29 de nov. de 2012

El horroroso crimen de Palazuelo y otros recortes de la prensa histórica en Sanabria

Vengan conmigo, señoras, señores, y no tengan miedo: apenas sentirán un pequeño temblor y habremos saltado unas cuantas, bastantes, décadas atrás en el tiempo. Nuestro objetivo es un día de mercado en un pueblo de una comarca montañosa, allí donde la vida avanza despacio y el progreso es sólo un vago anhelo de algunos, no de todos.

Vean como los comerciantes han instalado sus puestecillos con la salida del sol; vean la variedad de su oferta: hay garbanzos de Fuentesaúco, mantecadas de Astorga, lienzos y bordados de Aliste y Sayago, cacharros de barro y potes de cobre, cántaros de vino, escabeche y pulpo, bacalao y congrio resecados, sardinas en aceite... todo lo que cualquiera puede necesitar. Vean como los paisanos van llegando desde las aldeas, algunos con monedas en la bolsa, otros – los más – con un saquito de habones, unas docenas de huevos, berzas o lechugas que intentarán trocar por aceite o café o cualquier otra cosa que no puedan arrancar de sus minúsculas
cortinas. Sí, señora: el pañuelo negro – para ellas – y el pardo – para ellos – son la moda de la época, de ésta que visitamos y de muchas anteriores.

¡Atención! Fíjense en el grupo que ahora, con el mercado ya en plena ebullición, entra por la esquina de la plaza. Sí, señores, hablo del borrico, del perro callejero, del rapaz que sacude la campanilla y del hombre de ojos glaucos que se apoya en el cayado. Miren el corro que se forma a su alrededor mientras él apareja su rústico atril y extiende sus
aleluyas. Es Nicolás de Alba, el más grande entre los contadores de crónicas de los que se tiene recuerdo.

Shhhhh. Oigamos su prédica.



El Sábado 21 del corriente sufrió la pena ordinaria de horca en la Plaza mayor de esta Ciudad Ignacio Ballestero, soltero de edad de 40 años, vecino del Lugar de Palazuelo en la Jurisdicción de Sanabria, y después se le cortó la mano, que ha mandado fijarse en dicho Lugar; por haber asesinado allí en la noche del 28 de Diciembre del año pasado de [17]85 a Domingo Rodríguez, Mercader Gallego, violando las sagradas Leyes del hospedaje: con las circunstancias de que le mató con golpe de hacha, estando dormido; enterró luego el cadáver en su casa, y temiendo después ser descubierto le desenterró, y dividiendo con la misma hacha en dos trozos el cuerpo, los llevó a cuestas sucesivamente a una laguna inmediata, donde los arrojó. En esta causa se ha alabado la conducta y sagacidad del Alcalde Mayor de aquel Partido Don Francisco Xavier de las Torres, que con ella logró que el reo confesase plenamente un delito tan horrible, de que con dificultad se le hubiera convencido por otras pruebas, y que habría quedado sin justo castigo.
Diario Pinciano. Nº 25, del Miércoles 25 de julio de 1787

Joven herida de un hachazo 
En Sotillo de Sanabria, Anastasio Rodríguez hirió gravemente a la joven Manolita González, dándole con un hacha en la cabeza. Parece que la causa de la bárbara agresión han sido resentimientos familiares. El agresor ha sido detenido.
El Imparcial. Madrid, 2 de Mayo de 1930

  
DOCUMENTOS
RELACIÓN DE LAS PERSONAS QUE PASARON A ESTA NUEVA ESPAÑA, Y SE HALLARON EN EL DESCUBRIMIENTO, TOMA E CONQUISTA DELLA, ASÍ CON EL MARQUÉS DEL VALLE DON HERNANDO CORTES, COMO CON EL CAPITÁN PANFILO DE NARVÁEZ [...]

