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30 ene 2014

Un Pantano sobre el Lago. 1: Los Proyectos

Si se prescinde de algunos pastores y cazadores sanabreses, me atrevo a asegurar que desde la primera [Vega de Tera] al segundo [El Lago de Sanabria] por el fondo del barranco por donde se despeña el río Tera hemos bajado, hasta la fecha, tres personas únicamente, los ayudantes de Obras Públicas D. Antonio Franganillo y D. José de la Guesti y yo, durante el verano del año 1917. Una prueba de mi afirmación la constituye el hecho de que hasta finales del año 1912 no se ha establecido con exactitud la situación relativa del río Tera y de la laguna de Lacillo. Hasta entonces en todos los mapas, incluso en el de Coello, se dibujaba al primero como si cruzara a la segunda. Desde el alto de Ventosa se ve ya que el río Tera no entra en la laguna de Lacillo.[...]
Este río tiene su origen en el Portillo de Puertas, cerca de la elevada peña Trevinca, y después de aumentar su caudal con las aguas de la laguna de Lacillo y de las numerosas fuentes de la Cuesta de la Cuchilla, de correr tranquilo en dirección norte-sur, cerca de 12 kilómetros por un llano a altitud de 1.700 metros y regar el sitio denominado Vega de Tera, abundante en buenos pastos, se precipita formando vistosas cascadas en el profundo valle llamado La Cueva, cuya descripción hace el P. Flórez (España Sagrada, tomo XVI), diciendo: »Cercado por todas partes de unas peñas muy altas, es como un Hortus conclusus, y una especie de paraíso abreviado, cubierto de alfombras naturales, tejidas de verdes praderías, matizadas por la misma naturaleza como si fuera con arte, con varios boscajes de árboles, manzanos, perales, avellanos, cerezos, acebos, tejos y otras especies que forman un país útil y deleitable»”

Este fragmento forma parte de una serie de artículos escritos por el ingeniero de caminos Bienvenido Oliver y Román y publicados simultáneamente en la “Revista de Obras Públicas” y en “La Energía Eléctrica”, en la tan temprana fecha de 1919. Presentaba el ingeniero un proyecto, para el que aseguraba tener ya las concesiones ministeriales pertinentes, donde demostraba que “es posible establecer en esta región del Tera un aprovechamiento hidroeléctrico bastante importante, económico, y de aplicación inmediata, sin duda alguna, por ser factible transportar la energía eléctrica producida a zonas ricas y pobladas de las provincias de Zamora, Palencia, León y Valladolid, insuficientemente dotadas en la actualidad"; y añadía: “Esta descripción se limita a dar a conocer en forma muy concisa, pero lo más clara posible, todos los elementos de dicho aprovechamiento necesarios para adquirir una idea de él, tanto desde el punto de vista técnico como desde el industrial, demostrando al mismo tiempo la posibilidad y conveniencia de su realización." El proyecto se dividía en dos partes, denominadas Salto Ribadelago y Salto Cobreros. Ninguno de ellos llegó a realizarse... entonces.


El Salto Ribadelago se centraba en una “presa de derivación un poco aguas abajo de la confluencia de arroyo de Lacillo con el río Tera, punto donde empieza a tener pendiente fuerte el cauce del segundo. De la presa arranca el canal, el cual termina a un kilómetro de distancia, en dirección SE, del Alto del Campo; su longitud es 6.360 metros, de los cuales 5.850 constituyen un túnel”. La casa de máquinas se establecía “en la zona oeste de la margen norte del lago de Sanabria, próxima a los Picos de Royan" Con respecto a la presa “de poca altura y muy corta”,  especificaba del lugar de su emplazamiento: “su altitud es cerca de 1.650 metros y reúne condiciones excelentes para aquel objeto, porque tanto las márgenes como el fondo del río son de granito y hay la seguridad, por lo tanto, de que los cimientos de la presa tendrán muy poca importancia y se construirán sin dificultad alguna”.

