20 de jun. de 2009

Santa Cruz de los Cuérragos


En ocasiones pienso que mi pueblo es eterno. Que los años pasan sobre él, pero él permanece incólume. Imagino que la gente de los tiempos venideros valorarán esta continuidad y vendrán a conocer cómo eran los tiempos pasados, en los que yo vivo. Un día le pregunté al señor cura el porqué del nombre del pueblo: “Cuérrago viene del latín corrugus, que era el barranco por donde se arrojaba los detritos de las minas. Aquí se los llamamos a esos cauces que se marcan en las laderas, donde se acumula la vegetación. Y Santa Cruz, pues, siendo cristianos, ¿qué mejor nombre le podríamos poner, perillán?” y me soltó un pescozón de esos de por si acaso. Pero yo pienso que se equivoca, que el pueblo existía antes que los cristianos. Es como la Raya. Nosotros lindamos con el Reino de Portugal, pero yo nunca he visto ninguna línea marcada en el suelo, solo en los mapas. Estoy seguro que el pueblo también era anterior a las fronteras y que éstas no tienen demasiada importancia. Es lo que deben pensar esos mozos que por las noches buscan los caminos más apartados y se dedican a pasar mercancías de un lado para otro. Hay que buscarse el pan.

Me gustan mucho las alturas. Si ando con el ganado, o si me escapo de mis labores, suelo buscar las cumbres para otear los paisajes de la Sierra de la Culebra. Dicen que la sierra llega mucho más lejos; yo no la conozco, pero en mi pueblo es muy bonita. Redondeada, suave, aunque con pendientes muy grandes. Los riachuelos se esconden en los fondos de los valles y los caminos van ladera arriba, con lo que hay veces que te da mucho vértigo. No se lo digáis a nadie, pero también me gusta espiar a los lobos. Si mi abuelo se entera me mata, porque él cree que es una alimaña que nos roba el pan de la mesa, además de ser un hijo del demonio. Yo los veo muy parecidos a nosotros, que trabajan en grupo y crían sus familias lo mejor que pueden. A veces nos matan una oveja y eso no es bueno, señores, pero es como lo de los contrabandistas. Hay que vivir.

También me gusta perderme por las callejas del pueblo. Me gustan las casas, de piedra, madera y pizarra, todas parecidas, ninguna igual. Las casas, claro, no son eternas. A veces se caen, cuando ya son muy viejas, pero aquí en Santa Cruz se levantan tal cual eran. Si sabemos que las piedras son buenas, que la distribución es buena, que los lugares son buenos ¿por qué cambiar? Por eso pienso que es eterno, que así ha sido siempre y así seguirá.




Ahora permitidme que os hable de mi paseo favorito, sobre todo en primavera. Salgo del pueblo por poniente, en el camino que va desde Aliste hasta Puebla. Es un sendero abierto que serpentea ladera abajo entre jaras y brezos en flor, hasta que poco a poco, aparecen helechos, musgos, líquenes… Los robles y carqueixos impiden que el sol te castigue con dureza, el canto de los pájaros y el rumor del agua hacen que te olvides de todo. Allí en el fondo del barranco te espera el Puente de los Infiernos. Nunca he entendido porqué mis vecinos le pusieron tal nombre, ya que es un paraíso. Imaginad un suelo tapizado de hiedra y flores; el Río Manzanas, cantarín y transparente arropado entre árboles. El propio puente, que dicen construido en el S.XVII aunque yo sé que es más viejo, señorial y elegante con su único ojo, adornado por cortinas también de hiedra en las que juguetean los rayos de sol… Me gusta sentarme cerca de su arco para escuchar los murmullos del viento. A veces veo pasar a los ganaderos que llevan sus rebaños al mercado, otras a un arriero señorial encabezando su recua de mulas, otras, en fin, un cauteloso comerciante demasiado pendiente de lo que se puede encontrar por el camino. Siempre me cuesta volver, abandonar tanta belleza e iniciar la suave pendiente que me devuelve a casa.

Si un día muero, que espero que no, me llevarán a descansar al cementerio del pueblo, junto a mis antepasados. Tampoco es mal lugar, aunque dé un poco de miedo. Desde allí, apenas apartado y bajo la paz de los castaños, podré seguir contemplando mi querida Santa Cruz de los Cuérragos y ver cómo sobrevive a los tiempos.

- Pero… ¿Esto qué es, nigromante del demonio?
- Es lo que usted ha escrito durante la sesión de mesmerismo, profesor Von Patto. A veces, la hipnosis produce trances en los que el paciente tiene regresiones a vidas pasadas. En su caso parecía ser un zagal del norte de Zamora, en un tiempo indeterminado. Usted se puso a escribir automáticamente y yo sólo he tenido que ir facilitándole papel.

