26/02/2012

El Relato del Viejo Filibustero (2)


(Antes nos quedamos aquí)

Mediometro se dejó caer. Rodó sobre sí mismo hacia detrás del mostrador. Se las apañó para sacar la Beretta 950 de la funda tobillera. Junto a su calcetín de ejecutivo. Buscó la línea de tiro.

Castañuela disparó tres veces. No hizo blanco.

Don Toribio se dejó caer. Rodó sobre sí mismo hacia las ventanas. Se las apañó para sacar la Uzi de los riñones. Buscó la línea de tiro.

Castañuela. Mediometro. Castañuela. Mediometro. Otra vez.

- o O o -

“ Salimos de París a primera hora de la mañana. El sol tenía ya ese color que anuncia el otoño, pero calentaba con fuerza. Íbamos en el exterior de los semi orugas. Tu padre se había quitado el casco y miraba hacia adelante, sin hacer mucho caso de los saludos de los paisanos. El viento le alborotaba el cabello. La piel curtida de su frente contrastaba con las blancas mejillas, afeitadas con regularidad durante los días junto a tu madre. Parecía lucir una barba llena de canas. Parecía un santo laico.

“ Al dejar atrás los últimos suburbios se giró hacia mí. Me sorprendió ver sus ojos cubiertos de lágrimas.

- Dame un pitillo, anda.

“ Lo encendió con su mechero de yesca. Miró de nuevo hacia adelante.

- En verdad que las hemos pasado putas, cuñado - susurró - Míranos: Morillas, Almendro, Pepe Díez, Cortés, Cañero, Fábregas... Tú. Yo. Vaya banda. Dentro de unos años nadie recordará nuestros nombres. Si vencemos, porque lo importante será lo que está por llegar. Y si nos derrotan...

- ¿Sabes lo que siento ahora? Prisa. Tengo prisa. Sea cual sea, el final del camino está a la vuelta de la esquina. Al alcance de los dedos. Ya oíste al Turuta: se están reuniendo tropas junto a la frontera. Cualquier día cruzarán los Pirineos. Y nosotros aquí. Distinto frente, la misma guerra. No nos queda otra que acabar con ésta. Ya volveremos a casa. Y todo irá bien. Todo irá bien.

“ Yo callé. Nunca le dije a nadie, ni siquiera yo mismo lo reconocí durante mucho tiempo, pero sentí miedo. Miedo de que aquello acabase. Miedo al final del camino.

“ Avanzamos a un ritmo endiablado. Los mandos, por sus propios motivos, parecían contagiados de la prisa que mostraba tu padre - y muchos de los nuestros. No encontramos resistencia digna de tal nombre hasta Andelot: tres compañías a las que pasamos por encima con ayuda de los carros del 501. Los veteranos de la Wehrmacht tenían asumido que la guerra acababa también para ellos. Pero ellos, al contrario que nosotros - los españoles - no tenían otro objetivo esperando. Sólo les quedaba un regreso como vencidos y arrostrar la vergüenza. Cuando llegamos a Mattaincourt nos encontramos con doscientos esperándonos en perfecta formación, con su coronel al frente y las armas desmontadas y apiladas en la plaza. El más joven no bajaría de los cuarenta años. Te juro que los sentí muy cercanos.

“ El cruce del Mosela iba a ser muy diferente: allí Von Mantauffel estaba plantando cara con lo mejor que le quedaba del V Ejercito. Nosotros nos enfrentamos con granaderos, paracaidistas y unas cuantas compañías de la Waffen-SS. Durante tres días estuvimos zurrándonos a conciencia, con el puto río en medio - a pesar de la fecha corría frío de cojones - y bajas a montones por los dos bandos.

Para el veinte se dio la posición por consolidada. Habíamos conseguido cruzar los semi orugas y la cabeza de puente, unos cinco kilómetros entre Vaxoncourt y Châtel, era ya bastante firme, pese a algunos contraataques enemigos. El veintiuno le tocó a nuestra brigada el turno de guardia. Tu padre y yo salimos a medianoche para una ronda perimetral.

“ La luna, ya no llena del todo, iluminaba el camino con luz engañosa. Tu padre estaba de buen humor. Yo, sin embargo, hacía recuento de nuestras bajas desde la salida de París, menos de dos semanas atrás: media docena de muertos, el doble de heridos graves.

 - Tú y yo seguimos vivos, cuñado. Eso es lo importante. Que volvamos así a casa.

“ El sendero se internó en una zona boscosa, en el naciente de Vaxoncourt. Al llegar a un pequeño claro tu padre se paró a arreglarse las botas - la derecha se le había desencuadernado en uno de los vados del río y la llevaba mal sujeta con cintas y cuerdas. Hincó la rodilla en tierra. Dejó el fusil a su lado.

“ La luna se ocultó entre las nubes. Yo me adelanté algunos pasos. Busqué mi bolsa de tabaco para mascar. Hubiese dado cualquier cosa por poder encender un cigarrillo. La hojarasca murmuró. Yo me volví. El alemán estaba junto a tu padre arrodillado. Sujetó el fusil bajo su pie. Manuel lo miró. El otro le clavó el cañón de la Luger en la frente y disparó.

“ Yo dejé caer la bolsa de tabaco. Intenté colocar mi arma en línea de tiro. Vi su uniforme negro. Vi sus galones de obersturmbannführer en las solapas. Enmarcaban una cruz de hierro. Negra. Bordes plateados. La fecha grabada de 1939. La esvástica en su centro. Una pequeña muesca en la esquina superior derecha. Coronada con hojas de roble y dos sables cruzados. Pendía de una cinta negra, roja y blanca.

“ No vi sus ojos, ocultos por la sombra de la visera acharolada.