Croquis de Oliver (Revista de Obras Públicas)
Muchos entre ustedes ya habrán descubierto que don Bienvenido estaba describiendo el esqueleto básico del posterior proyecto de la empresa Moncabril (hablamos de ello aquí). Pese a lo rudimentario del croquis publicado y la breve descripción del lugar donde debía construirse, puede comprobarse que no difiere demasiado de la localización final de la presa Vega de Tera, de trágico recuerdo.



El proyecto del Salto Cobreros preveía la construcción de otra presa “inmediatamente aguas abajo de la salida del río Tera del Lago de Sanabria, sitio cuya altitud es 1.020 metros y que reúne condiciones excelentes para aquel objeto […] La coronación de la presa se coloca en la altitud 1.026 metros, y así su altura máxima será 6 metros, y como la longitud es unos 50, se comprende que la influencia del coste de esta obra en el presupuesto general no ha de ser muy grande. Se propone una presa-vertedero porque su altura y la naturaleza del fondo del río lo permiten” El sistema se complementaba con un sistema de canales que no detalla en profundidad, pero incluía uno con “origen en la ensenada que forma el lago al E. del Balneario [de Bouzas] y termina al E. del Alto del Castro en la divisoria del arroyo de las Truchas y del río Castro o Requejo; su longitud total es 6.950 metros, de los cuales 2.350 están en túnel”; otro en la orilla izquierda del Tera con objeto de “recoger, con presas de derivación, las aguas de los ríos Vecilla, Trefacio y Forcadura y las del arroyo Valdearca para verterlas en el Lago de Sanabria, ampliando así la cuenca de éste” y, finalmente, un tercer canal para “la toma de las aguas del arroyo de las Truchas, un poco aguas abajo del pueblo de Sotillo”. La casa de máquinas se hubiera situado “entre la carretera de Villacastín a Vigo y [la margen izquierda de] el río Requejo muy cerca de la Venta de Guerra”. En resumen: un tajo en pleno corazón de la Sanabria Central.


El proyecto completo estuvo en hibernación hasta la década de los 40, cuando al poco de terminar la Guerra Civil otras compañías se muestran también interesadas en el aprovechamiento hidrológico del Tera. Así, en 1943 Ideam, S.A. planteaba la construcción de tres saltos sucesivos desde "la Laguna hasta por debajo del pueblo de Sandín”:
  • El primero consistía en un recrecimiento del Lago mediante un azud de dos metros de altura, un túnel de 1.501 metros a modo de sifón y una conducción de 3,4 kilómetros de la que arrancaba una tubería hasta la central.
  • El segundo se situaría “inmediatamente aguas abajo” del desagüe de la central del primer salto. Otro azud derivaría el agua a través de un canal a cielo abierto de 23,9 kilómetros, proyectado por la margen izquierda del río. La tubería de presión se emplazaba tres kilómetros cauce abajo de Otero de Sanabria.
  • Y el tercer salto iniciaba su azud de derivación a 2,2 kilómetros del desagüe de la anterior. El canal recorría un trayecto de 10,9 kilómetros, también a cielo abierto, y la tubería de presión estaba situada a 1.700 metros más allá de Sandín. La energía anual de salida de los tres saltos quedaba cifrada en un total de 70.800.000 kilovatios hora.


