"Eran hombres muy valientes. Difíciles de mandar, orgullosos, temerarios. Con una experiencia inmediata de la guerra. Muchos de ellos atravesaban una crisis moral grave, como consecuencia de la guerra civil española". Raymond Dronne, capitán de la 2ª División Blindada (Leclerc)
" Tan cansados... que poco de humano teníamos ya. El veintidós y el veintitrés fueron espantosos: dos días con sus noches de marchas y luchas constantes a cara de perro. Matar o o ser muerto. Sí, muchos boches se entregaron, muchos abandonaron sus posiciones sin más... pero la mayoría se batieron hasta el último aliento, no sé si por estar convencidos o por la amenaza de sus propios Waffen SS, que no aceptaban ningún tipo de rendición y se rebelaban contra los mandos. Ellos, nosotros, todos desesperados. El veinticuatro Granell dio la orden de reagruparnos.
- ¡A tomar por culo! ¡Hoy tomamos París!
" No nos emocionó. Entonces no. Tu padre y yo nos subimos en el semi oruga que bautizamos como Ebro. Fue tu padre quien se encargó de colocar la tricolor española junto a la francesa. Él siempre estaba pendiente de esas cosas.
" Caía la noche cuando cruzamos la Puerta de Italia. La orden era llegar cuanto antes al ayuntamiento, donde los de la resistencia habían instalado su centro de operaciones, pero la gente de la calle, los parisinos, casi no nos dejaban avanzar: todo eran besos, flores, botellas de vino... ¡Todavía quedaban miles de alemanes en la ciudad! Las campanas de las iglesias repicaban, el allons enfants de la patrie se cantaba a voz en grito y te hacía hervir la sangre en las venas. Era un agobio, una locura: nosotros esperábamos que el fuego enemigo empezase en cualquier momento y entonces los civiles caerían a cientos. También nos hizo sentirnos hombres de nuevo. Recordar el sentido de tanta muerte. Alguno de los nuestros dijo ¿Os imagináis esto en las Ramblas? - y supimos que debíamos acabar con aquello costase lo que costase.
- ¡Vamos a lo que vamos, coño! - gritó Granell
" Y alcanzamos por fin la plaza. Un pelotón de alemanes nos recibió con una cerrada descarga de fusilería, tabletearon dos ametralladoras. Nosotros colocamos el 57 mm. y les atizamos con todo lo que había. No creo que ninguno quedase vivo. Entramos en el Ayuntamiento. Granell se reunió con los jefes de las fuerzas del interior, a la espera de la llegada de Dronne. Uno de ellos había estado con las Brigadas Internacionales; el otro sería pronto presidente de Francia. A todos nos dieron la mano personalmente. Yo me quedé de guardia en la puerta cuando se encerraron en el despacho. Se me acercó un locutor de radio - sí, había unos cuantos periodistas allí - y a mi lado soltó un discurso sobre los orgullosos franceses de pura cepa que habían acudido en auxilio de la revuelta de París. Luego me colocó el micrófono en los morros para que dijese algo: oiga, que yo soy español. ¿Qué te parece? Mi gran momento en la historia... y eso es todo lo que se me ocurre.
" Aquella fue nuestra tercera noche sin dormir. Nada importaba. El recibimiento de los parisinos, nuestras sensaciones ante sus abrazos, la esperanza, nos habían convertido en titanes. Mis recuerdos de las horas siguientes son un carrusel de tinieblas donde los hechos aparecen como fogonazos sin orden ni concierto. Tomamos uno tras otro el Congreso, el hotel Majestic, la Concordia. Una mezcla de sangre y champán: los combates se mezclaban con la euforia incontenible de los civiles y más de uno pagó con su vida el no ser consciente del peligro. Nosotros detuvimos al Estado Mayor alemán. Tu padre, yo. Granell, Paquito, Toñito el maño. Gutiérrez, un hurdano al que ni nosotros entendíamos del todo al hablar, le puso al imponente Von Choltitz el pistolón bajo las narices porque no se quería rendir a un simple soldado. Se cagó en su padre y en su madre hasta la quinta generación. El general le miraba como si estuviese alunado. Nosotros les llevamos sanos y salvos hasta el ayuntamiento, cuando la gente los quería linchar en medio de la calle.
" Llegó Leclerc con el resto de la 2ª división. El narizotas. Unos cuantos americanos. En Montparnasse se firmó la rendición oficial y al dia siguiente se organizó el desfile de la Victoria, aunque todavía los SS mataban sin control y te montaban un desaguisado en cualquier sitio. Nosotros no hicimos el desfile. De Gaulle nos eligió como guardia personal y con él estuvimos en el homenaje al soldado desconocido. Y después, sí, marchamos con nuestros carros por los Campos Elíseos. Con nuestra bandera tricolor ondeando llena de descaro. Allí estuvimos nosotros. Los desesperados. Los desahuciados. Los que perdimos la guerra en nuestra casa, devolviendo al enemigo ojo por ojo y diente por diente. Eramos la Nueve. Y se acercaba el dia del regreso.
