18 feb. 2010

Memoria de la Emigración II

Laguna de Peces y Forcadura, por encima de Vigo

Adelaida Ramos Morán (Vigo)
Nació el día 15 de 1897 en Vigo de Sanabria, provincia de Zamora. Fueron sus padres Pedro Ramos Prada y Vicenta Morán Rodríguez,de cuya unión tuvieron tres hijos Francisco,Clara y Adelaida, siendo esta última la menor de los tres. Su niñez transcurrió en un hogar muy humilde,pero muy sólido. Contaba con sólo 18 años cuando empezó a tener bien definido lo que deseaba en la vida y se lo manifestó a sus padres diciéndoles que ella no había nacido para labrar la tierra y que tenía otras aspiraciones. Su hermano Francisco ya trabajaba en Madrid en una mansión que poseía una familia de la alta sociedad madrileña (trabajaba como jardinero). Así cada vez que su hermano venía al pueblo a ver a la familia Adelaida siempre le pedía que la llevara con él a Madrid porque quería trabajar. El matrimonio de aquella familia ya tenían varios hijos y necesitaban una niñera,su hermano Francisco habló con los señores para ver si Adelaida podía ser aceptada como niñera de una de sus hijas. A principios no la querían porque era muy joven (dieciocho años) pero pronto demostró su seriedad y responsabilidad en el trabajo que realizaba.

El barrio judío de Villardeciervos

Vicenta Ramos Morán (Vigo)
Nací el 23 de Mayo de 1921 en Vigo de Sanabria provincia de Zamora en casa de mis abuelos matemos Pedro Ramos Prada y Vicenta Morán Rodríguez. Mis primeros años transcurren al cuidado de mi abuelo y de mi tía Clara, pues mi madre trabajaba en Madrid desde algunos años antes de yo nacer. Me quedé al cuidado de mi abuelo y de mi tía,ella ya tenía dos hijos mayores que yo,nos crió a los tres hasta que yo alcancé aproximadamente los siete años.
Mi madre venía a verme cada vez que podía. Ella trabajaba desde los dieciocho años en una mansión que poseía una familia de la alta sociedad madrileña, pues su hermano Francisco ya trabajaba en ese lugar desde hacía tiempo. Mi niñez,hasta donde yo recuerdo,transcurrió en el pueblo,donde tuve la compañía de mis primos (hijos de mi tío Francisco y de mi tía Clara). Yo era una niña muy alegre y me gustaba hacer “maldades sanas”. La casa de mis abuelos tenía árboles frutales (un manzano,un peral,nueces,uvas etc.),me gustaba coger las manzanas,nueces y peras en el árbol, siempre era yo la que subía y desde arriba las tiraba,pero como era “tan maldita”casi siempre les daba en la cabeza a mis primos,ellos se ponían “ farrucos”conmigo y le daban las quejas a mi tía. Ella casi nunca los escuchaba porque tenía delirio conmigo,se ponían celosos y mi tía les decía:¿no ven que ella es más “chiquitina”que ustedes? Yo quise mucho a mi tía porque ella para mí fue mi segunda madre.

Mombuey
Otro recuerdo de mi niñez es que cuando mi madre venía de Madrid a pasar las vacaciones me llevaba al Lago de Sanabria, le gustaba nadar y aprendió a hacerlo por debajo del agua. Un día me dijo “niña”quédate aquí,no te muevas que voy a nadar un ratito, paso el ratito y yo no veía a mi madre,empecé a llorar y a gritarle madre,madre… ¿dónde estás? Cuando de pronto la vi agitando sus manos y me gritaba niña,no te muevas,ya voy,ya voy. Pasé un susto tan grande que jamás se me ha olvidado. Mi madre era una mujer muy tierna y me demostraba su cariño besándome y apretándome contra su pecho.
Cuando mi madre retomaba al trabajo en Madrid yo me quedaba desconsolada. La niña que ella cuidaba tenía más o menos mi edad y era muy rubia,blanca rosada y ojos verdes,sus padres también eran rubios y de tez muy blanca. Cuando yo tenía aproximadamente dos años,mi madre a petición de los señores me llevó para que me conocieran,comentaban que yo parecía que pertenecía a la familia porque todos los hijos (ocho en total) eran rubios y de tez muy blanca. Permanecí en esa ocasión por espacio de quince días o más,jugando con los niños de la casa como uno más. Los señores de la casa quisieron que eso se repitiera, pero tengo entendido que eso no sucedió nunca más.
El regreso al pueblo lo hice en compañía de mi tío Francisco que como mencioné anteriormente trabajaba en la casa como jardinero. Debo confesar que jamás he podido acordarme de los nombres y apellidos de tan distinguida familia, recuerdo muy vagamente que el apellido llevaba la letra “J” por la cantidad de veces que se lo escuché decir a mi madre. Lo que sí recuerdo es que la mansión quedaba en La Puerta del Sol o cerca de ella. Mi madre me hablaba mucho de El Retiro y de la calle de Alcalá.