Inmediatamente apareció en escena la sociedad hispano-portuguesa Saltos del Duero, S. A., de gran prestigio ya que venía de construir el macro embalse de Ricobayo sobre el río Esla. Se da la circunstancia que su fundador y alma mater, José Orbegozo, había fallecido pocos años antes tras una grave depresión, al parecer provocada por la muerte de nueve operarios en las obras del mencionado embalse. El proyecto de la sociedad, firmado por el ingeniero Pedro Martínez Artola, preveía cinco saltos, denominados Trefacio, Puebla de Sanabria, Sandín, Anta de Tera y Puente de Tera.
  • El primero de los embalses, Trefacio, afectaba de lleno al Lago de Sanabria, a cuya salida construían un muro de escollera de 18 metros de alturaque produce una elevación del nivel de 16 metros”. El recrecimiento anegaba por completo al pueblo de Ribadelago y sus fincas de cultivo. Se incluía también una galería de presión de 3.470, 66 metros y una tubería de presión de 234 metros que salvaba un desnivel de 39,50 metros. La central se ubicaba en el río Trefacio con desagüe, a través de desviaciones, a los arroyos de Vigo y Trefacio.
  • El segundo salto, de Puebla, disponía de la presa de derivación a 120 metros del desagüe de la central anterior. El canal discurría a cielo abierto por un tramo de más de 7 kilómetros, que conducía el agua hasta la cámara de carga, situada aproximadamente a un kilómetro de la villa. De la referida cámara partía la tubería metálica de presión, con una longitud de 154 metros y 2,10 metros de diámetro, salvando un salto de 53 metros.
  • El salto de Sandín llevaba ubicada la presa de gravedad, de casi 50 metros de altura, aguas arriba del puente de Sandín. La central se emplazaba adosada a la presa y la parte central de la misma hacía de vertedero de las aguas rebosantes. Este pantano inundaba una extensión de 780 hectáreas y la cola del embalse llegaba hasta Puebla de Sanabria.
  • El salto de Anta de Tera, con unas trazas bastante parecidas al anterior, contaba con una planta de presa recta, con la central emplazada en la margen derecha y con una turbina de 11.000 kilovatios. La cota superior del embalse se sitúa a 31 metros del lecho del río y la cola del pantano llegaría hasta el puente de Sandín. La superficie inundada por la obra alcanzaba las 42 hectáreas.
  • El salto de Puente de Tera emplazaba su presa a unos tres kilómetros aguas arriba de la carretera Villacastín-Vigo; una presa de planta circular de unos 300 metros de radio, cuya parte central serviría como vertedero con dos vanos. La cota máxima del embalse alcanzaba los 36 metros sobre el lecho del río y, entre los daños colaterales, se contaba con la inundación de parte del pueblo de Manzanal de Abajo.
El proyecto de Martínez Artola contemplaba aún la posibilidad de otro salto en Villar de Farfón, con una presa de 25 metros de altura. Esta última ejecución quedaba pendiente de la definición de los canales de riego que indicara la Confederación Hidrográfica del Duero.


(Continuará)

11 sept 2012

Sotillo, 1799: Sermón de Honras por Santiago Fernández


Santiago Fernández y Melgar de la Purificación nació en Sotillo en el primer cuarto del S.XVIII. En "aquella corta población de Sanabria" pasó su primera juventud, hasta que fue "conducido después por la Divina Providencia a las Andalucías" donde ingresó en la orden de los agustinos. Murió en Sevilla el año de 1794 tras una vida en la que destacó como "dechado de la más alta perfección en virtudes cristianas y religiosas". Casi cinco años después, en agosto de 1799, D. Francisco Isidoro Gutierrez y Vigil, obispo de Astorga, decide dedicarle unas solemnes exequias en el pueblo que le vio nacer, "no menos celoso  de promover por cuantos caminos puede la Gloria de su nativo diocesano en que tiene la suya, que de procurar a sus ovejas y aun a las ajenas un pasto abundante de saludables y eficaces doctrinas" Hasta Sotillo se desplazó lo más granado de la corte episcopal para escuchar al encargado del panegírico: el franciscano Fr. Miguel Rodríguez y Carbajo, que comenzó sus extensas palabras - el libro que las recoge, disponible en la BNE, ocupa más de doscientas cuarenta páginas -  con una cariñosa bronca a los sanabreses de la época.