" Por fin nos dieron orden de acampar. A la mañana siguiente el cuartelero fue a despertarnos antes de diana.
- ¿Qué coño...?
- Hay una mujer que os busca. A los dos.
Y allí estaba. Con los ojos empapados en llanto. Con los labios mordidos. Con los brazos apretados sobre la chaquetilla de lana.
La mujer de mi mejor amigo. Mi hermana. Tu madre, la Dolores.
" Perdóname, hijo. Todavía hoy me cuesta contener la emoción. Me faltan las palabras para explicarte lo que aquello fue para nosotros. La felicidad absoluta de aquellos días en París. Desde que salimos de Barcelona con la columna de los Aguiluchos sólo habíamos cruzado una decena de cartas, cartas que siempre llegaban con meses de retraso y que a nadie podían tranquilizar. Dolores tuvo que salir de la ciudad tras las jornadas de mayo, cuando las izquierdas decidieron matarse entre ellas mientras el fascismo avanzaba a pasos agigantados. Volvió a Figols, luego al Pirineo y cruzó la frontera antes que las cosas se pusieran realmente difíciles. Encontró refugio en casa de unos familiares lejanos y allí deberíamos habernos encontrado, pero a nosotros nos internaron en Argelès-sur-Mer, luego la Compañía de Trabajadores Extranjeros, África... Con la llegada de los alemanes y el régimen de Vichy toda la región fronteriza se convirtió, aún más, en un infierno para los españoles. Ella se instaló en Limoges y pronto empezó a trabajar como enlace para los primeros grupos de resistencia organizada. La Dolores siempre fue buena para fijarse un objetivo y sacarlo adelante a cualquier precio. Tras la caída de Michelet hizo un gran trabajo para mantener unidos los distintos núcleos, pese a que la represión fue brutal: ella misma se libró por los pelos de la matanza de Oradour, desde donde salió hacia París para coordinar con Bidault las sublevaciones ante la llegada de los aliados. Nosotros combatimos a garrotazos. Ella lo hizo con la cabeza.
" De todo esto nos pusimos al corriente en aquellos días. Y bebimos y comimos y reímos y nos abrazamos. Nos abrazamos mucho, necesitábamos tocarnos, saber que era real y no un sueño. Toda la ciudad era una fiesta y nosotros los invitados de honor. Pero acabó pronto: el ocho de septiembre nuestra división se puso en marcha de nuevo.
"Dolores quedó. Tú ya estabas en su vientre."
Desde la esquina de Carranza, Dolores, con los ojos empapados en llanto, con los labios mordidos, con los brazos apretados sobre la chaquetilla de lana, vio salir a su hijo del café junto al viejo del parche en el ojo.
- ¿Es él? - preguntó el hombre a su lado.
Asintió.
- No se preocupe. No molestará más al niño.
Manolito nunca volvió a ver al pirata que le contaba historias.
Don Toribio Carambola sí: cada noche, en sus pesadillas.
Pero no lo reconoció.
29 comentarios:
A sangre y fuego.
Gracias por el regalo :)
este otro...lo he leído ya tantas veces... Es taaaaaaaaaaaaaan cojonudo... y tan emocionante... no sé
Un beso
Vaya titulo paa atraer lectores... muy buen relato, aunque no le hace justicia a Von Choltiz que ante la orden de arrasar la ciudad mando en un auto con el combustible justo al embajador sueco, el unico ue se animo a cruzar un campo minado con un salvoconducto con la firma del susodicho con un mensaje a los aliados -flagrante traicion- para que se apuraran a entrar en Paris de una buena vez antes que terminaran los preparativos para volarla por los aires.
Por algo salvo el pellejo.
Hola Xibeliuss.
Pelos como escarpias tengo,oye.
Un abrazo.
Tuvo que ser duro, Logio
Alma:
Es un poco por lo que no conseguí arrancar con el Memorial: que la historia se ha contado muchas veces.
Éste tenía que haber sido uno de sus capítulos.
Yo creo que éste y el anterior son claves para entender la historia de Toribio... y lo que viene a continuación.
Un fuerte abrazo
Cierto, Alejandra. Si Von Choltiz llega a cumplir la orden de arrasar París antes de entregarla la historia podría haber sido muy diferente. Quizás los aliados hubiesen seguido con la idea inicial de rodear la ciudad para seguir avanzando a todo trapo hacia Alemania, Francia no hubiese conseguido su estatus de potencia vencedora y seguro que París no sería como lo conocemos ahora.
Pero no creo que Gutierrez y los otros fueran conscientes en aquel momento. Yo supongo que Amadeo Granell tendría la orden de entregar al general vivo y es lo que hicieron.
Jjejeje ¿Te gusta el título? La explicación viene de cómo ve el niño Manolito al veterano de guerra... y cómo se le aparece en los sueños cuando ya es adulto.
