16/12/2011

Los trabajos de Don Toribio

- Quizás ya te han explicado que una cigüeña trae los niños de París, ¿verdad? Yo sé que es verdad. Estuve allí.

El viejo del parche en el ojo calló mientras el camarero ponía sobre la mesa dos tazas de chocolate y una bandeja de churros. El niño que un día llegaría a ser don Toribio Carambola contemplaba por la ventana el movimiento de la gente en torno a la estación de metro. Nunca antes pudo verlo así, desde tan alto. Le recordaba al sumidero de una pileta, cuando está un poco atascado y necesita soltar unos cuantos regüeldos antes de tragarselo todo.

- Tienes que escucharme bien, Manolito. Sé que no me queda tiempo. Y ahora es cuando tú apareces en la historia.

" Una vez un compañero me explicó que las vidas de todos nosotros podrían resumirse en una curva. La curva tiene un punto de inflexión definitivo, un vértice. Hasta llegar a ese punto, aunque puede tener muchos altibajos, vamos subiendo escalones; a partir de él iniciamos el descenso. Lo normal es que pasemos y no nos demos cuenta. Puede ser una muerte, un hito histórico, un momento apenas más feliz que el resto... Durante muchos años pensé que nuestro vértice fue la revolución de Figols. Luego todo pareció caer: el destierro en el
Buenos Aires, el golpe militar, los Aguiluchos, el Ebro, el paso de la frontera, los campos madereros... lo que te he contado durante estos días. Pero luego llegó Túnez, el entrenamiento en Inglaterra, el desembarco... Ahora sé que el verdadero punto culminante de nuestras vidas - la mía, la de tu padre y la de tu madre - sucedió en París. El mío no lo tengo tan claro: el de tus padres fue cuando te concibieron. Cuando llamaron a la cigüeña. A finales de agosto del 44. Estábamos tan cansados...

El director ordenó al cajero que llenase unas bolsas con el dinero de su puesto. Calderilla. Él mismo se encargó de activar la apertura retardada de la caja principal, la del sótano. Más calderilla. Castañuela parecía haber crecido una docena de centímetros. Desde el suelo, ahora tumbado y con las manos en la nuca como los demás, Toribio seguía sus pasos con la mirada. Mediometro no había dado señales de vida. Tampoco su guardaespaldas. Si el director estaba dispuesto a sacrificar el dinero oficial...

- Eres el hijo de perra más grande con el que jamás me he cruzado. ¿De verdad eres ciego? -  le dijo el Manco - Quiero que trabajes conmigo.
- ¿Y yo qué gano? - contestó Toribio.
- ¡Jajaja! ¿Lo ves? Planteaté mejor cuánto dejas de perder. Te gastas en putas y en drogas tres veces más de lo que sacas con los cupones. Del juego no hablo, porque sé a ciencia cierta que siempre te las apañas para no palmar al final. Yo te ofrezco un trabajo para que todo esto te salga por la cara. O casi.
- Me interesa mucho lo que me dice, señor. Siga hablando.
- Quiero abrir el negocio. Tú sabes que aquí, a las timbas del billar, sólo vienen los matados del barrio. Dejan dinero, sí. Pero es poco. Hay gente bien, con pasta de verdad, que anda por ahí loca por encontrar mesas de juego. Sitios donde también meterse una rayita si se tercia. Buenas copas, furcias que animen. No valen los clubs de antes: por discretos que sean se acaban
canteando. Tengo un contacto que se mueve por esos mundos y, además, nos puede facilitar los locales. Pisos buenos, chalés, no tugurios.
- Tiene un contacto - Toribio cargó la frase de intención: bien sabía que el Manco pagaba comisiones. Y a quién.
- Eso no te incumbe. Tú sólo tienes que saber que es un
chollo gordo y está montado al detalle. Ya tengo el equipo, pero yo no valgo para estar personalmente. Tú trabajarás para mí y a mí me rendirás cuentas. Yo liquidaré contigo y tú te sentarás en mi silla.