"Sí, pueblos sanabreses, y tú particularmente, pueblo de Sotillo, que como más interesado en la conservación de este tu ilustre Hijo, debías ser el primero en las demostraciones del más vivo sentimiento por su pérdida, dignos seríais de cualquiera amarga censura y reprehensión por el porte y conducta indolente que manifestasteis en la falta del sujeto de quien os hablo, si no mediaran para excusaros en parte algunos motivos razonables. A no intervenir estos, yo os diría sin el menor rebozo, y con la libertad santa con que debe hablar un Ministro de la palabra divina, o que erais insensibles, pues no os hacían impresión alguna vuestros mayores males, o erais cuando menos unos injustos apreciadores del bien verdadero, pues la pérdida de uno de los más grandes que podíais lograr en esta vida, no os había parecido digna de vuestras lágrimas, ni tampoco de vuestra consideración.
 ¿Ignorábais que lo era para vosotros vuestro paisano el Venerable Hermano Fr. Santiago Fernández y Melgar de la Purificación, Hijo el más ilustre y esclarecido de este pueblo? No sabíais que mientras vivió en él, que fue casi hasta su completa juventud, era un ejemplo de virtud aun para los ancianos, un corrector caritativo de los defectos de sus iguales, un maestro de los ignorantes, un padre tierno de los necesitados, un consolador oportuno de los enfermos y moribundos, y para con Dios un mediador de todos?. ¿Y que ausente de él y de toda esta su patria, procuró para ésta y para aquel las más grandes ventajas con el mérito de sus heroicas virtudes, con la eficacia de sus fervorosas oraciones, y con las estupendas maravillas que el Señor obró a su favor de muchos por su respeto?

Fr.Santiago, visto aquí
Dime, pues, amado pueblo mío, ¿no debería esto bastar para que luego que te llegó la infausta noticia de la muerte de este ilustre Hijo tuyo, acaecida en Sevilla el día diez y ocho del mes de enero del año de mil setecientos noventa y cuatro, te cubrieras de luto y de ceniza en demostración de tu dolor? ¿No era muy razonable que lloraras amargamente esta pérdida tan grande, como lo hizo Judá y Jerusalen al primer anuncio de la que padecieron en la muerte de otro hijo suyo el piadosísimo Rey Josías? ¿Y que no contento con esto convocases a los cantores y cantoras de los demás pueblos del país para que sobre él repitiesen endechas fúnebres, como lo practicaban con aquel santo Rey todos los años los cantores y cantatrices de Israel? Decidme también vosotros, pueblos de Sanabria, ¿no era muy debido ejecutásteis (sic) igualmente esto mismo, habiendo para ello razones tan justificadas? ¿No era muy justo que acompañáseis a este pueblo en los lamentos que debía producirle naturalmente la consideración de su desgracia?. Decidme en fin todos: ¿no era muy conforme a razón, que después de haber dado el correspondiente tiempo al desahogo de vuestras lágrimas, convocáseis a vuestros sacerdotes y eclesiásticos que entonando fúnebres cantos al Dios vivo en memoria de vuestro paisano difunto, fuesen a un mismo tiempo un socorro y alivio para su alma, caso de aun necesitarlo, y un auténtico testimonio del aprecio que de él hacíais, y el os tenía merecido? 

 Nada de esto habéis ejecutado en los cuatro años y medio largos que desde la muerte de este varón grande van corriendo[...]" 

11 jul 2010

Ruta de Don Quijote de La Mancha


"Asomaron por el camino dos frailes de la Orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios, que no eran más pequeñas dos mulas en que venían (...)
Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaina (...)
No venían los frailes con ella aunque iban en el mismo camino; mas apenas los vió Don Quijote cuando dijo a su escudero:
- O yo me engaño, o ésta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto; porque aquellos bultos negros que allí parecen, deben ser, y son, sin duda, algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer ese tuerto a todo mi poderío (...)
"


Caso que el héroe caminase por "La Mancha" sería normal que Miguel de Cervantes Saavedra hablase de las órdenes militares de Calatrava, Santiago, priorato de Uclés, San Juan o Malta; sin embargo, cita a los bultos negros, frailes de San Benito...


