13/5/2010

Cagigas y Carballos


Desde La Cueva del Tasugo, mi amigo El Tejón nos envía este magnífico ejemplar de roble. Y, además, nos cuenta:
"Para los celtas, el respeto a la Madre Naturaleza se concretaba en la atribucion de caracter sagrado a los árboles, únicos seres vivos capaces de poner en contacto el cielo con la tierra a través de sus frondas, fortalecidas por la luz del sol, y de sus raíces, nutridas por la tierra. Rendían culto a los árboles y hay testimonios de la existencia de un calendario lunar en el que cada uno de los trece meses (cada uno de 28 días), se asociaba a un determinado árbol.
El árbol más venerado era la encina. Relacionada con el dios del rayo Taranis, con la diosa Birgit y con Dagda (cuya hacha de encina, de doble filo, abría a los vivos el umbral de la muerte y el del mundo a las almas difuntas), era considerada puerta de comunicacion entre espíritu y materia."

En iregua.net he encontrado más información: "El roble: El árbol del dios Dagda. Simboliza el poder y la fuerza de Hércules. Era el árbol real por excelencia y se empleaba como combustible en la cremación del cuerpo de los reyes, tras su muerte. Florecía en el solsticio estival y era símbolo de la resistencia y el triunfo. “Duir”, roble, significa “puerta” en irlandés, y los rituales relacionan el roble con el desmoche del muerdago, algo que tuvo un significado ceremonial muy importante en el mundo celta. El roble es el árbol-dios y el muérdago representaba el espíritu de ese dios. Era un vegetal que pendía entre el cielo y la tierra y al que se le llamaba “regalo del cielo”. Sobre roble y múerdago descendían permanentemente las energías de lo alto. El ritual del roble adquiría todo su significado si se realizaba el sexto día del creciente lunar, cuando la luna está más plena, y una vez reunida la asamblea bajo el roble, a ser posible en el centro de un nemeton. Se sacrificaban dos toros blancos que no hubieran sido nunca uncidos. El druída, con un atavío blanco, se encaramaba a las ramas más altas y cercanas al cielo y elegía una porción de muérdago parasitario del roble; lo cortaba con una hoz de oro y lo depositaba luego, con delicadeza, sobre un lienzo blanco. Si la planta llegaba a tomar contacto con la impureza del suelo, perdía su valor y contenido mágico-simbólico"

Y en cuanto a los druidas, nos dice la Wikipedia: "Los druidas estaban particularmente asociados al roble y al muérdago (hierba parasítica que normalmente crece en estos árboles); y se cree que ellos utilizaban a este último para preparar medicinas o pociones alucinógenas. Para ayudar a entender el significado, la palabra druida (galés derwydd ) se cree a menudo que viene de la raíz de la palabra que significa "roble" (galés derw), aunque probablemente esta raíz proto-indo-europea puede haber tenido el significado general de solidez."

No lo distingo bien, pero el Roble que nos manda El Tejón parece un Quercus Robur. Aquí en Sanabria Carballeda también tenemos esta especie, tanto en el Valle del Bibey como en el otro extremo: Justel, Vega del Castillo -donde existe un curioso Museo de la Madera, aunque esta es otra historia que ya se contará. Sin embargo, en la mayoría de nuestros robledales abunda el Quercus Pyrenaica. Dicen Blanco y Diez en la "Guía de Flora de Sanabria y Carballeda": "El Roble es sin duda el árbol de Sanabria, tanto por la superficie que ocupa como por su importancia en el paisaje. Tapiza amplias zonas del territorio y define la personalidad de estas tierras. País de robledal, que es como podemos denominar a Sanabria (...)"



Gracias al Tejón, hoy se hermanan las Cagigas cántabras con nuestros Carballos.

32 comentarios:

  1. Árbol de celtas, árbol de druidas, árbol que adormece las aguas del Lago...
    Me encanta haber conocido algunos de los misterios reales y de detrás del espejo del roble. Gracias por mostrárnoslos, Xibeliuss.
    Un abrazo hacía el País del Robledal.