“ Vi el ánima de su Luger al apuntar.

“ Me disparó cuanto le quedaba en el cargador.

14 comentarios:

Xabres da Teixeira dijo...

“ La luna se ocultó entre las nubes. Yo me adelanté algunos pasos. Busque mi bolsa de tabaco para mascar. Hubiese dado cualquier cosa por poder encender un cigarrillo. La hojarasca murmuró. Yo me volví. El alemán estaba junto a tu padre arrodillado.

Un abrazo.

Soledad dijo...

Tremendo relato, por el sentimiento dejado. Una cosa es explicar, leer y otra muy diferente vivirlo. El miedo, la impotencia es tan humano como en esos contradictorios momentos mirar la luna entre la negrura de los acontecimientos.

Un relato que corta el aliento.

Un abrazo

La Dame Masquée dijo...

Monsieur, una escena terrible pero que me ha tenido en vilo de principio al fin. Creo que en algún momento me olvidé de respirar!

Buenas noches

Bisous

Marisa dijo...

Espléndida tensión narrativa, muy lograda, Xibeliuss. La buena prosa es aquella que casi te hace olvidar el respiro.

Un abrazo.

Abilio dijo...

Hola Xibelius, estas muy puesto en armamento, jajaja.
El suspense se respira en el ambiente de tu relato ¿como acabará la cosa después de terminar el cargador?

Un abrazo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cuando todo estaba perdido se dieron los dos casos, los de que solo querían rendirse y acabar cuanto antes y los más fanatizados que aún se volvieron más crueles ya que no tenían ningún punto de retorno...

alma dijo...

Que pena que Castañuela no tenga tanta puntería como el obersturmbannführer... Es verdad lo que dicen en los comentarios, se lee sin respirar, uno intuye la tragedia pero espera tontatamente que no ocurra. Es muy díficil conseguir eso.
Tú, tú...Eres bueno tú ;)


por favor no tardes tanto

Un abrazo.

fosi dijo...

Ahhhhh!!!,¡que tensión,me va dar algo!.
Un abrazo.

PACO HIDALGO dijo...

Todos tenemos prisa muchas veces por llegar al final y, luego, ¿qué? Trepidante el relato; estaba ansioso por llegar al final, jeje. Saludos cordiales.

Josean dijo...

He tenido que buscar la primera parte para leerlas seguidas y no perder el hilo. Es de agradecer que te acuerdes y de paso hagas un homenaje a estos hombres, luchadores incansables que en muchas ocasiones escaparon de las garras del fascismo para caer luego en las de Lenin y acabar peor. Poco reconocida está su labor y sus méritos en nuestro país, que los tapa bajo una capa gruesa de caspa y desmemoria interesada. Gracias.

Valverde de Lucerna dijo...

Ya no he vueslto hacia atrás, pero el último relato y la escena final me han bastado para palpar la tensión y el momento crucial que ya veremos lo que pasa...
Un abrazo.

Wersi dijo...

Deduzco que aunque descargara el resto del cargador no lo mató, puesto que está relatando él mismo lo que sucedió.
Yo también he tenido que releer los anteriores capítulos. Sigo impaciente lo que sigue. Un abrazo

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Como siempre un placer deleitarse en las letras del viejo filibustero y hasta el final, con esos relatos de guerra que cortan la respitacion (y que no siempre gustan mucho en los blogs, a veces me han preguntado a mi ¿que es esto? por un poco de accion, no me quiero imaginar si hay un muerto) como esas marchas forzadas, el frio, la ansiedad, el buscar algo y no saber que, y la muerte al lado.
Esperamos la continaucion.

Xibeliuss Jar dijo...

Xabres: Un abrazo, amigo



Soledad: Hay veces que en los momentos más complicados nos fijamos en los detalles más insignificantes, que se quedan grabados en la memoria tanto o más que el "centro de la escena". A mi, además, me sirven para relentizar el tiempo de la acción. Abrazos.



Madame: Gracias: era la idea, jejeje Feliz noche



Marisa: Estamos entrando en el momento culminante (y en el que las historias paralelas del relato van a converger) ¡Tengo que meter tensión! Un abrazo



Abi: Me lo tomo como un elogio: ¡No tengo ni idea de armas, ni siquiera me gustan! Es todo documentación. Abrazos



José Luis: Así fue, en la IIGM y en tantas otras. Supongo que forma parte de la naturaleza humana. Abrazos.



Alma: ¡Gracias! Estoy pensando en no publicar nada más hasta terminar la historia y ponerla entonces para descargar entera. No sé si tiene sentido seguir con los capítulos con el blog así, parado. No sé. ¿Opiniones? Un fuerte abrazo.



Fosi ¡descansa, hombre! jejejeje Abrazos



Paco: Bueno, la historia también va llegando al final. ¡Veremos si soy capaz de llevarla a buen puerto! Abrazos



Josean: Sí, la desmemoria interesada fue (¿es?) sangrante. Francia no honró oficialmente la participación de los españoles hasta el cambio de siglo, y aquí.... Incluso para el PCE fueron durante mucho tiempo una presencia incómoda. Abrazos.



Valverde: Jjejeje, digamos que el relato ya vuelve a aguas un poco más tranquilas (por lo menos en lo que al pasado se refiere). Abrazos



Wersi: Sin adelantar acontecimientos: recuerda que el narrador le está contando esto a Toribio en un sueño. Y en los sueños vale (casi) todo. Abrazos.



Alejandra: Gracias; yo también he notado lo que comentas. Digamos que estos relatos no son "comerciales", pero ¿para qué abrir un blog entonces sino para permitirte cosas como ésta? jejeje Abrazos.