Triufé
Cuando apenas tenía cuatro años mi madre emigra a Cuba y me quedé nuevamente con mi tía Clara. Tenía aproximadamente seis años cuando mi tía me dijo un día:“niña”hablé con la maestra del pueblo y me dijo que ya las niñas podían ir a la escuela (anteriormente estaba prohibido para las niñas), para mí eso fue una alegría inmensa. Aprendí a leer,pero no a escribir. Digo que no aprendí a escribir porque en ese momento se estaba preparando mí viaje a Cuba pues mi madre ya me estaba reclamando para que fuera a su lado.
A finales del año 1929 emigré con mi tía Clara a Cuba. Esperando el barco permanecimos en La Coruña por un espacio de cuatro meses en una casa de huéspedes. Recuerdo que la señora de la casa tuvo muchas atenciones conmigo y le decía a mi tía que yo era una niña muy guapa,cariñosa y obediente. Nos cogió mucho cariño,recuerdo que cuando se despidió de nosotras lloraba mucho.

San Juan de la Cuesta
Estos fragmentos pertenecen al proyecto “ Memoria de la Emigración Zamorana ”, una recopilación de testimonios de emigrantes y familiares editada en tres volúmenes por la UNED de Zamora y que pueden descargarse gratuitamente en este enlace . Un hito de la historia de España - aunque estos se centren en Zamora, los testimonios son extrapolables a cualquier lugar – escrita por sus protagonistas, con nombres y apellidos. 
La primera parte, aquí.

26 comentarios:

  1. Estas entradas son como un telar inmenso, cada hilo una historia, una voz. Zamora convertida en una suerte de Comala donde vivos y muertos alzan sus recuerdos al aire...
    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. Lo has definido muy bien, alicia. Pedro y los Buendía no se sentirían extraños en esta tierra.
    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  3. hay que ver las vueltas que dieron estas personas en búsqueda de algo que, creo, ni ellos sabían que era, lo que si sabían era lo que no querían...

    ResponderEliminar
  4. Una de las razones para separar en dos partes la entrada -a parte de la longitud- es que mientras los demás se vieron obligados a emigrar por distintas circunstancias, esta Adelaida tuvo claro muy pronto que la vida aquí no era lo suyo. Y eso es muy respetable, la pena es por los que se quedarían y no tienen más remedio que marchar.
    Saludos, José Luis.

    ResponderEliminar
  5. Desbrozador de F.18/2/10 14:12

    Momentos duros narrados de una manera tan tierna y jovial que se me han puesto los ojos rojos y la carne de gallina. Un saludo, gracias de nuevo.

    ResponderEliminar
  6. Es cierto, desbrozador: Hay mucha ternura en estos testimonios.
    Saludos

    ResponderEliminar
  7. Gracias, Logio, pero yo de momento termino con esta entrada ¿te animas con el enlace de abajo para descargar los pdf?
    Saludos

    ResponderEliminar
  8. Que historias mas duras y tristes estas de la emigracion, me ha gustado leerlas, la verdad es que me traen recuerdos de despedidas similares que yo tambien he vivido.
    gracias Xibeliuss, un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Mientras lo iba leyendo no sabía si era una historia inventada o real. Al final, he visto que procede de recuerdos de las propias personas, y eso le da un valor añadido y emotivo. Me alegra que ese proyecto de memoria histórica de la emigración vea la luz. Besos.

