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29 oct 2013

Un asunto de amor


Ésta que ustedes ven es la iglesia parroquial de Puebla de Sanabria, Nuestra Señora del Azogue. Sus orígenes se remontan al siglo XII: imaginen la cantidad de ceremonias que han cobijado sus antiguas piedras. Hoy, entre tantas, centraremos nuestra atención en una boda de mediados del S.XIX.


En lo alto de la torre las campanas repican en honor del nuevo matrimonio. Los invitados, gente de copete, se ven entremezclados con los paisanos de la Villa y sus alrededores, que abarrotan la plaza en espera de la granada que ha de ofrecer el padrino. Por fin, bajo los soportales de la iglesia, hacen su aparición los novios, ya marido y mujer ante los ojos de Dios y de los hombres. Ella es una niña de apenas quince años cumplidos, vestida de un blanco tan inmaculado como la palidez que pinta sus mejillas; él, un gallardo oficial que la dobla en edad, parece sentirse perdido ante los vítores de la multitud.


Pero ¡Hola! ¿Qué alboroto es éste? Por el extremo contrario de la plaza, venido de la calle que sube desde la puerta vieja, un carruaje sin señas se abre paso a punta de látigo entre las protestas del gentío. Ha llegado ante los recién casados, se abre una de las puertas y ¡la novia salta dentro! Los caballos inician una carrera suicida por la Costanilla abajo. El padrino, también militar, desenfunda su sable de gala y corre tras los raptores, pero a los pocos metros su avanzada edad le hace rodar sobre los adoquines. Todo ha sucedido en un suspiro y los asistentes se preguntan unos a otros, incapaces de reaccionar. El marido ha contemplado la escena en absoluta inmovilidad: como si supiese de una catástrofe anunciada y, aún así, no pudiera plantarle cara.



Ésta de la fotografía es, hoy, la Posada Real La Pascasia; en las fechas que nos ocupan era una casa de hospedaje en la que estableció su residencia un joven y ambicioso ingeniero riojano, destinado desde poco tiempo atrás en la Jefatura de Obras Públicas de Zamora y con el encargo de dirigir las obras de la carretera Villacastín-Vigo. Aquí en Puebla se enamoró a primera vista – y fue correspondido – de la señorita Ángela Vidal Herrero; mas Pedro, el padre, un militar carlistón muy chapado a la antigua, no aprobó esos amores y preparó a toda prisa el matrimonio de Ángela con uno de sus subordinados, Nicolás Abad, hombre acostumbrado a cumplir órdenes sin rechistar. Ni la hija ni el ingeniero, que además tenía aspiraciones de revolucionario, podían permitir semejante componenda y entre los dos organizaron el espectacular rapto.

Ángela Vidal (Hemeroteca La Opinión)

En 1854 la pareja se trasladó a Madrid. El revolucionario había sido elegido diputado en las Cortes Constituyentes y ése fue el inicio de una carrera política que le acabó llevando, nada menos, a la presidencia del Consejo de Ministros. Cuentan las lenguas viperinas que una de sus primeras medidas como gobernante fue ordenar los destinos más lejanos – e incómodos – para Pedro Vidal y Nicolás Abad, pues la venganza es un plato que se debe comer frío.


Nuestra pareja de raptores ya nunca se separó: incluso en 1885, un mes después de la muerte de Nicolás, pudieron contraer matrimonio cuando ambos rondaban los 60 años. Ángela falleció en 1897. Él, aquel ingeniero reconvertido en una de las más importantes figuras políticas del S.XIX, envejecido y enfermo terminó sus días la noche de Reyes de 1903. Se llamaba – algunos entre ustedes ya lo habrán adivinado -  Práxedes Mateo Sagasta.