    ResponderEliminar
  2. Monsieur, que casualidad, hace un par de horas mantuve una larguisima conversacion telefonica sobre los celtas y los arboles, algo que rozó el surrealismo. Se trató del roble y del fresno, entre otros. Solo nos faltó la maravillosa ceremonia druidica que usted nos muestra!
    Pero por supuesto yo nunca llegaría a distinguir un quercus robur de un roblecito corriente. Ya sabe que soy de ciudad.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. Me encantan los robles es un árbol que simboliza fortaleza, entre otras muchas cosas, y me ha encantado conocer más cosas de su historia. En Palencia, bueno en la Montaña Palentina, tenemos uno muy famoso el Roblón de Estalaya, muy cerquita de Cervera de Pisuerga. Ah! y en Foldada tenemos "La Mocha", jeje. ;-)

    ResponderEliminar
  4. Justo enfrente de donde vivo hay un robledal -no muy antiguo, unos 70/80 años- y es uno de mis lugares favoritos para pasear; tanto cuando están cubiertos de hija como en invierno, cuando se visten con líquenes como barbas de anciano.
    Un abrazo, Marisa

    ResponderEliminar
  5. Madame, habiendo druidas de por medio no sé si se puede hablar de casualidades, jeje
    Feliz día

    ResponderEliminar
  6. Por aquí, uno de los más famosos es el de Codesal (http://photoxibeliuss.blogspot.com/2009/04/la-leyenda-del-roble-de-codesal.html)Una verdadera maravilla.
    Saludos, Carzum

    ResponderEliminar
  7. Ya lo dice el dicho... más fuerte que un roble!!! la cosa tenía que venir de lejos...

    ResponderEliminar
  8. Nunca he sabido cuando es el momento en que un cagigo(de donde yo soy, los consideran masculinos) pasa a ser roble . Si que creo que es un árbol mágico y junto con el tejo es mi favorito :)

    El más famoso que yo conozco está muy cerca de mi casa pero en concejo tradicionalmente enemigo, cosas de vecindad, jeje.

    He encontrado una foto en internet, el paisano no se quien es pero siempre hay genta haciéndose fotos al lado del árbol, como reconociendo lo chiquitos que son junto a él.

    roblón de cuestafría

    Un abrazo, Xibeliuss

    ResponderEliminar
  9. Aquí, por lo menos, se cumple el dicho: al ser una especie endémica no hay quien pueda con ellos.
    Saludos, José Luis

    ResponderEliminar
  10. ¡Vaya señor roble nos traes, almalaire! Es una auténtica preciosidad y se le ve muy sano.
    Sí, la gente tiene tendencia a hacerse fotos junto a árboles de gran tamaño. -(chiste malo)los hombres me imagino el porqué: lo mismo que buscan el coche con más potencia- A mi lo que más me impresiona es la edad.
    Yo llevo un par de años plantando árboles. Soy consciente que por mucho que viva apenas compartiré su juventud.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Todos los árboles son grandiosos y a mi me enternecen mucho no se por qué, en mi ciudad cada vez que se deshacen de ellos( por que aquí van en manada a la hora de talar)los maldigo.
    En cuanto al roble yo tengo uno en mi corazón que creo que no hace falta que lo nombre.Y ojito con que lo toquen!!, dios lo conserve por muchos años y que a mi me de tiempo a verlo.

    Un abrazo Xibeliuss

    ResponderEliminar
  12. Hola Xibeliuss, intervendré porque adoro la madera en general y en Sanabria los palos, para hacer bastones de una pieza, en mi caso lo que mas cojo es abellano y fresno, este último mi favorito.
    Antiguamente el roble tenía un valor especial. En los rios, para apuntalar una presa se hacía con ellos, tienen mayor duración bajo el agua que otros árboles de la zona. Su elasticidad también es duradera, aunque lleve cortado mas de 8 años sigue siendo flexible, esto último está comprobado con bastones, por mi parte de las vigas no tengo medios para saber su elasticidad.

    ResponderEliminar
  13. Un árbol que me calentó toda mi infancia.

    ResponderEliminar
  14. Hay quien en las ciudades se toma a los árboles como otro elemento más del mobiliario urbano, y piensan que los pueden talar o cambiar de sitio sin mayor problema.
    Luego, de vez en cuando, se le mueren algunos ejemplares centenarios y se extrañan.
    Qué barbaridad!.
    Arena, yo pienso que el roble está deseando una visita.
    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  15. Juno, contigo ya son unos cuantos los constructores de bastones que conozco. Algunos, verdaderos artistas. Cualquier día empiezo.
    Saludos

    ResponderEliminar
  16. A ti y a unos cuantos, Logio

    ResponderEliminar
  17. El roble (carbayu en bable), uno de los árboles más míticos y mitológicos que nos podemos encontrar en la cultura celta...