" Hace tiempo que te tengo
clichao, Toribio. Te he visto con los cupones y te he visto en los puticlubs. Con el rollo éste que te marcas del pobre desvalido te adaptas a la gente como un camaleón y siempre sacas provecho. Te he visto borracho y te he visto colocado hasta las trancas: no pierdes el control. Eres el hombre que necesito. Tú también me conoces. No perdono. No olvido. Si he llegado hasta donde he llegado es porque nadie vivo puede andar diciendo por ahí que me ha tangado.
- Sí. Me gusta, Manco. Pero faltan dos cosas: dime cuánto, sin coñas, y dime quién está en mi equipo.

Toribio fue un empleado leal durante años. Sisaba al Manco, claro, pero nunca cantidades importantes. Lo justo para sentirse en forma y con las riendas en la mano. Se convirtió en un personaje dentro del mundillo. Era el hombre que sabía dónde. Era fiable. Era muy discreto. Conseguía cosas. Tuvo situaciones complicadas y supo resolverlas. Estaba todo el día y toda la noche en la calle. Con los cupones. En las timbas. Hablaba con unos y con otros. Aprendió mucho: supo cuánto, cómo se movía el dinero; supo hacia dónde, cómo volvía limpio. Supo qué policías se engrasaban. Supo quién. Y se lo guardó.

Le gustaba su trabajo. Sólo hubiese querido dormir un poco más. Sin sueños.

Hasta que se cruzó con Abogángster. Y el sumidero lo arrastró.


De golpe, Castañuela se gira hacia el despacho. Impecable posición de tirador. Palabras. Bam. Bam. Bam. El ruido de un cuerpo al caer. Barahúnda de gritos.

Don Toribio Carambola, que en un acto reflejo ha hundido la cara en el terrazo, piensa que la puta se ha cargado a Mediometro.

23 comentarios:

Xabres da Teixeira dijo...

¿Tenia algo que ver Don Toribio con los Sicilianos de los tiempos de los reyes de Aragón?.
Las mafias son la leche, no descubras todo lo que te he contado, pués corremos el riesgo, tú y yo, de ir a la trena.
Claro que si nos llevan jamón del Gran Sanabrés, y no damos golpe, todo se dará por bien empleado.
Unha aperta.

La Dame Masquée dijo...

Esto progresa, monsieur. Un relato sólido, como esculpido a golpe de cincel, detalle a detalle.
Por cierto, curioso uso del verbo "cantear".

Feliz fin de semana

Bisous

Abilio dijo...

Hola Xibelius, ¿de verdad se ha cargado a Mediometro?.
Desde luego el ser discreto y quedarse con la información suele llevar aun final como poco imprevisto.

Un abrazo

verdial dijo...

Me gusta el punto de novela negra que le has dado.
Cuánta razón lleva el viejo del parche en lo de la curva de la vida. Totalmente real.

Un abrazo

Xibeliuss Jar dijo...

Jjejeje Xabres, yo a estos los veo como hampones de medio pelo, gente de barrio que se mueve alrededor de la legalidad para sacarse cuatro duros.
Los malos de verdad vuelan mucho más alto.
Abrazos

Xibeliuss Jar dijo...

Gracias, Madame. Hay una técnica en fotografía que consiste en mantener el obturador abierto (el botón de disparo apretado)durante un tiempo prolongado frente a un escenario completamente a oscuras y luego vas iluminando partes a golpe de flash. Eso te permite, por ejemplo, reflejar a la misma persona en dos sitios diferentes sin ningún tipo de montaje, seguir la huella del resplandor de un cigarro, etc...
Sólo puedes ver el total de la escena cuando ya has iluminado lo que quieres y cierras el obturador.

:)Pues algo así estoy intentando con este relato.

Feliz fin de semana, Madame.

Pd. En argot, "cantearse" es llamar la atención. Supongo que viene de "dar el cante"

Xibeliuss Jar dijo...

:) Yo creo que no, Abi. Pero veremos.

Abrazos

Xibeliuss Jar dijo...

La idea de la curva y el punto de inflexión lo "robé" hace tiempo, Verdial: ya ni recuerdo de dónde. Hace tanto tiempo que lo hice mío que cada vez lo utilizo de manera diferente.