Sagasta, caricatura de la época

La historia me la transmitió un viejo sanabrés de la emigración, orgulloso de sus raíces. Pero tiene un problema: en su mayor parte no es cierta. Sagasta se la contó a su biógrafo Natalio Rivas, localizando la boda en la iglesia de Santiago del Burgo, en Zamora capital, y el momento del rapto en pleno banquete nupcial. Tampoco era cierto

Investigadores actuales como Miguel Ángel Mateos o Alberto José Llamas han logrado plasmar un retrato fidedigno de esta inusual relación. Nicolás Abad y Ángela Vidal se casaron en la capilla castrense del Batallón provincial de Salamanca el 4 de marzo de 1844 – cuatro años antes de la llegada de Sagasta a Zamora. Sí es cierto que la novia tenía quince años y que fue una boda organizada a toda prisa; posiblemente por un desliz prematrimonial... o la mera sospecha del mismo. Esta precipitación impidió a Nicolás solicitar el preceptivo permiso y fue castigado con destinos lejanos. El matrimonio no llegó a convivir y, según el testamento de Ángela, tampoco a consumarse. Pero la Iglesia nunca decretó su anulación y así se han hallado documentos notariales en los que ella requiere a su marido oficial competencias para administrar sus bienes privativos.

Santiago del Burgo

Pedro Vidal, el carlistón del cuento, era en realidad un acaudalado criollo que había decidido regresar a la tierra de sus antepasados. Simpatizante del Círculo Progresista de la capital, también hizo sus pinitos en política y ocupó el cargo de Teniente de Alcalde bajo el mandato de Ramón Luelmo. Sí es verídico el rechazo a la relación de nuestros protagonistas, pero no por motivos ideológicos sino morales: él siempre consideró válido el matrimonio con Nicolás y su ruptura un escándalo social. Murió antes de la elección de Sagasta como diputado. Durante su vida política, éste escogió a varios miembros de la familia Vidal para puestos de responsabilidad.

Y después del cúmulo de medias verdades y mitos desmantelados ¿Por qué traer la historia a un blog como Desde Sanabria? Pues, aparte de la especial vinculación de Sagasta con toda la provincia zamorana, uno de sus viveros de votos y donde quizás aprendió a desarrollar la técnica de, ejem, las negociaciones pre electorales; del tiempo que realmente pasó en Sanabria y Carballeda tanto en el estudio de los diferentes proyectos como en la dirección de la Villacastín-Vigo; de que, y esto parece contrastado, la antigua Pascasia mantuvo hasta su cierre una habitación conocida como “la del ministro”, la que fue su favorita para alojarse; aparte, decíamos, la culpa de esta entrada la tiene un niño nacido en la Puebla el 28 de marzo de 1851. Su madre fue, naturalmente, Ángela Vidal y dio a luz en una casa propiedad de la familia. El niño recibió el bautismo dos días después en Santo Tirso, la iglesia parroquial de Cervantes, y su padrino fue un vecino de dicha aldea: José Prada.


La pila bautismal continúa a la derecha del altar de San Tirso

Una vez pasado el riesgo de una muerte prematura, Sagasta lo reconoció como su primogénito mediante escritura notarial:
 “[...] que a consecuencia del trato y las relaciones amorosas que ha mantenido con una señorita que no cree oportuno decir su nombre y apellido, tuvo un niño […] y con el objeto de que en todos los tiempos sea tenido por hijo suyo y no se le perjudique en sus derechos […] otorga que el referido niño, llamado José, es hijo suyo, lo reconoce y lo declara como tal”.
Sagasta y su hijo José (Hemeroteca La Opinión)

Fuentes: "Sagasta y Zamora", Alberto José Llamas IEZ Florián de Ocampo, 2009
"Por el amor de un liberal", Marisol López La Opinión de Zamora

18 sept 2013

Leandro Rodríguez, de Sanabria


Leandro Rodríguez, nacido en Trefacio en 1934, es uno de los mayores expertos mundiales en la obra de Miguel de Cervantes Saavedra - también de los más controvertidos. Ha tenido, y tiene, una vida intensa y productiva, llena de asombrosas aventuras por Sanabria, Portugal, España y el resto de Europa, en las que cruzó su camino con los personajes más variopintos: de esos que salen en los libros de Historia y también de los que nunca lo harán. Pero... se niega a escribir sus memorias: dice que no son cosas de contar en público. No seré yo quien traicione su confianza.