    Tan grande, tan majestuoso,tan vetusto, tan duro en su madera... es mi árbol preferido, no tengo duda.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  18. También es uno de los míos, Pablo.
    Junto al tejo, otro árbol motológico donde los haya.
    Saludos

    ResponderEliminar
  19. En mi país al roble se le conoce como Roble Colorado o Apamate, llegan a medir mas de 30 metros son muy impresionantes, crecí a la sombra de uno gigante que tenia mi mamá en su jardín y bajo su fronda tejía mil fantasías, en semana santa nos regalaba la alfombra lila de sus flores y sus semillitas volaban con alitas maravillosas cuando su vaina se abría, mi abuela decía que eran hadas…

    http://farm4.static.flickr.com/3558/3671052037_d54758c71f.jpg

    si tienes un ratito puedes ver un ejemplar en este enlace.

    Como siempre un deleite leerte♥.

    ResponderEliminar
  20. Me encantó el hemanamiento de Sanabria con Cantabria Xibeliuss y lo bien que remataste la entrada y que tanta gente lo haya compartido.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. ¡¿Es un roble?! Qué curioso, Afrodita. Los nuestros ya ves que son un poco distintos. Muchas gracias por el aporte.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  22. Tejón, para mi siempre es un placer el publicar vuestras colaboraciones; y no lo digo por cumplir. De hecho, tengo otra en la recamara que creo os va a encantar a todos los que seguis este blog.
    Un fuerte abrazo, Tejón y muchas gracias.

    ResponderEliminar
  23. Muchos pueblos veneran sabiamente a la Madre Tierra y a la Naturaleza. Los Celtas, los Nativos Americanos, y sabes bien que hasta el pueblo japonés, a través de sus propias creencias, más espirituales.
    deberíamos tomar ejemplo.
    Un abrazo, samurai de Sanabria!

    P.D.: ¿Te has repuesto del calambre en el codo?

    ResponderEliminar
  24. Desde luego arbol magico y encantado (como mi ordenador sin acentos.) entiendo poco de arboles, (algo mas de celtas, no mucho mas) pero tu entrada me parece interesantisima, y el tema tambien. Por otro lado la foto que te envian tambien es magnifica. un saludo

    ResponderEliminar
  25. En general todas las culturas antiguas estaban más apegadas a la tierra. Es lógico: el contacto era mayor. Con el "progreso" el hombre olvidó muchas cosas que no debería.
    Un abrazo, Carolina.
    Pd. El codo, mejor, gracias. Dentro de poco volveré a por ese cactus y se va a enterar!

    ResponderEliminar
  26. Bienvenido a este rincón, Carlos. Me alegro de que te haya gustado.
    Saludos

    ResponderEliminar
  27. Xibeliuss, por mi situación geográfica unida a mis vivencias, mi árbol es la encina, aunque por estos lares también hay robles, si bien en menos medida...

    Qué curiosos los datos y preciosas las fotos.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  28. Debajo de los árboles me gustaría a mí estar ahora, en esas tardes de sol agobiante, en que las ramas te protegen de sus rayos. O quizás mejor cuando caen esos chaparrones veraniegos que te pillan improvisados en mitad del campo y surge de la de la vegetación ese olor a tierra mojada tan sublime para el olfato. Las ramas cobijan, abrazan como un padre tierno, y tu abrazas su tronco para notar bajo su corteza la vida en estado puro.

    Por aquí hay árboles verdaderamente vetustos. A ver si un día "engaño" a algún especialista sobre el tema para que escriba en mi blog, jejeje

    Un saludo

    ResponderEliminar
  29. Aquí es justo al revés, Mª Antonia. Tenemos algunas encinas, pero en franca minoría. Justo en la zona en la que empieza a dominar la llanura.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  30. Cierto, Carmen: poco snesación de cobijo comparable a la sombra del árbol en las tardes de verano -salvo que haya tormenta, claro.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  31. El Roble... palabras mayores. Cuantos viejos molinos han caído por el peso de los años y su saetín o caño hecho de piezas de roble está intacto sumergido en el agua. Un árbol casi divino y junto con el tejo, el castaño y el fresno, mis favoritos.
    ¡Hola Xibeliuss! por aquí ando de nuevo, repuesto de sustos fluviales, fiestas locales, enfermedades infantiles, efectos colaterales lumbares y exceso de trabajo en plena crisis mundial, pero eso sí, sin dejar de estar al tanto de tus publicaciones. Ya voy encontrando un huequito para volver a hacer comentarios a los blogs y a seguir actualizando el mío, aunque la última entrada que hice, bien que me quemó por el tema de la composición de las fotos... soy un torpe novato. Muchas Felicidades por el año y por el cien y pico de entradas ¡¡¡y que sean muchas más!!! Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  32. ¡Qué alegria leerte, Viriatus! Ya veo que has estado entretenido, jejej.
    Por aquí seguimos, al pie del cañón.
    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar

Siéntase libre de comentar si es su deseo.
Las aportaciones son siempre bienvenidas, en ningún caso obligatorias.
Gracias