[...] Joan Hernández de Prada.
Dize que es natural de una aldea que llaman Galende que es en la montaña de Sanabria, e hijo legitimo de Joan de Prada de Galende y de María de Prada, y que pasó a esta Nueva España con Pánfilo de Narvaez, y se halló en la conquista de esta ciudad de México y sus provincias y después en las de la Misteca y Guaxaca y dos veces en Coatlan e agora en la hultima rrevelación de Tetiquipaque, y fue casado en España y dexó dos hijos, y en esta tierra tiene otros dos bastardos el uno casado y que Nuño de Guzmán le encomendó el pueblo de Guamelula el cual le quitó esta audiencia por lo qual está muy pobre y viejo y padesçe necesidad.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Julio a Diciembre de 1918


LO QUE SUCEDIÓ EN IGUERIBEN
Relato de un alférez

El alférez Sr. Casado Escudero, que está prisionero de los moros, ha enviado una carta a su familia, residente en Puebla de Sanabria.
Dicho oficial estaba en Igueriben, posición que no tenía agua. La aguada más cercana estaba a tres kilómetros de distancia.
He aquí algunos párrafos de la carta en cuestión: "El día 16 nos cercó la harca, compuesta de unos 6.000 hombres, y comenzó una situación horrorosa. No dejaban llegar el convoy; no podíamos proporcionarnos agua. El día 17 bebimos el vinagre que había en la provisión; el 18, los soldados mascaban patata cruda para refrescar la boca, y los oficiales nos bebimos la colonia de que disponíamos; al siguiente día, desesperados, recurrimos a beber lo orines con azúcar. Así llegamos al día 21, con 70 bajas de sangre y 83 de sed y hambre. Agravaba la situación el hedor de los cadáveres insepultos.
Yo, herido en el cuello y debilitado por el derrame, decidí jugarme el todo por el todo, y me ofrecí voluntario para tomar una lomita próxima y apoyar desde allí la evacuación. Salí con 35 soldados también voluntarios; en el camino me hirieron en el brazo izquierdo. Tomamos la altura y sostuvimos el fuego hasta que salió toda la gente de la posición; pero me mataron 27 soldados, y cuando ya nos retirábamos los supervivientes caí de un balazo que me quitó dos dedos del pie izquierdo."
El alférez Casado dice que los moros de Beni-Urriaguel, de quienes es cautivo, le tratan bien.
La Voz, 13 de Agosto de 1921


Servicio de automóviles suspendido
ZAMORA 22 (4,15 t.).—Por falta de gasolina se ha suspendido el servicio de correos en automóvil entre Benavente y Puebla de Sanabria. El vecindario del segundo de los citados pueblos protesta del abandono en que se le tiene y dirigirá una nueva solicitud al director general de Comunicaciones.
El servicio de correos se verifica en caballos.
El Sol, miércoles 23 de Enero de 1918


PASTOS DE VERANO.—Se arriendan por puertos, los de la Sierra Sospacio y Gamoneda, pertenecientes al Exmo. señor duque de Osuna e Infantado en su Administración de la Puebla de Sanabria. Las condiciones se hallan de manifiesto en las oficina generales de S. E. en Madrid, calle de D. Pedro.núm. 10, y en la referida Administración, en cuyos dos puntos se celebrará simultáneamente el doble remate por el sistema de pliegos cerrados, el día 25 de abril próximo a la una de la tarde.
Madrid, 31 de marzo de 1865. La Correspondencia de España.


El lago de Sanabria
ZAMORA, 28.—Ha sido ordenada la detención del guarda de doña Victoriana Vlllachica, pretendida propietaria del lago de San Martín de Castañeda, por oponerse al aprovechamiento público del lago, decretado por la República. También se ha dispuesto la colocación de carteles en los que se hace constar la calidad de dominio público del lago.
La Luz, Diario de la República. Lunes, 29 de Agosto de 1932


[...] Y he aquí que durante el último año no ingresaron los Ayuntamientos en la Diputación más que 406.673 pesetas, dejando por lo tanto de abonar el 50,72 % de las sumas que les corresponden, y que el día 31 de diciembre ascendía la deuda a 1.407.000 pesetas.
No ha mejorado la situación en lo que va de año, puesto que el último trimestre aportó la cantidad de 18.649 pesetas, debiendo haber superado las 200.000.
Con todas estas cosas, la Diputación provincial se encuentra en un verdadero conflicto, porque ha de verse precisada a desatender obligaciones ineludibles, y entre ellas la más grave, la de Beneficencia.
El Correo de Zamora recuerda que durante la Dictadura de Primo de Rivera pagaban los Ayuntamientos con mayor regularidad, hasta el extremo que no sólo no se desatendieron  las ineludibles obligaciones, sino que se mejoraron notablemente los servicios, se crearon otros y hasta se realizaron obras tan importantes como el Preventorio infantil de San Martín de Castañeda, el pabellón quirúrgico y el gabinete radiológico del Hospital de la Encarnación, restauración del castillo y del patio del Hospicio, reformas en el Hospital de Sotelo, en el Palacio Provincial y en el Gobierno Civil, etcétera, etc. "Ahora - añade el citado periódico - no se va a poder hacer nada porque no hay dinero". La situación, como se ve, no puede ser más desagradable, y la autoridad superior está obligada a intervenir de una manera enérgica. Acaso es tiempo todavía.
ABC, sábado 23 de abril de 1932