Este verano he tenido la ocasión de dialogar a menudo con él y con su esposa Josette: pocas veces me he encontrado con personas de tanta capacidad, entusiasmo e ilusión. Conversaciones de esas que hacen salir lo mejor de ti mismo; porque ellos te escuchan y te hacen pensar, replantearte tus obviedades sin imponer otras nuevas. Y siempre manteniendo un clima de camaradería y buen humor, de ganas de hacer cosas y de hacerlas bien. Pero ¡ojo!: el que vaya a enfrentarse a Leandro - y nunca faltará quién, dada la heterodoxia de algunas de sus posiciones - debe llevar bien estudiados y fundamentados sus argumentos, porque es posible que él ya los haya repensado unas cuantas veces. Leandro puede ser un rival muy duro: es un curtido litigante; animado, además, por un espíritu travieso - esa retranca tan de la tierra. Le salva su empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, y su firme convicción negociadora.


Él dice que, como catedrático, su misión no es amontonar discípulos, sino forjar maestros. Yo guardo como un tesoro los ratos que hemos compartido.



"Comprendí que el léxico se aprendía siguiendo los caminos, las costumbres, la historia y geografía por donde el héroe hace su caminería o andadura. Volví a leer comentarios eruditos, constaté que algunos no encajaban con el significado que el autor había querido ofrecer y pedí a lectores y a lectoras me informaran qué palabras y expresiones les parecían de difícil comprensión. Con las dificultades en las manos recordé el dicho de Cervantes, "la lengua sobre quien tiene poder el vulgo y el uso". Debía conocer el vulgo y el uso de los lugares donde se desarrolla el libro y tomando en una mano la callata de mi padre, por caminos sin camino, andurriales, sierras, poblados... de Sanabria, preguntaba y escuchaba el significado que personas escogidas por su notoria herencia cultural sanabresa y no habían aprendido el castellano en las aulas, daban a palabras y expresiones. Con elocuente delicadeza sanabreses y sanabresas desgranaban respuestas, recuerdos y memoria. Con una cesta de palabras acudí al pueblo, aldea, Cervantes. Los habitantes, sin excepción, me abrieron sus cocinas y saber. Mi maestro, el agustino Manuel Ramos y otras personas me condujeron a casa de la señora Emilia, amiga de mi madre, y desde sus 98 hasta los 104 años, con cariño, paciencia y sabiduría me orientaba [...]
El Palomar de Cervantes

[...] - Ese señor Don Quijote se parece a tío David.
- ¿Cómo?
- Ambos tenían ama, sobrina y un palomar, ayudaban a los necesitados, eran hijos del rico del lugar, se oponían a los orgullosos, practicaban Consejos de Crianza, vivían en una casa con puerta falsa que da al corral... Tío decía expresiones como las de ese señor Don Quijote.
- ¿Había leído el Don Quijote de la Mancha? - le pregunté.
- Nunca le oí hablar de él - me respondió [...]

[...]En Cervantes hablé sobre el lenguaje con Baldomero Llamas, limpia fuente de la que confío beber. Dialogué con Pura, ejemplo de tesón e iniciativa solidaria, nacida y criada en Santiago de la Requejada, donde había sido pastora. Me informó que desde que cobra la pensión de ancianidad ha comenzado a estudiar la gramática y a leer el Don Quijote de la Mancha.
- Tengo que decirte -  me dijo - que el Don Quijote sólo lo podía escribir un sanabrés."

Leandro Rodríguez - Léxico en el Don Quijote de la Mancha y Cervantes de Sanabria (Editorial Semuret, 2004)
Parte en ruínas de la llamada Casa del Escritor en Cervantes. Está en venta: ¿alguien se anima a restaurarla?

La intención de esta entrada no era hablar del Quijote Sanabrés - ya lo hemos hecho y seguro que volveremos sobre el tema - sino de Leandro; pero como creo que se generará alguna discusión permítanme que les presente un pequeño documento:

En el Capítulo IV de la Segunda Parte, el Caballero le pide al bachiller Sansón Carrasco que "le hiciese la merced de componerle unos versos que tratasen de la despedida que pensaba hacer de su señora Dulcinea del Toboso, y que advirtiese que en el principio de cada verso había de poner una letra de su nombre, de manera que al fin de los versos, juntando las primeras letras, se leyese: Dulcinea del Toboso". Carrasco respondió que lo haría, aunque comenta la dificultad de encajar las iniciales en las métricas castellanas, por lo que "procuraría embeber una letra lo mejor que pudiese". La Primera Parte del Libro, Capítulo LII, finaliza con unos sonetos y epitafios en versos castellanos, escritos por Los Académicos de Argamasilla, que dan noticia de "la hermosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mismo Don Quijote". Hermenegildo Fuentes, autor que comparte con Leandro la teoría del Quijote Sanabrés, descubrió en ellos el siguiente acróstico:

Imagen montada a partir del facsimil de la edición de 1605, disponible en la Biblioteca Nacional

EL ES EN SANABRYA

¿Interpretación forzada o la penúltima travesura (descubierta) de Miguel de Cervantes Saavedra?