Motivos tenía para ello. A unos veinte kilómetros de Cervantes la iglesia románica sita en San Martín de Castañeda, declarada monumento nacional, resto de un Monasterio (S.X) de frailes del hábito negro que siguieron la Regla de San Benito, es testigo de la presencia de frailes que desde su garita pretendían medir el tiempo(...)
Viniendo de Castro de Avelas o de Galicia hacia San Martín de Castañeda podrían encontrarse los frailes con Don Quijote en la encrucijada Caneiro Vizcaíno, (Sierra Negra), a poco más o menos, quince kilómetros de dichas Bouzas.


En cursiva: Cervantes: Quijote. I, VIII, 75-76
Leandro Rodríguez. Cervantes en Sanabria. Ruta de Don Quijote de la Mancha. Ed. Semuret, 2004
Fotos: Vixtorman.


Los lectores veteranos del blog ya conocen la Teoría del Quijote en Sanabria (más información: aquí y aquí). Las hermosas fotos de mi amigo Vixtorman corresponden al camino que une Sotillo con Ribadelago, pasando por la Laguna. Si no me equivoco, el Caneiro Vizcaíno es el lugar donde este camino se cruza con el Cordel Sanabrés que sube hacia la Sierra de Porto, reflejada en algunos mapas y documentos antiguos como Sierra Negra. Poco después, Quijote y Sancho llegarán a la Cascada, donde el ruido del agua y de los pisones les darán un buen susto.


Pd. Y no puedo despedirme sin, naturalmente, desearnos suerte a todos. Yo sólo quiero ver un buen juego. Si perdemos, que sea con nuestras armas. Pronto lo sabremos.

31 may 2010

Más Fotos Antiguas


Empezamos hoy en Mombuey, en plena Carballeda: la vieja atalaya militar del S.XIII, atribuida a los Templarios, que desde hace ya mucho tiempo cumple como campanario de la iglesia parroquial. Cuando la visitéis fijaos en el color de su piedra: no es del pueblo. La cantera está más lejos.
En estas fechas aún le faltaban algunos años para ser declarada Monumento Nacional.


La Plaza del Arrabal, en Puebla, tomada aproximadamente desde la actual oficina de Correos. Aquí sí se advierten cambios notables. Uno de ellos: las paredes enfoscadas. Hoy la piedra luce a la vista. Otros cambios no son tan afortunados.


En duro contraste con la Villa, las aldeas. Avedillo es una de las primeras de la comarca de la que se tiene constancia escrita. Esta casa ya había vivido unos cuantos años de historia en el momento de la foto.


Las imprescindibles parejas de vacas, fundamentales para el trabajo del campo. La primera de ellas, tomada en San Ciprián, nos muestra con claridad la característica raza alistano-sanabresa, preponderante entonces en la comarca. La segunda foto es en Santa Colomba.


Medeiro (montón de yerba o paja, tras separar el grano) y carro con sus estadullos en Sotillo. Los Medeiros eran omnipresentes en el paisaje de Sanabria Carballeda, y en su elaboración había que seguir cuidadosamente el proceso tradicional, so pena que el montón se viniese abajo a las primeras de cambio.


Y acabamos de nuevo en las orillas del Lago. Este pontón de madera tuvo un trágico papel en la ríada que destruyó el pueblo de Ribadelago en 1959: aquí se acumuló todo el material que venía arrastrando el agua (árboles, piedras) hasta que no pudo aguantar la presión y reventó.



Al igual que en la anterior entrada, las imágenes son de autor desconocido, de mediados de los años 20 y pertenecen al archivo de Hostal Los Perales. Los que tengáis curiosidad por conocer la visión actual de estos paisajes, permaneced atentos al blog "Volviendo la Vista Atrás". Irán saliendo cosas como ésta.


Pd. La entrada de hoy está dedicada a mi amiga alicia, ella sabe por qué :). Un abrazo.

23 may 2010

Fotos Antiguas


Aprovecho que mi buen Enrique anda con sus quehaceres por esos mundos de Dios para, al más puro estilo del talentoso Mr. Ripley, suplantar su personalidad y traer algunas fotos de la Sanabria de finales de los 20. Lo siento, ignoro el nombre del autor o autores de las mismas.
De la que encabeza esta entrada desconozco hasta el lugar donde está tomada, aunque pienso que podría tratarse de Sotillo.