La actuación ha terminado y Nicolás cuenta las monedas que el rapaz ha recogido al pasar el cestillo. No son muchas, se diría que en cada mercado recolecta menos que en el anterior; pero al menos son suficientes para enviar al muchacho a realizar algunas compras mientras él se llega hasta la taberna para aliviar la garganta con un pocillo de orujo. Allí, como suele hacer, escucha las conversaciones sin intervenir en ninguna: los parroquianos discuten sobre las últimas noticias de los diarios y ninguno recuerda ya las historias que él acaba de contar en la plaza. Nicolás chasquea la lengua y alza su jarro en solitario y silencioso brindis honrando a una estirpe que camina hacia su final.


Sirva esta entrada como homenaje al periódico “El Noroeste”, que tras seis años informando sobre las comarcas de Sanabria, Carballeda y Los Valles publicó su último número en noviembre de 2012. Con sus – pocos – errores y sus – muchos – aciertos, mi reconocimiento por un trabajo bien hecho. Ya se le añora.


Fotos: Iglesia de San Salvador de Palazuelo 
Pd. Por si queda alguna duda, Nicolás de Alba es un personaje ficticio.

20 de nov. de 2012

Carta a Unamuno

Bouzas

 “Don Miguel de Unamuno, profesor de la Universidad de Salamanca, ex revolucionario y ex poeta, colaborador del general Mola: En estos momentos difíciles quiero que hablemos usted y yo, escritor con escritor. No quiero recordarle nuestras entrevistas, que le comprometerían ante los ojos de sus dueños. Sólo nos une el hecho de que ni uno ni otro tenemos en la mano fusil ni pala de sepulturero, sino la pluma de escritor. Usted ha hablado muchas veces con orgullo de nuestra profesión. También yo me enorgullezco de ella. Y hasta me enorgullezco ahora, cuando leo los renglones escritos por usted.

Hace cinco años estuve en el pueblo de Sanabria [sic]. Vi allí campesinos martirizados por el hambre. Comían algarrobas, cortezas. A orillas del lago había un restaurant para turistas. Me enseñaron el libro de firmas de los huéspedes. Usted, Unamuno, había escrito en sus páginas unas líneas sobre la belleza del paisaje circundante. Español que hacia profesión de amor a su pueblo, no supo usted ver más allá de las suaves ondulaciones del agua, del óvalo de las colinas. No vio usted los ojos de las mujeres que apretaban contra su pecho a los hijos medio muertos de hambre. Por entonces escribía usted artículos profundamente estéticos en todos los periódicos callejeros de Madrid. Hasta escribió usted un articulo sobre el hambre: cien renglones de investigación filológica acerca de la palabra "hambre". Exponía usted minuciosamente cómo el apetito del hombre del Sur no es el apetito del del Norte, y cómo el hambre descrita por Hamsun difiere del hambre descrita por Quevedo. Se lavaba usted las manos: no quería estar ni con los hambrientos ni con los que les alimentaban con el plomo de las balas. Quería usted ser poeta puro y colaborador de periódicos de gran tirada.

Han pasado cinco años. Lo más bajo de España: verdugos, herederos de los inquisidores, carlistas dementes, ladrones como March, han declarado la guerra al pueblo español. En Sanabria cayó en poder de los bandidos el general Caminero, leal al pueblo. Los malaventurados campesinos de Sanabria habían huido al monte. Con armas de caza bajaron contra las ametralladoras. ¿Qué hizo usted, poeta, enamorado de la tragedia española? De la cartera donde guardaba los honorarios de las elucubraciones poéticas sobre el hambre sacó usted, con la esplendidez de un verdadero hidalgo, cinco mil pesetas para los asesinos de su pueblo."
Ilya Erhenburg. Pravda, 21 de Agosto de 1936.