Pd. Creo que ya he compartido este enlace alguna vez, pero si quieren ver en acción a Leandro, Pura, Horacio y otros ilustres sanabreses pueden hacerlo en Cuadernos de Paso:

25 oct 2009

D. Cesar Brandariz y El Quijote en Sanabria

Es un honor para mi publicar las precisiones que D. Cesar Brandariz, autor de "Cervantes Decodificado" (Ed. Martínez Roca, 2005), me ha hecho llegar sobre el artículo Don Quijote en Sanabria. Cito textualmente:

Estimado  Xibeliuss, cuya identidad real no tengo el gusto de conocer:

Soy Cesar Brandariz y me dirijo a vd. porque un amigo, tan sorprendido como yo,  acaba de ponerme en contacto con su blog , que yo no conocía, en el que en un artículo sobre Cervantes se me alude de modo impreciso e inexacto, por lo que le agradeceriá me permitiese hacer algunas precisiones con el ruego de que se públiquen, y sirvan para rectificar  lo que erroneamente aparece.

Antes dejeme  felicitarle  por el diseño del blog, la calidad fotográfica  y el  interés divulgativo .

1º Se dice que soy "un estudioso judio" y he de decir que teniendo el máximo respeto tanto por la raza judia,si es que hoy día se puede hablar de raza judia, como por cualquier otra, ni yo ni nadie de mí familia somos, que sepamos, judios, aunque en un pais de tanta  mezcla como España haya que relativizar estas afirmaciones. Desde luego  si lo fueramos nos sentiríamos igual que si lo fueramos de cualquier
otra "raza", aunque  cualquier  medio aficionado a la genealogía que se fije en mi apellido probablemente se plantearía  otras hipótesis de partida.

2º En el artículo citado se dice también que yo he seguido las tesis del sr Leandro Rodriguez , a quién  Vds citan, señor  que se  que se interesa como yo por Cervantes y a quien personalmente no tengo el gusto de conocer. Pero como verán, nada puede estar más alejado de la realidad  aunque puedo entender que  desconociendo otros datos este equívoco del todo absurdo para mí y mis conocidos, pueda tener apariencia de realidad.

Por tanto si convendría para  evitar estos equívocos, divulgar  que ya en el siglo XIX, muchísimo antes de que hubiera nacido el señor  Rodriguez y la persona a quien el ha seguido y de quien ha recogido estas antiguas tesis, el padre Ramos, que estas hipótesis ya existían y eran, aunque minoritariamente, conocidas. En mi caso concreto están en la correspondencia antiquísima de mis bisabuelos y abuelos con personas que trabajaban en Sanabria.
No soy yo sino el propio señor Rodríguez  quien escribe en su libro que oyó esas tesis por primera vez de su profesor el padre agustino Manuel Ramos, quien  tampoco, ni mucho menos, fue el originador de dichas tesis puesto que ya  en la década de 1930, el abogado Domingo de Prada había publicado artículos aludiendo a ellas. Pero el tema es todavía más antiguo y ni siquiera acaba aquí. De hecho en torno al 1885 y en su discurso de apertura de año, el rector de la Universidad de Valladolid, Lorenzo de Prada, que era natural de la aldea Cervantes,  hizo públicamente referencia a estas tesis añadiendo a sus propias conclusiones impresiones de otras personas y entre ellas de algún notario del siglo XIX.
.
3ª Finalmente, y  frente a  lo que se afirma en el artículo comentado, basta ojear mi libro "Cervantes Decodificado" para comprobar que ni directa ni indirectamente aludo en  momento alguno a  conexiones de la cultura judía,  talmúdica, o a cabalismos, resultando todo esto sorprendente porque  mi planteamiento ha sido el de una investigación "ex novo",  sin a prioris, partiendo de cero, y sirviéndome como única fuente inicial de la obra  entera de Cervantes a través de sus facsímiles originales. Sólo al final y en relación con tres aspectos muy puntuales,  el fallecido Angel Ligero me mostró en Alcazar de San Juan  lo dicho por Ramos y posteriormente escrito por Fuentes y Rodriguez .