- ¡Usted está chalado! ¡Yo he venido aquí para que me ayudase a dejar de fumar! ¡Qué me cuenta de reencarnaciones!
Ni que decir tiene que salí del gabinete hecho una furia. Está claro que el farsante se había enterado de alguna manera de mi misión en Sanabria y la Carballeda, que debo iniciar en breves días, y decidió gastarme el bromazo. No sé como he podido fiarme de semejantes paracientíficos.
Sin embargo, al llegar a casa, no pude evitar buscar en el mapa Santa Cruz de los Cuérragos y el Puente de los Infiernos. Hum, tendré que visitarlos.


Profesor Von Patto
Diarios Inéditos

9 comentarios:

  1. Pues me gusta el nombre de puente de los infiernos. Seguro que tiene una explicacion apasionante. El profesor von Patto tal vez deberia investigar a fondo ese asunto.
    Y a mi tambien me gustan los lobos, mire por donde. Aunque imagino que si me topase con uno demasiado cerca, perderia el calzado de tanto correr.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Yo solo vi un lobo en mi vida y aún dudo de que fuera; creo que era por como se me pusieron los pelitos del cogote.

    Coincido con Madame Minuet, a la que ahora mismo paso a visitar, con su permiso (que menos tratándose de una dama), que el tema del nombre del puente debe ser apasionante, no a todos los puentes se les llama puentes de los infiernos pues se supone que de ser así al otro lado está el susodicho.

    Un abrazo desde aquí la lado.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por seguir dándome a conocer su pueblo Xibeliuss, sigue siendo un placer leerle.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Un gran saludo a Xibeliuss y a todos. Andando con mi caballo buscando posadas ciberespaciales sobre la tierra de mi madre y antepasados he caído como fulminado al otear este lugar del que me he quedado prendado. Qué gran homenaje a la tierra de nuestra sangre el dedicarle estas fotos y sus textos.¿Porqué siempre el supuesto desarrollismo se ceba con los paraísos? Siento envidia sana porque yo aún no he podido "liar el petate" también y huir a la única tierra que me dan calma y sosiego... aunque voy regularmente los veranos. Por ahí, todo me habla y oigo la voz de mis abuelos, mis tíos, mi familia, mi casa... voces que poco a poco quedan sólo en mi memoria. Me alegro que haya quien todavía se acuerde de mi pueblo Manzanal de Abajo. Yo lo disfruté en primera persona y sigo oyendo sus historias y vivencias de unas generaciones que quedaron huérfanas, porque cuando un pueblo muere, parte del alma de sus habitantes también muere.
    Gran blog, un abrazo a todos y un brindis por la más bella tierra que existe.

    ResponderEliminar
  5. Bienvenido al blog, Viriatus. Me siento especialmente honrado de tener un seguidor con orígenes en un pueblo con tanta historia como Manzanal de Abajo. Si tienes una foto del pueblo me encantaría publicarla en el blog.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Mira tú por donde... Santa Cruz de los Cuérragos... hasta no hace mucho pueblo cuasifantasma. Qué miedo aquella noche de tormenta que mis padres me llevaron hasta allí, donde entonces vivia la "practicanta" para ponerme una inyección.

    Xibeliuss, gracias por publicitar nuestra tierra, esta tan olvidada y maltratada desde siempre. No se si te dije, yo soy de Folgoso de la Carballeda. Y si todo va bien, tal vez en no mucho tiempo esté viviendo en nuestra querida Sanabría y Carballeda.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  7. ¡Folgoso, a cuatro pasos mal contados de Santa Cruz! Me imagino que la experiencia para un niño de ir a que le pusieran una inyección a un pueblo casi fantasma, por una carretera - si ya la había - de pánico en una noche de tormenta tuvo que ser tremenda. Sin embargo, Santa Cruz ahora da gusto verla. ¡Bien de Interés Cultural y todo!
    Ojalá puedas instalarte por aquí. Necesitamos gente.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. La geografía hispana anda llena de lugares con una toponimia infernal... en mi Cuenca natal tenemos el Ventano del Diablo, la puerta del Infierno, la hoz de Tragavivos, etc, etc....

    Xibelius, te quiero pedir un favor... ya he comentado alguna vez que me da mucha envidia las fotos que haces, ¿por que no haces una pequeño manual de fotografía digital para torpes?... a mi me vendría de perillas....

    Saludos,

    ResponderEliminar
  9. Creía que Cuérragos significaba Ríos de Torrente.
    La primera vez que fuí a Sta.Cruz en el 92 fué como un viaje al pasado cuarenta años antes.
    Era de noche, lo poco que quedaba de la carretera a la salida de Linarejos era la más estrecha que había visto y la calle de hierba y tierra. Sólo había una casa habitada, nos contaron historias de
    estraperlistas y una Comuna en el 79.
    Fué alucinante

    ResponderEliminar

Siéntase libre de comentar si es su deseo.
Las aportaciones son siempre bienvenidas, en ningún caso obligatorias.
Gracias