Abrazos

alma dijo...

¡Pues que bien robas !:) A mi también me gusta muchísimo eso de la curva de la vida...Y me quedo pensando si el punto de inflexión de Castañuela habrá sido la muerte del pollero o está por llegar

Xibeliuss podrías hacer una página con el relato completo??...o completo hasta ahora, vaya Si... soy avariciosa. Mucho. Me condenaré con seguridad :D

En cualquier caso, muchísimas gracias.


Un abrazo

Marisa dijo...

Compás a tres tiempos. Así calificaría tu relato. Tres espacios y tres momentos diferentes de la historia, perfectamente trabados, trepando con sumo interés por esa curva hacia el vértice que acabará llegando...

Muy buen trabajo, Xibeliuss.
Un abrazo.

PACO HIDALGO dijo...

Jajaja, ese tufillo negro me encanta, ese hombre del parche en el ojo (parece la canción del pirata de Sabina), esa actitud mafiosa... la trama empieza a tomar unos derroteros delirantes, tragicómicos y más me gustará la siguiente parte. Abrazos, amigo Xibeliuss.

fosi dijo...

Hola Xibeliuss.
Lo de ver toda tu vida reflejada en una grafica tiene su aquel,aunque no me gustaría ver la mia así.
No quiero que Alma se condene sola,¿podrías hacerlo?.
Un abrazo.

alma dijo...

Gracias Fosi :D

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Me está gustando esto. Dije en un anterior comentario que era Toribio un ser estrellado. No me importa me hayas quitado la razón, al menos de momento. Ha pasado de llevar detrás un "Carambola" a llevar delante un "don", lo cual no esta nada, pero que nada mal, de momento.
Un abrazo Xibelius.

J.M.Gonzalo dijo...

Aunque tarde lo lei,con tranquilidad despues de que mi nieto se fue a
dormir,porque hay que saborear cada letra que pones,sigo esperando acontecimientos...
Un abrazo

Xibeliuss Jar dijo...

Alma, Fosi:

Quizás lo de la página no sea mala idea... pero no voy a hacerlo de momento.
Cuando de por terminado el relato colgaré la versión definitiva en http://sites.google.com/site/xibeliuss/ para que la descargue quien quiera, como hice con los anteriores.

No obstante, os he mandado una cosita. Espero que google no me haya considerado spam otra vez.

Abrazos

Xibeliuss Jar dijo...

Gracias, Marisa:
Eso intento. El vértice no está lejos y los hilos confluyen.

Un fuerte abrazo

Xibeliuss Jar dijo...

Paco: las diferentes tramas ya están todas sobre la mesa. Ahora iremos viendo cómo encajan.
Jjejeje Yo no soy capaz de diferenciar radicalmente los generos. Me parece que la vida tampoco.
Abrazos

Xibeliuss Jar dijo...

Gracias, dlt.

Veremos dónde acaba Carambola.
Pronto vamos a ver de dónde viene.
Abrazos

Xibeliuss Jar dijo...

Gracias, J. Manuel.
La continuación, esta vez sí, enseguida.
Abrazos

ñOCO Le bOLO dijo...


· Un buen relato. Seguiré la saga...

· Saludos

... y feliz Solsticio de Invierno
... el Sol gana la batalla

CR & LMA
________________________________
·

Xibeliuss Jar dijo...

Gracias, Ñoco. Te advierto que es un poco complicada de seguir :)

Saludos y feliz solsticio!

Soledad dijo...

Cuanta vida tiene Toribio, cuanto tiene por contar. Me deja admirada, ya que mirando hacia atrás vas descubriendo la intensidad de un hombre en aquella época. El hombre del parche, alguien a quién no se le escapaba ni una, una mafia en una época que brinda con la nuestra en su relato, un libro enorme dentro de él, bastante listo, que aprende pronto como mover y como se mueven los hilos de un mundo insospechado.

Muy bueno el relato, muy bueno de verdad.
Un abrazo, Xibeliuss

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...