16 feb. 2010

Memoria de la Emigración I


Héctor Francisco Álvarez (San Pedro de Ceque)
Recuerdo una mañana muy temprano y con mucho frío, típica del invierno que se avecinaba, con un paisaje nevado, llegamos a Calabor, a treinta kilómetros de Puebla de Sanabria, frontera con Portugal. Era un momento de tensión de todos los que allí estábamos, sólo había militares, muy pocos españoles se atrevían a intentar cruzar la frontera. La inspección de papeles y equipaje era muy estricta, sólo podíamos pasar lo indispensable. Vienen a mi memoria las palabras de ese Comandante de la Guardia Civil diciendo que no perdiéramos tiempo y que marcháramos cuanto antes, ya que al otro día sería demasiado tarde, dado que los partes de guerra cambiaban a diario y tal vez la nueva orden fuese impedir la salida. Siempre le estaré agradecido por su generosidad. Esa mañana me despedí finalmente de mi padre con gran dolor pero ilusionado con esta nueva oportunidad que se nos brindaba. Como perseguidos, habíamos llegado a Calabor y casi conteniendo el aliento hicimos el último trámite para abandonar el país, que a esta altura ya se notaba un estado de tensión en todos lados.


Sergio Rabanillo Prada (Triufé)
Su madre, Antonia Rabanillo de Prada,hija de José Rabanillo e Ildefonsa Prada,era parte de una familia campesina pobre,formada por sus padres y tres hermanos, Dolores, Pedro y Gumersindo. Dolores y Pedro viajaron a trabajar, ya siendo Sergio un muchacho,para las minas de Bilbao. Para ayudar a la familia, Antonia se contrató como doméstica en una casa de Valdespino, un pueblo cercano a Triufé. Allí estableció una relación amorosa en la casa donde estaba empleada de la cual nace Sergio Rabanillo de Prada. El padre no lo reconoció y quedó a cargo de su madre. Por las versiones que dio hasta el final de su vida de esta etapa,como veremos más adelante,las relaciones con parte del resto de la familia no fueron buenas,y el ser hijo natural le resultó traumático para el resto de su vida.
Lo crió su madre,aprendió apenas las primeras letras y recibió,especialmente de su tío Gumersindo, un trato cariñoso. Recordaba en particular los crudos inviernos con más de un metro de nieve. En una oportunidad salió con su madre de madrugada,teniendo aproximadamente 12 años,en un carretón tirado por un caballo. Para poder avanzar,tenía que ir doblado sobre las ruedas con un jabón para que pudieran girar. En otra oportunidad,un muchacho y él cogieron por las montañas buscando un atajo para ir a Ourense. Cuando llegaron arriba,la nieve les daba por el pecho. Para salir de esa situación,se dejaron caer rodando por la nieve para bajar la loma.


Angel Lorenzo Iglesias (Mombuey)
Nuestro padre, perteneciente a una familia extensa de diez hermanos, siendo el segundo en el orden de nacimiento y el primogénito de los hijos varones, por lo que, a pesar de que nuestros abuelos tenían tierras, tuvo que dedicarse a trabajar desde muy joven para ayudar a su padre en la economía de la familia. A los dieciséis años y siendo apenas un adolescente se vio en la necesidad de crecerse y separarse del seno familiar para emigrar a Cuba y así salvarse de ser llamado al servicio militar.