He tenido la suerte por lo que se refiere a Cervantes y a Sanabria, porque mi trabajo es más amplio, de amplias charlas sobre  la Sanabria antigua y  sus gentes con un tío mío, durante muchos años médico en lugares como Asturianos,  Porto y Moncabril. Por tanto, lo poco o nada que yo pueda saber de Cervantes o
de su ligazón con Sanabria, que insisto es solo una parte de mí trabajo, surge únicamente de mi investigación independiente y de mi tradición y entorno familiar y me remito a los comentarios de  varios cervantistas internacionales de reconocido prestigio

Con el mayor afecto y respeto por su  preciosa labor

Cesar Brandariz



Agradezco una vez más esta magnífica aportación del Sr. Brandariz y espero que, además de aclarar conceptos confusos o erróneos en mi artículo, sirva para despertar mayor interés sobre el tema.

19 oct 2009

Robleda Cervantes, un lugar en las montañas del Reyno de León


Pulsar en la panorámica para ampliar


 

Para llegar a Chaguaceda por el camino desde Castellanos debemos pasar bajo una auténtica bóveda de vegetación, que parece rendir pleitesía al caminante en su llegada al municipio de Robleda Cervantes. Chaguaceda quedó prácticamente abandonado a principios del XIX, pero en su momento, según la documentación medieval conservada, fue un importante núcleo de población que incluso pleiteó con el monasterio de San Martín de Castañeda por un quítame allá esos montes. No está muy clara la razón de su declive, pero, poco a poco, sus vecinos fueron cambiando su residencia al resto de los pueblos limítrofes.




El Cerro de San Juan, con sus 1400 m. de altura, preside el municipio y ofrece espectaculares vistas de los alrededores, incluidos Puebla, El Lago y la Requejada, como si de una ortofoto se tratase. En la falda del Cerro los pueblos se escalonan hacia el Camino de Santiago y la autovía A-52, siendo San Juan de la Cuesta el situado a mayor altitud. En su entrada se halla la Fuente del Reguero, realizada en piedras de cuarzo que tiene como pilón nada menos que una posible tumba celtíbera en granito. Este es sólo uno de los secretillos que abundan en el municipio. Por ejemplo: ¿la Casa del Escritor, en Cervantes, fue realmente “el lugar de las montañas de León donde tiene origen el linaje” de Miguel de Cervantes Saavedra? ¿Por qué los vecinos de Ferreros decidieron, en un momento indeterminado, cambiar la ubicación del pueblo quedando sólo el cementerio en su emplazamiento original? Y no hablo del castro de Santo Tirso, abandonado mucho antes. ¿Qué significan las quince letras grabadas en las piedras de la iglesia de Sanpil? ¿Algún tipo de conjuro contra la peste u otros maleficios? ¿Cómo llegó esa estela romana a la puerta de la iglesia de Paramio? Es indudable la vinculación Jacobea de Triufé, donde la piedra labrada de un monumental dintel recuerda la ubicación del hospital de peregrinos, pero… ¿este mismo Camino fue utilizado por los judíos en la época de la expulsión? ¿Llegaron a tener asentamientos importantes en este rincón sanabrés, no lejos de la frontera con Portugal?



 

En realidad, todo esto no dejan de ser curiosidades, una pizca de sal y pimienta en nuestra visita al municipio, donde lo primero que nos atrae es la simbiosis entre el hombre y su medio. Un paseo tranquilo por sus caminos nos acerca a frondosos robledales, castaños de dimensiones monumentales, antiguos campos de labor cubiertos de brezo, codesos y los omnipresentes faleitos (helechos). En temporada, la riqueza de setas ha propiciado un pequeño comercio micológico, con exportaciones de boletus edulis hasta Italia, aunque la mayoría de los recolectores son vecinos de la zona dispuestos a probar recetas para la cena familiar. Las arboledas esconden al corzo, el zorro, el jabalí y diversas especies de aves que, sobre todo en primavera, llenan el ambiente con sus cantos. Encontramos también paredes entre los prados, presas y pontones sobre los arroyos, realizados en la misma piedra del granito con la que se construyen las casas. La arquitectura tradicional se mezcla con la obra nueva, respetuosa con las antiguas formas, y encontramos magníficas muestras en Paramio, Valdespino, Robleda.. en cualquiera de las poblaciones, en realidad.