Sobre ésta no hay duda: el Balneario de Bouzas, con el Lago de Sanabria al fondo, tomada desde donde hoy se asienta el camping. En estas mismas fechas anduvo por aquí Miguel de Unamuno y éste es el paisaje que le rodeaba cuando escribió San Manuel Bueno, martir.


Y éste es el espectacular crucero de Castro de Sanabria, a muy poca distancia de la Autovía Rias Baixas pero sólo conocido por la gente de la comarca.


En la anterior entrada Kiko nos contaba que los portexos eran capaces de andar seis horas por la sierra para acudir al Mercado de los lunes en el Puente. Estas fotos nos muestran cómo era entonces. Hoy es poco más que un rastrillo igual a tantos otros, aunque el pueblo sigue siendo uno de los centros económicos de la comarca.


Desconozco el momento de su historia en que se encontraba el Castillo de los Pimentel de Puebla en esta época: tal vez depósito de agua o ya cárcel. La vista, con el Tera en primer plano, está tomada desde el llamado huerto de los curas.  Conviene fijarse en el pontón de madera que aparece junto al de piedra, cuyo uso no tengo muy claro.

Y es curioso también el contraste entre el elegante caballero del canotier con la mujer del burro en la  Costanilla de Puebla, junto a una de las casas que en la actualidad más llama la atención de los viajeros por sus adornos florales. No, aunque lo parezca no es un burka.


Y termino con una imágen, mucho más moderna -calculo finales de los 60- del Hostal Los Perales, que empezó como alojamiento de arrieros y viajantes a finales del S.XIX, quizás incluso ocupando el lugar de una venta aún más antigua, y que en aquellas fechas se encontraba al pie mismo del viejo camino real a Galicia (Carretera de Villacastín - Vigo). Las fotos que presentamos hoy pertenecen todas a su archivo.

17 ene 2010

Piedras


Robledo

Requejo

San Román

Remesal

Muelas de los Caballeros

Sotillo

Porto


El Puente


Manzanal de Arriba

Sejas de Sanabria

Val de Santa María

Cerdillo

Rozas

Villardeciervos


piedra seremos, noche sin banderas,
amor inmóvil, fulgor infinito,
luz de la eternidad, fuego enterrado,
orgullo condenado a su energía,
única estrella que nos pertenece.

Pablo Neruda

11 jul 2009

Cascada de Sotillo

El diccionario define Cascada como “Caída desde cierta altura del agua de un río u otra corriente por brusco desnivel del cauce”. Cuando estás delante de algunas de ellas la definición se te queda pequeña. Por ejemplo, la Cascada de Sotillo. Yo la conocí de casualidad, como suele sucederme, y luego me enteré que es uno de los lugares más emblemáticos del Parque Natural del Lago de Sanabria y alrededores. En fin. Empiezo a acostumbrarme.

- Vaya usted hasta la parte baja de Sotillo. Allí, donde el merendero –Área Recreativa, le dicen- salen varias rutas. Coja la de la izquierda, que marca a la Cascada. No tiene perdida, hay un cartel y está marcado con palos marrones.

La señora continuó hiñendo la masa de pan con energía, sin apenas levantar la vista. Me despidió con lo que yo interpreté como un gesto de esfuerzo. No tarde en darme cuenta que había sido una sonrisilla burlona.

El sendero se inicia en una pendiente que pronto puso a prueba mi condición física. No es demasiado empinado, pero las piedras y el agua de esta estación sí lo hacen un punto dificultoso. A su alrededor, apenas contenido, se extiende un bosque prácticamente virgen de robles, acebos, castaños y avellanos silvestres; entre sus ramas, un sinfín de pajarillos llenaban el aire con sus trinos. Emocionado, cargué el teleobjetivo en la cámara dispuesto a tomar todas las fotos posibles. Junto a mi oído derecho un carbonero común cantaba con todas sus fuerzas. Clavé mi ojo en el visor e intenté encontrarle. Imposible. ¡Maldita sea, lo tenía prácticamente encima y no podía verle entre la espesura! Aparté la cara disgustado y descubrí un herrerillo a mi izquierda. ¡Antes de acercar el dedo al disparador ya había desaparecido! Así estuve cerca de una hora, esquivando la maleza, arañándome con el follaje, persiguiendo fantasmas de trepadores, carrucas o reyezuelos sin conseguir una sola foto. Ciertamente irritado, me senté junto a una de las muchas fuentes de la senda y traté de serenarme.