Ilya Erhenburg fue un escritor y periodista soviético vinculado al movimiento bolchevique desde los primeros instantes. Vivió en el exilio hasta el triunfo de la revolución y al exilio volvió en 1921, por discrepancias con las políticas que se estaban adoptando. En París publicó “Las Aventuras de Julio Jurenito”, su novela más apreciada en la que critica por igual al sistema capitalista y al comunista; y se integró en mundo cultural de la época: Picasso, Gris, Rivera, etc. Viajó por primera vez a España tras la proclamación de la II República y, dispuesto a radiografiar la situación en detalle, recorrió el país de norte a sur, visitando tanto ciudades como pueblos. Con sus observaciones publicó “España, República de Trabajadores” que, por su crudeza, escoció a diestro y siniestro. Sí, estuvo en Sanabria: poco después que Unamuno y antes que las Misiones Pedagógicas de Casona – que ya hemos visto cómo encontraron la comarca. Regresó a España en julio de 1936, antes incluso de conseguir que el diario Izvestia le nombrase corresponsal. Nuestra guerra le reconcilió con el régimen sovietico y se instaló en Moscú durante la primavera de 1937, cuando arreciaban las purgas de Stalin a las que él logró sobrevivir. Durante la Segunda Guerra Mundial escribió para Estrella Roja, el periódico oficial del Ejercito Rojo, una serie de furibundos artículos contra Alemania por la que algunos le han tildado de Goebbels soviético. También fue coautor del llamado Libro Negro del Holocausto judío. Ilya, que nunca llegó a tener carnet del Partido Comunista, acabó siendo miembro del Soviet Supremo - algo incómodo por ambas partes, eso sí. Un personaje controvertido: pueden leer dos semblanzas casi antagónicas aquí y aquí.


Como es sabido, Miguel de Unamuno escribió gran parte de San Manuel Bueno Martir durante una estancia en Bouzas, junto al Lago de Sanabria, y basó su Valverde de Lucerna en el pueblo real de San Martín de Castañeda. Y ahora, la pregunta: ¿Es justa la feroz crítica de Ilya al viejo rector? Recordemos que la carta se publicó en agosto de 1936. Tiene una intención propagandística obvia – en otro fragmento, el autor dice que los obreros españoles admiran a la URSS "porque allí no tienen un General Franco" (bastante era Stalin) – pero también es un ejemplo claro del eterno debate sobre el compromiso del intelectual, del artista.

Esta entrada es, en realidad, consecuencia directa de otra publicada en el blog “El Espejo de la luna” como homenaje a García Calvo y los comentarios de Marisa, su autora, y dlt, de “Desde la terraza”. Es un tema que considero muy interesante: nuestra imposibilidad (o no) de valorar objetivamente una obra dependiendo de la ideología de su autor, aún incluso si la misma obra no trata – o no refleja – esa ideología; o si no se posiciona igual que nosotros ante causas que nos parecen irrenunciables. Por ejemplo:  Erhenburg reprocha a Unamuno que alabe el paisaje sanabrés... y no diga nada del hambre que tenía el pueblo. ¿Podemos disfrutar de la obra de autores como Julio Camba o Wenceslao Fernández Flórez como si no hubiesen sido afectos fervientes de la dictadura franquista? Decía dlt en su comentario que también en estos días ha fallecido Díaz Plaja y pocos son los medios que se han acordado de él: ¿tal vez su pecado fue vender (muchos) libros en los tiempos de Franco? Porque su obra, de indudable interés, no es política y el retrato que hizo de la sociedad de la época en El español y los siete pecados capitales es cualquier cosa menos complaciente.

Dejando, pues, aparte el componente propagandístico, el enfado de Erhenburg con Unamuno es perfectamente entendible – y no fue el único: nada más y nada menos que Don Miguel de Unamuno, el referente intelectual que se enfrentó a Alfonso XIII, el que sufrió destierro bajo la dictadura de Primo de Rivera, el encargado de procalamar la II República desde el balcón del ayuntamiento de Salamanca... apoyando sin fisuras a los espadones herederos directos – y hasta biológicos – de aquel general que justificó el golpe de estado por su “masculinidad completamente caracterizada”. Cierto que Unamuno llevaba ya unos años desencantado con el rumbo tomado por la República, pero hay un salto cualitativo importante desde ese desafecto a la implicación efectiva – y económica: el donativo de cinco mil pesetas mencionado fue auténtico – a favor de los golpistas. No tardó en conocer su error.