Siete pueblos y dos barrios (Lagarejos y La Gafa) que acogen al visitante con la simpatía y llaneza de sus gentes. El propio entorno, y su cercanía tanto al Parque Natural del Lago de Sanabria como a Puebla, han permitido la instalación de numerosos establecimientos de turismo rural, también zonas recreativas como la piscina fluvial de Robleda. En época estival se unen los hijos de la zona que trabajan lejos con los turistas en busca de reposo, llenando las calles de vida y animando las distintas fiestas patronales, pero cualquier momento del año es bueno si el destino es Robleda Cervantes.



3 ago 2009

Don Quijote en Sanabria



- En verdad os digo, amigo Sancho, que ésta tiene pinta de ser una de nuestras más discutidas y polémicas entradas...
Yo no creo en las meigas; pero haberlas, haylas” dicen nuestros vecinos gallegos. También somos muchos los que afirmamos haber leído el Quijote, pero pocos los que realmente lo han terminado. Leandro Rodríguez, catedrático de la Universidad de Ginebra, no solo lo ha hecho sino que ha dedicado casi cincuenta años de su vida al estudio de la inmortal novela. Y sus conclusiones no son ortodoxas: Miguel de Cervantes no nació en Alcalá de Henares, sino en la aldea del mismo nombre sita en Sanabria y La Mancha que describe no es otra que su tierra natal.


Sorprendente, ¿verdad? Incluso parece provocarnos una sonrisa de condescendencia: ¿Cómo que no es La Mancha - Mancha? ¿Y los molinos, las lagunas de Ruidera, el Toboso? Acerquemos el zoom y veamos un poco más de cerca sus teorías. Según Leandro, el Miguel de Cervantes Saavedra que escribió “El Quijote” nació en 1549 en el seno de una familia de judíos conversos de las muchas instaladas en tierras sanabresas. La presencia judía en la comarca es indudable y aún hoy se conservan huellas de sus tradiciones e incluso restos físicos de sinagogas semi clandestinas. El escritor era dado a incluir personajes que en realidad eran trasuntos suyos y así, el Capitán de Infantería del Quijote narra “En un lugar de las Montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida la naturaleza que la fortuna, aunque en la estrecheza de aquellos pueblos, todavía alcanzaba mi padre fama de rico”. Leandro defiende que toda la novela oculta tradiciones y saberes judíos y que el escritor está describiendo su tierra natal, la que mejor conoce. El paisaje (montañas, sierras, valles, prados, florestas, lagunas); la flora (castaños, acebos, tejos, olmos) y la fauna (lobos, jabalíes, ciervos, osos) se acercan más al sanabrés que al manchego. La Mancha haría pues referencia al origen manchado (no de cristiano viejo) de su linaje y su pueblo y no a la región física. Otros estudiosos van más allá y afirman que si se compara la obra de Cervantes con la de otros coetáneos de los que se conoce a ciencia cierta su estadía en La Mancha, se percibe claramente que Miguel describía de oído y no por conocimiento del terreno.

Leandro parte junto a Quijote y descubre que cada camino, cada lance, cada ventura narrada se ajustan plenamente a los lugares de Sanabria. Paso a paso, identifica la geografía y las costumbres de la época. Veamos solo una muestra de estos fragmentos y sus coincidencias geográficas:
-El ventero le invita a dormir sobre duras peñas. En San Martín de Terroso existió la venta de Caraxote, donde los arrieros dormían sobre peñas de granito.
-En una encrucijada, Don Quijote hace huir a unos frailes de la orden de San Benito. En la sierra, entre las lagunas de Sotillo y la Pedriña hay una encrucijada que era paso habitual de los benedictinos de San Martín de Castañeda.
-Junto a un arroyo comen en un prado por el que pacían unas vacas galicianas de unos arrieros gallegos, que solían sestear en lugares de yerba y agua. Cerca del río Segundera se sitúa el Prado de los Gallegos, atravesado por un arroyo junto al que solían sestear los arrieros gallegos con su recua.
-Don Quijote y Sancho llegan a un espacioso y escondido valle. Atemorizados pasan la noche entre unos árboles altos que eran castaños, escuchan un grande ruido de agua y un golpear que no cesaba. Por la mañana se acercan al pié de unas altas peñas de las que se precipitaba un grandísimo golpe de agua y descubren que la causa del espantable ruido eran seis mazos de batán. En Sotillo, en la comarca del Valle, siguiendo por el prado de un espacioso y escondido valle todavía hay enormes castaños y se oye un gran ruido producido por la Cascada que cae desde más de doscientos metros. Cerca se encuentra el prado de los pisones.