Antonio Fernández Unzueta, (Villardeciervos)
Sobre su llegada a la Argentina, no hay demasiadas certezas. Estimativamente, se supone, que llega hacia 1910, porque los relatos afirman que contaba con apenas 15 años, cuando salió de su Villardeciervos natal, en la provincia de Zamora, España. Allí nació un 27 de abril de 1895, a las siete de la tarde, según consta en el acta Nº 376 y creció en el seno de una familia humilde, compuesta por sus padres don Antonio Fernández, su madre, doña Josefa Unzueta, y sus hermanos: Adelina la mayor, Eduardo y Laura, que fallece siendo muy joven y de la que no se conocen mayores detalles.
La primera de ellas [cartas desde Argentina], tiene fecha del 28 de mayo de 1916, y es enviada desde Catriló, provincia de La Pampa. Allí claramente expresa su pesar por no haber escrito antes y manifiesta cierto desánimo. Pero lo más interesante es que comunica su firme decisión de no realizar el servicio militar en España, dando como razones su total desacuerdo con la política imperante que exigía la obligatoriedad del mismo. En Argentina, por un decreto del presidente Urquiza en 1852, se exceptuaba a los españoles del servicio militar. Envía afectuosos saludos a las hermanas y a la madre.
En 1935 muere su madre, quedando pendiente su viaje definitivamente. Este hecho representa tanto para Antonio como para Eduardo una circunstancia muy dolorosa, ya que no puede cumplir su voluntad de volver a verla y mostrar esa prosperidad lograda al llegar a América. De allí que el nacimiento de su segunda hija, Elsa –sumado a que esperaba un varón– no sea narrado con la misma alegría que el primero. Asimismo, comienza a hacer referencia a la situación de España por la Guerra Civil, expresando su dolor y consternación: Con sumo interés sigo los sucesos de España por medio de los diarios, y con gran pena leo como se matan entre hermanos, la mayoría sin saber por qué..., lo esencial sería que quedase terminado cuanto antes y que todos antes que otra cosa se dieran cuenta que son Españoles y que con destruir España se destruyen ellos.


Dolores Ethel Álvarez de Cometto (San Juan de la Cuesta)
Y por las noches las tertulias ¡Ah! Eso si era infaltables [sic] en las charlas, los recuerdos, en los viejos, de su querido terruño que aun sin querer nos atrapaban a los niños y jóvenes ¿Cuántas veces habremos oído nombrar Peña Serrapia, Mercado del Puente, Puebla de Sanabria y mi padre y tíos contar de sus travesuras con las mozas, sobre todo las de los pueblos vecinos?


Estos fragmentos pertenecen al proyecto “ Memoria de la Emigración Zamorana ”, una recopilación de testimonios de emigrantes y familiares editada en tres volúmenes por la UNED de Zamora y que pueden descargarse gratuitamente en este enlace . Un hito de la historia de España - aunque estos se centren en Zamora, los testimonios son extrapolables a cualquier lugar – escrita por sus protagonistas, con nombres y apellidos.

Fotos: Los restos del antiguo paso fronterizo de Calabor.
La segunda parte, aquí

26 comentarios:

  1. Qué hermoso proyecto! Mi abuelo, como tantas otras gentes de la zona, emigró en los años veinte a Argentina junto a dos hermanos que ya nunca regresaron. Él sí lo hizo y para no volver. Se paso la vida añorando aquella tierra fértil y generosa, aquellos hermanos de rostro desdibujado. Yo he conocido la nostalgia del emigrante pero no del hogar que aguarda sino del paraíso perdido.
    Abrazos y memoria

    ResponderEliminar
  2. Demasiadas veces el periodismo o la historia se llenan de grandes cifras, y resulta fácil olvidar que datrás están las personas, las vivencias, las familias... Este proyecto a dado voz a estas cifras. Les ha puesto cara, nombres, apellidos. El resultado es muy hermoso.
    Un abrazo, alicia.

    ResponderEliminar
  3. Se habla mucho de la huida a Francia durante la guerra civil pero muy poco de los que pasaron a Portugal, supongo que sería por que la frontera portuguesa cayó muy pronto bajo control de las tropas sublevadas.

    ResponderEliminar
  4. Desbrozador.16/2/10 12:37

    Gracias por el enlace, me apasionan este tipo de historias, nos enseñan mucho de por qué somos como somos. Tiempos duros que nuestros padres y abuelos vivieron en primera persona. Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. ....que triste y dura realidad.
    Un abrazo Xibeliuss

    ResponderEliminar
  6. Y también desde el primer momento se supo que el gobierno portugués no iba a poner las cosas fáciles.
    Pero lgún movimiento sí hubo, sí, sobre todo a través del monte.
    Saludos, José Luis.

    ResponderEliminar
  7. Me alegro que te haya gustado, desbrozador.
    Una pista más: http://www.sanabriacarballeda.com/cultura/historiap/contrabandom
    Una serie de programas de la SER con testimonios de la época del contrabando.
    Ya me contarás.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Dura realidad, así es. Y el abandono en el que quedaban los pueblos.
    Un abrazo, Arena.