Pero no es éste el lugar para intentar desentrañar la complejidad del pensamiento de Unamuno, tampoco es la intención de esta entrada. Si les apetece seguir leyendo sobre el tema, les invito a continuar en Igual Te Interesa.

Bouzas

4 de nov. de 2012

Sanabria en guerra: la independencia de Portugal

En 1640 la nobleza portuguesa se alza contra el dominio español y proclama como rey al duque de Braganza, Juan IV. Se inicia así un conflicto que va a durar veintiocho años, hasta que España, con la firma del Tratado de Lisboa, reconoce la soberanía portuguesa. Sanabria vivió esta guerra en carne propia.


 "Por este tiempo tuvimos nuevas como el gobernador de Zamora y Alcañices juntaban sus gentes para venganza de sus daños. Convidámosles a que nos uniéramos juntos a hacer la entrada, y después de varias dilaciones en que nos tuvo, se divirtió del intento retirando sus gentes de los puestos mejorados, con que el gobernador D. Juan de Benavides se determinó de hacer la invasión sólo con su gente, sin depender de ninguno de los colaterales, pues tan mal le correspondían; y así junta su gente, a 26 de Noviembre, un dia después de Santa Catalina, salió de la Puebla acompañado sólo de sus criados, y se fue por los cuarteles de los vecinos de Pedralba y Requejo, que estaban hacia la raya, y ordenó que todos se mejorasen aquella noche con sus gentes al lugar llamado Calabor, donde aquella noche aguardaba; y asimismo dejó ordenado a D. Miguel Anciniega, su sargento mayor, gobernase la plaza en el ínterin; y á D. Alonso de Mella que con su compañía de caballos, y a D. Diego Pescador con la suya se fuesen entrada la noche al mismo puesto de Calabor, sobre la misma raya.


 "También ordenó al maese de Campo D. Luis de Olmos Girón, que fuese al cuartel de Ungilde y condujera 15 compañías que allí había al puesto y lugar de Santa Cruz [de Abranes], lugar que entre él y el Calabor está cómodamente situado. A una legua del camino real de Braganza, y otra media legüita está la raya. Hízose así, y a media noche se avisaron los dos se hiciese la marcha al lugar llamado Campieza, el camino real de Braganza en la misma raya, y así dos horas antes de amanecer se marchó de estos pueblos y se llegó al destinado puesto, una hora antes del dia; y dispuesta la gente en la forma que se sigue, se comenzó á entrar al rayar del alba. [...] 


 "Así, salido el sol, entramos por el camino real de Braganza a vista de la ciudad, y encontrando dos cortaduras en el camino, las salvamos. Iba la gente marchando tan derecha a Braganza por su camino real, que se persuadió llevábamos la mira a ella. Dispararon tres piezas, pero aprovechó poco para que no nos acercásemos a ella, tanto que a media legua no quemásemos un lugar suyo llamado Zacoyas, de donde salió un capitán, llamado Magallanes, y peleó tan valientemente que de siete de a caballo se defendía, hasta que habiéndonos muerto un caballo de la compañía de D. Alonso de Mella, él cayó muerto de dos carabinazos y dos cuchilladas en la cabeza. Pasamos adelante con pasmo de la ciudad y casi a los muros de Braganza les quemamos otro lugar llamado Bazal, rico y grande y que era el granero de Braganza. El pasmo en la ciudad fue grande, y mayor cuando pasamos adelante. [...] Desde este puesto se descubrió una hermosa colina de viñedo, y fuénos dicho que detrás de ella había un lugar aun mayor y mas rico que éste, llamado Tarragosa. Ordené luego al alférez Juan Guerrero, de la compañía de caballos de D. Diego Pescador, que con 25 caballos fuese abrigando al escuadrón volante que ya caminaba allá. Hízose así, y aclarando el lugar la caballería entró la infantería y le abrasó todo[...] 