-Un pastor les cuenta que a una majada situada a tres leguas de donde están había llegado un mancebo, llamado Cardenio. A tres leguas de la Laguna de Lacillo (donde se encontraban en ese momento) está la majada Cárdenas.


-…dejaron el monte y entraron en el Toboso…habiendo andado como doscientos pasos dio con el bulto que hacia la sombra…Vió una gran torre y luego conoció…que era la iglesia principal del pueblo. –Con la iglesia hemos dado, Sancho. Ya lo veo, respondió Sancho. Y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es bueno andar por los cementerios a tales horas. A las afueras de Santa Colomba existe la finca Aldonza que es monte y barbecho. Como a doscientos metros se encuentra la iglesia principal del pueblo, rodeada por un cementerio en el que un alto porcentaje de sepulturas ostentan el apellido Saavedra.
-Se dirigió a ellos tratando de evitar que pelearan y le habló de los del pueblo de la Reloja, de los cazoleros, berenjeneros, ballenatos y jaboneros. Como en muchas otras zonas rurales, en Sanabria el uso de apodos está muy extendido y así los de Trefacio son burreiros, cazoleros los carballeses, berejeneros los de Rosinos, ballenatos los de San Juan de la Cuesta, jaboneros los de Rozas y de la reloja los de Paramio.


Estos son sólo unos pequeños apuntes, ya que, como decimos, Leandro Rodríguez sigue todos y cada uno de los movimientos del caballero andante y consigue referenciarlos geográficamente. Otros autores – Hermenegildo Fuentes, César Brandariz, estudiosos judíos- han seguido sus tesis y profundizado en las conexiones con la cultura judía, los cuentos y sentencias de origen talmúdico y aún las interpretaciones cabalísticas. El famoso historiador Américo Castro, quizás el pionero en proponer el origen converso de Cervantes, asociaba la novela a los martirologios judíos.

No es este el lugar para entrar en la polémica sobre la veracidad de las tesis de D. Leandro Rodríguez y sus seguidores; solo comentar que aquí hemos expuesto la punta del iceberg y que los estudios en los que se basan son serios y trabajados. Cualquiera que sea vuestra conclusión, sabed que existe una ruta, señalizada para realizar en coche y a pié que recorre los teóricos caminos del Quijote por Sanabria y Carballeda, una ruta que os llevará a lugares tan hermosos como El Lago, las Cascadas de Sotillo, Santa Colomba, Cervantes, Muelas de los Caballeros y podréis contemplarlos con otra mirada.


¿La del Caballero de la Triste Figura?

D. Cesar Brandariz me ha hecho el honor de enviar algunas puntualizaciones sobre este artículo. Están publicadas aquí.

Más información:
Cervantes en Sanabria. Información y Mapas
Conexión con la Cultura Judía
Junta de Castilla y León

Fotos:
1,2,3 y 5: Palomar y otros detalles de la conocida como "Casa del Escritor", en Cervantes de Sanabria
4.El Lago
6. "Grande ruido de agua".: la Cascada de Sotillo
7."Con la iglesia hemos topado" y con el cementerio lleno de lápidas de los Saavedra: Santa Colomba.
8. El pueblo de los burreiros: Trefacio.
9. El de los jaboneros: Rozas
10.El Camino a Zaragoza: Muelas de los Caballeros
Y para otra entrega: Benavente, referenciada en el Libro Tumbo del Monasterio de San Martín de Castañeda con el nombre de... Barataria.