Entonces comprendí la sonrisa de la señora. Me había tomado bien el pelo. Acudí a ella para pedirle información sobre buenos lugares para encontrar pájaros. Ella miró con sorna la cámara de gran objetivo que cargaba y fue cuando me indicó la dirección. Y las aves estaban, por supuesto, la sinfonía de gorjeos no dejaba lugar a dudas. Pero, dada la espesura del ramaje, me iba a ser muy difícil captar su imagen. Así que sonreí yo también y cambié mis planes. Reserve las fotos para la vegetación, puse la grabadora de audio a correr y seguí caminando hacia la Cascada.

Poco después de los tres kilómetros de marcha, la pendiente cambió de sentido e inicié un suave descenso, lo que mis piernas recibieron alborozadas. El sonido del agua me llevó enseguida al mirador frente a la Cascada. No sé si me impresionó más la altura desde la que se precipita el río, su caudal o el estruendo que provoca, pero me quedé allí un buen rato ensimismado. A mano izquierda sale un pequeño sendero, que hay que transitar con cuidado ya que la humedad vuelve muy resbaladizas las rocas, que te acerca hasta casi la misma base de la caída. Me desquité con la cámara fotográfica.

Para regresar al pueblo salí del mirador por la senda de la derecha. La fuerte inclinación –hay que bajar hasta la altura del río- provoca que este tramo se haga muy despacio, tomando precauciones para no sufrir un accidente. La administración del Parque Natural ha habilitado unas barandillas de rústica madera que facilitan los pasos más complicados. La distancia no es grande y pronto llegué hasta el cauce, donde las rocas, distribuidas como la tirada de dados de un gigante loco, forman pequeñas cascadillas de singular belleza. El Truchas poco a poco va perdiendo su ímpetu de juventud y el bosque de ribera que lo cobija consiguió sorprenderme de nuevo. Sí, es cierto que la primavera magnifica todo, pero el paseo por la orilla del arroyo, entre robles, servales, campanillas, gamones que cambiaban de flor a fruto… me impactó hasta creer que el tiempo se detenía a mi alrededor.

Tras un puentecillo de madera y tierra me encontré con una enorme piedra errante que parecía defender el paso. No es así, naturalmente: el sendero continúa a su izquierda abandonando las cercanías del río. Los robles se hacen entonces más corpulentos y los arroyos cruzan desbocados el camino; me felicité de llevar un calzado adecuado. Entré en Sotillo por la parte alta, donde un panel informa de otras rutas de montaña que pueden enlazarse. En pocos días habría de hacer al menos una de ellas.



Esa noche llegué contento a mi habitación. No había conseguido fotografiar ningún pájaro, la Cascada es uno de los puntos más visitados del Parque y yo no lo sabía y además me encontraba bastante cansado –uno ya no es tan joven; pero la belleza del salto de agua y de los bosques que lo circundan bien merecen el esfuerzo.


Y, sobre todo, no había sufrido ninguna de las ensoñaciones que tanto perturban mi ánimo y a las que soy tan propenso en estas tierras.

Ver Mapa

Profesor Von Patto
Del Libro "Caminos Sanabreses, Piernas Alborozadas"


Pd. Aviso a navegantes: el mes que se avecina va a ser de especial jaleo para mí, por lo que no podré actualizar el blog con la asiduidad que me gustaría. Seguiré, por supuesto, dando la lata, pero a un ritmo más lento. Saludos a todos.