    ResponderEliminar
  9. Algunos demasiado lejos.
    Saludos, Logio

    ResponderEliminar
  10. Cuantas historias de emigracion en este pais, monsieur. Y me da en la nariz que no es historia pasada, y que habra que volver a lo mismo, que aqui las buenas rachas son cortas y cuesta ganarse la vida.

    Feliz tarde, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  11. Ay, Madame la veo muy pesimista. Esperemos que no sea así.
    Además, me temo que tampoco hay mucho sitio donde ir.
    Buenas tardes, Madame.

    ResponderEliminar
  12. Lamentablemente, la emigración no ha terminado, por lo menos en estos pueblos de tierra adentro. En mi pueblo, de mi generación, quedamos un puñado de personas, sobre todo hombres. Todos mis amigos de la infancia y adolescencia marcharon a Sabadell, Tarrasa, Getafe, Vizcaya...
    A veces pienso que somos esa generación perdida que pudo ser y no fue.

    ResponderEliminar
  13. Jod.. Sí, señor. El mundo rural no puede permitirse el lujo de perder ni un solo habitante. Hay quien se llena la boca de "políticas encaminadas a fijar población" y no parece haber una idea clara de cómo hacerlo... o nadie quiere invertir en donde, hoy por hoy, en doscientos o trescientos kilometros no se suman los votos de un barrio mediano en la ciudad.
    ¡Y se extrañan que los ayuntamientos se apuntaran a recibir el almacén nuclear! La desesperación es muy mala.
    Saludos, Varo. Me has llegado al alma.

    ResponderEliminar
  14. Son tantísimas las historias que se podrían relatar que dudo mucho que cupieran en tres volúmenes. España ha sido emigrante durante mucho tiempo.
    Me gusta el proyecto.

    Un beso y buen día, Xibeliuss.

    ResponderEliminar
  15. Muchas, demasiadas historias.
    El proyecto tuvo además una parte incluso más emotiva: se trajeron a unos cuantos de los que siguen vivos para visitar los pueblos de su juventud.
    Un abrazo, Pepa.

    ResponderEliminar
  16. Hola Xibelius, bonito recordatorio-homenaje a todas estas personas y por añadidura a todos los que en sus circustancias tuvieron que "salir" de casa.

    Un abrazo
    el lio de Abi

    ResponderEliminar
  17. Dentro de ya la segunda parte, centrada en una sola familia.
    Un abrazo, Abi

    ResponderEliminar
  18. ... lo peor es no darse cuenta que hay aldeas con más historias en sus ya escasos supervivientes que muchas bibliotecas ...

    ResponderEliminar
  19. Tienes razón, querido Xibeliuss...No me había dado cuenta de que el Guerra Incivil había otras fronteras además de la francesa. Nunca reparé en las historias vitales de aquellos que decidieron partir a través del la línea lusa.

    Bueno, también es cierto que muchas personas probarían a pasar la "delgada línea roja" en otros momentos delicados de la Historia de España.

    Al otro lado, no les quedaría, de todos modos, muchas esperanzas con otro dictador como era Salazar. ¿No cuéntan cómo les trataron el Portugal?

    Un beso

    ResponderEliminar
  20. Ahí le has dado, Amio. Historias, además, generalmente despreciadas.
    Saludos

    ResponderEliminar
  21. Por lo que tengo entendido Salazar entregaba a los huidos al gobierno franquista. Quien intentó salir por ese lado trataba de llegar a los puertos (Oporto) y embarcar clandestinamente hacia Méjico. Pero no fue una vía muy utilizada, no.
    Un abrazo, Carmen

    ResponderEliminar
  22. En lo personal seria para mi maravilloso tener una historia asi de mis ancestros...
    Genial esta entrada.

    Un placer leerte.

    ResponderEliminar
  23. Este patrimonio, las pequeñas historias que no hacen Historia, es lo que debemos mantener.
    Un abrazo, Salvador

    ResponderEliminar
  24. Que historia tan dura y a la vez tan entrañable. Cuanto me hubiera gustado leer esas cartas, y que hermoso trabajo el que haces porque no caiga todo en el olvido.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  25. Muchas gracias, verdial. Si te animas, al final del artículo está el enlace con la UNED para bajarte -son gratuitos- los tres volúmenes.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Siéntase libre de comentar si es su deseo.
Las aportaciones son siempre bienvenidas, en ningún caso obligatorias.
Gracias