 "Marchamos de aquí a un valle muy ameno, orilla de un río como una legua, y fuimos a dar a un lugar no menos rico que este, si bien más fuerte, llamado Francia. Era como plaza de armas de su frontera; inaccesible por estar coronado de tan empinadas y cortadas montañas que los gatos apenas podrán subir y bajar a él [...] tal que los vecinos y la demás gente que en él había lo desampararon, retirándose á unos peñascos muy eminentes, donde nos dieron no pocas cargas, siendo su capitán su cura, preciado más de campeón de esta frontera que de pastor de almas. Pero a su vista, a pesar de sus balas, fue el pueblo arrasado y abrasado, sin quedar ni aun con paredes, solas las de una ermita y su iglesia, que se echó bando pena de la vida que nadie hiciese daño a ermita ni iglesia, o alhaja suya o a persona que se acogiese a ella. [...] 


 "Todo se venció y se entró el pueblo, y fue puesto en polvo y ceniza como los demás, con que a puestas de sol nos hallamos en el lugar de Calabor, nuestro, de donde salimos al amanecer sin haber comido ni bebido en todo el dia. Habiendo por fin quemado al rebelde ocho lugares, los mas ricos y grandes de toda la tierra de Braganza, campeado por toda su campiña, llegado á un lado y otro por su frente á sus murallas, provocándole a que saliese á probar sus bríos, nos retiramos habiéndole hecho sin los cascos de los lugares en las quemas de alhajas y frutos, á juicio de los de la tierra, bien mas de 500,000 ducados de daño, con pérdida sólo de dos caballos de la compañía de D. Alonso de Mella: uno que mataron a su teniente D. Gregorio del Pulgar, y otro que mató el capitán Magallanes, cuando fue muerto en el primer lugar que se quemó. Perdióse un soldado de D. Alonso de Mella, y una yegua de las de la tierra que pasando por un lugar de los que se quemaban, cayó un pedazo de una pared y le dió en la cabeza y la mató, quedando el montado en salvo [...]

Relación verdadera de lo que ha sucedido en la plaza y frontera de la Puebla, en el mes de Noviembre, hasta 30 dél, por el P. José Martinez; de la Compañía de Jesús, que se halló presente a todo. 1643 


Estas escaramuzas, bastante exitosas para la causa española si debemos dar crédito a las varias relaciones enviadas por el tal José Martínez, no fueron suficientes para ganar la guerra: los ejércitos de Felipe IV fueron derrotados en las cinco batallas decisivas, desde Montijo en 1644 a Montes Claros en 1665. Poco antes de ésta última, uno de sus ministros envió al monarca una carta muy diferente:
  "Dicen a Vuestra Magestad que Portugal no tiene dinero, no tiene navíos, no tiene gente: traidores son los que lo dicen. Pues ¿con qué nos tienen destruidos? Sin gente nos tienen tantas veces desbaratados; ¡Válgame Dios, que fuera con gente! Sin dinero lloramos nuestras ruinas, ¿qué lloráramos si tuvieran dinero? Señor: Portugal nos desbarató en Montijo [batalla de Montijo, 1644], nos destruyó en Yelbes [batalla de Elvas, 1659], Luis Méndez de Haro [Valido de Filipe IV] huyó dejando caballos, artilleria, infantes y bagajes. Portugal en Évora [batalla de Estremoz o de Ameixial, 1663] destruyó la Flor de España, lo mejor de Flandes, lo lucido de Milan, lo escogido de Nápoles y lo granado de Extremadura. Vergonzosamente se retiró S.A [El Príncipe D. Juan José de Austria, hijo de Filipe IV] dejando ocho millones que costó la empresa, ocho mil muertos, seis mil prisioneros, cuatro mil caballos, veinticuatro piezas de artillería, y lo más lastimoso fue que, de ciento veinte títulos y cabos, no escaparon sino cinco (...). Cada día espera Vuestra Magestad que se gane, y cada día sepa Vuestra Magestad que se pierde, y que es mucha la pérdida de cada día." 


Medio siglo después los dos países volvieron a enfrentarse durante la Guerra de Sucesión, tras la cual gran parte del territorio sanabrés quedó bajo soberanía portuguesa hasta la firma del Tratado de Utrech. Y en 1810, como ya vimos, fueron los ejércitos napoleónicos los que camparon a sus anchas por estas tierras.