Abrazos
Es un momento de la historia muy emocionante, Fosi. Me alegra que te guste.
Abrazos
yo me espero a las siguientes entradas, ya que esta me ha dejado un tanto confuso el final
Sé que es complicado, José Luis, y más así, publicado a trozos.
Un poco de paciencia: todo encaja.
Saludos
· Me encanta ese reconocimiento a nuestro 'sacrificados'. Fueron los españoles quienes liberaron Paris.
Un relato perfecto.
· Saludos
... y feliz Solsticio de Invierno
... el Sol gana la batalla
CR & LMA
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Relato espléndido, todo un regalo de navidad. Nos ponemos algo empalagosos en estos días, todos, yo también. Sólo quiero salud y algo de inspiración para mí y los míos, así como mis amigos, entre los cuales estas tú. Lo mejor de lo mejor, Xibeliuss. Abrazos.
Episodio de novísima información, intuyo que clave para lo que va a venir.
Tu narrativa es excelente, Xibeliuss.
Un abrazo.
Me había reservado comentar anteriormente pero en este punto ya no puedo más,.EMOCIONADO.
Un abrazo.
Tu prosa es poderosísima, nos traslada al momento, a la emoción del momento, a la desolación pese a todo. Precioso, xibeliuss. Un abrazo admirado y felices fiestas.
Hola Xibelius, un micrófono ante los morros acojona mucho, además de ser muy contradictorio, los que tiene algo que decir se cortan y los que mejor estarían callados no paran, bueno ésto último ocurre mas ante una cámara de tv.
Un abrazo y que pases unas buenos días de Navidad con tu gente.
Gracias, Ñoco.
Durantre muchos años ni siquiera tuvieron el reconocimiento a su papel, tanto en la Resistencia como en el ejercito francés. Menos mal que las cosas cambian.
Saludos y feliz solsticio!
Gracias, Paco.
Es mi divisa para este año: con la cantidad de cosas que nos estamos tragando, el que nos "obliguen" a ser buenos y felices no me parece tan grave :)
Un abrazo y a pasarlo lo mejor posible!
Gracias, Marisa.
Ahora... hay que volver al banco :)
Abrazos
Es muy emocionante, Tejón. Para escribir este capítulo he estado recopilando información del papel de los españoles en aquellos hechos y, sí, es muy dificil no conmoverse. Y más sabiendo las esperanzas que la mayoría de ellos tenían... y cómo acabaron.
Abrazos
Gracias, Isabel.
Ya lo he dicho alguna vez: las entradas con relatos son las que menos visitas tienen en el blog y eso a veces desanima (de publicar, ¡no de escribir!)
Palabras tan amables de alguien como tú, cuya obra admiro mucho, siempre son un estímulo para seguir.
Abrazos y felices fiestas.
Cierto, Abi:
Es más, suelen hacer que la gente corriente parezca poco menos que giliflautas y no, no es así.
Abrazos y felices fiestas.
De nuevo aquí a ponerme al día con tus relatos.Le estoy cogiendo cariño a Toribio...mira tu qué cosas.
Mientras leía este capítulo recordaba la última película sobre Hitler que vi en TV...Y se que no tiene nada que ver con ese OGRO, pero me vino a la memoria por el tema, el tiempo y la acción.
Aunque tengas menos visitas en tus relatos, sigue escribiendo. Además, sabes que estas fechas son de mucho ajetreo para todos.
Un abrazo y gracias por las tuyas a mi web.
Qué gran capítulo, y que gran sorpresa. Ahora va y resulta que este Toribio de tan variada fortuna es hijo de la resistencia y su madre, Dolores, cerebro de la misma. No parece que mucha de la materia gris de la madre la heredara el hijo. ¿O sí? Tú dirás. Un abrazo Xibelius.
Menos mal que alguien nos cuenta la historia tal como fué.
Yo siempre dudé de los históriadores.
Unha aperta.
Jjejeje Wersi, sí, mucho ajetreo: estamos todos con la lengua fuera y no nos llegan las horas del día. No, eso lo tengo claro; me refiero a la diferencia de visitas en general, a lo largo de la vida del blog. Pero yo sé que hay a quién le interesan y me gusta hacerlo, así que seguiré.
Abrazos y felices fiestas.
Gracias, dlt.
Parece que lo que Toribio sí heredó de su madre fue el salir a flote de cualquier situación. Veremos, veremos :)
Un abrazo y felices fiestas!
Ay, Xabres, tú bien sabes que la historia es una, pero se cuenta de muchas maneras. Yo, para esta ficción, me he basado en la que más se adecuaba.
Que es la que más me gusta, por cierto jejeje.
Abrazos y pásalo lo mejor posible
Emocionante relato para este castrense. Desde luego, las novelas y relatos histórico-militares, más o menos ficticios, están entre mis favoritos, como no podía ser de otra manera.
Te felicito Xibeliuss.
Un abrazo!
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