, pero vamos avanzando.
Abrazos
Hola, Juno. Ya sabes que si te apetece contar la aventura en Zamora aquí tienes las puertas abiertas. Lo que hace falta es que las buenas palabras que os dieron se transformen en hechos y no se quede todo en las fotos del político de turno. Hay que estar muy atento y desde el blog intentaremos hacerlo.
Abrazos para todos.
madre... esto se está liando cada vez más, un ciego "auque fingido" atracando un banco... estoy deseando leer como sigue esto
Qué bárbaro Xibeliuss, hay que releer un poco lo anterior, pero qué negro se pone la cosa. Esperaré tomándome un Ponche Caballero, ja,ja. Un abrazo
Jose Luis: no sé si lo he sabido transmitir bien, pero, para mí, un ciego con una pistola y dispuesto a usarla, me parece una imagen terrorífica. Vale, Toribio ve... pero los demás no lo saben.
Saludos
Ah, sí, Marce: hay que releer un poco. Ahora el relato ya ha conectado con el tiempo de Castañuela y creo que ya será más facil de seguir.
Abrazos
Ahora la parte que sigue la tienes que poner rapido, porque estoy enganchada y quiero saber quien quedo herido o muerto o si de esta se va a saber si Don Toribio ve... ains que ahora toy en un sinvivir...!!!
Besitos!!
:)
Espero no tardar, Afrodita
Abrazos!
Vamos todavia con Don Toribio Carambola que ya pronto va a tener su propio libro o algo parecido con sus historias.
Para coleccionar.
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