    ResponderEliminar
  10. Demasiadas despedidas, demasiadas historias similares.
    Saludos, Moldon.

    ResponderEliminar
  11. Son testimonios absolutamente reales, Isabel. No se ha tocado ni una coma, se ha respetado la expresión de cada uno de los participantes.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Gran reportaje y muy buenas fotos, saludos compañero

    ResponderEliminar
  13. Las dos primeras son escaneadas: los viejos tiempos de la fotografía analógica. Han quedado un poco raras.
    Saludos, cuentosbrujos

    ResponderEliminar
  14. Qué proyecto tan interesante y, como tú muy bien dices, extrapolable a cualquier lugar de España. Las fotos me encantaron. Sobre todo la de la calle de Villar de ciervos (¿se escribe así?) porque es un sitio en el que nunca he estado y lo he visto montones de veces en los indicadores de la carretera. La próxima vez, me desvío.

    Saludos y buen finde

    ResponderEliminar
  15. Villardeciervos, todo junto. ¡Tienes que solucionarlo! La parte del llamado barrio judío es muy sugerente.
    Saludos, Mª Antonia

    ResponderEliminar
  16. Dicen que recordar es vivir dos veces.
    Muchas de estas personas, por no decir todas, vuelven a vivir con sus recuerdos la tristeza de su partida.
    Que pases un buen día y un mejor fin de semana.

    Besos.

    ResponderEliminar
  17. Muy buena iniciativa la de difundir la palabra de los mas olvidados, de aquellos que nunca figuraron en los libros.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  18. Así es, Pepa. Pero como suele pasar, creo que se quedan solamente con las partes buenas -como debe ser. Más que el dolor de la partida, reflejan la nostalgia por los buenos momentos pasados en su tierra.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  19. Lo más probable, Madame, es que ni usted ni yo figuremos tampoco en los libros. Y sin embargo pienso que nuestras vidas tienen interés.
    Trascender, la gran aspiración. Aunque sea en la memoria de unos pocos.
    Feliz fin de semana, madame.

    ResponderEliminar
  20. Grandes testimonios y grandes fotografías, Xibelius. Los testimonio orales de la gente valen su peso en oro, pero alguien los tiene que recoger para que no se pierdan para la Historia.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  21. Ojalá tuviésemos accesos a muchos más, y reflejados así, con sus palabras, sin artificios. Quizás la Gran Historia cambiase un poco.
    Un abrazo, Carmen.

    ResponderEliminar
  22. Xibeliuss, este proyecto me parece maravilloso. Debería ponerse en práctica en muchos lugares de nuestro país.

    La Hitoria de Vicenta me llegó al alma.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  23. A mi me pasó lo mismo. Por eso les he dedicado esta segunda parte a madre e hija.
    Un abrazo, verdial

    ResponderEliminar
  24. Interesante tema. Por cierto al hilo de esta entrada me he fijado en las casas típicas que contruian los indianos a la vuelta de sus viajes, que hay por nuestra zona. No no ocurre como en Asturies,donde hay tantas que merece una visita y un estudio a fondo para ver casa de indianos y los obras sociales que hicieron, como escuelas. Pero he visto varias, la de Mombuey (que ilustras),La de Palacios al pie de la carretera,la del fenal en Muelas... y mas habrá por ahi. Puede ser una opción para otra entrada.

    SALUDOS

    ResponderEliminar
  25. Gran idea, Javi.
    La del Maximiliano que erigió el Fenal (y una gran casona en Muelas) es una entrada que tengo a medio escribir y algún día seré capaz de terminar.
    Por cierto ¡qué triste el estado del fenal! Jod.. ¿no se puede hacer algo un poco bien?
    Saludos

    ResponderEliminar

Siéntase libre de comentar si es su deseo.
Las aportaciones son siempre bienvenidas, en ningún caso obligatorias.
Gracias