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22 oct 2013

El hombre que inmortalizó la antigua Sanabria


Lo siento. Me equivoqué: Fritz Krüger no era como yo lo retrataba en las anteriores entradas que le dediqué - no del todo. No era ese indianajones romántico que llegó a San Ciprián en el invierno de 1921, tras cruzar él solito la Sierra de la Cabrera en pos del Santo Grial de la lengua astur-leonesa. La realidad me ha estropeado una bonita historia. Y, sin embargo, esto no le resta ni un grado a la importancia de su trabajo: este filólogo alemán - recordemos que gracias a los fondos aportados por fruteros y tenderos compatriotas suyos, en un momento muy duro para su país - logró capturar la Cultura Tradicional Sanabresa en el momento justo que iniciaba su disolución en un mundo más homogéneo, más moderno y mejor comunicado.


Frit Krüger había visitado España por primera vez en 1912, como colaborador de un proyecto organizado por Menéndez Pidal y el Centro de Estudios Históricos. Entonces recorrió el norte de Cáceres y el sur de la provincia zamorana, centrando sus investigaciones en aspectos puramente lingüísticos. Otro colaborador del Centro, Tomás Navarro, dentro del mismo proyecto se había ocupado, ya en 1910, al menos de Rihonor y San Ciprián. Se puede pensar que los trabajos de Navarro, quizás también los relatos de las primeras excursiones turístico geográficas que retrataban una comarca aislada y detenida en el tiempo, fueran el detonante del interés del alemán.

Cuaderno de Campo de Krüger

Sea como fuera, Krüger llegó a Sanabria entre finales de octubre y principios de noviembre de 1921 - se cumplen ahora noventa y dos años ¿nos acordaremos de conmemorar el centenario?. No andando, eso seguro: es fácil pensar que lo hiciese, como otros viajeros de la época, bien en coche de línea, bien en automóvil, desde Benavente o Zamora capital. A partir de ahí la cronología es incierta y sólo puede ser deducida a través de menciones sueltas y del orden de anotación en los cuadernos de campo que se han conservado. Es casi seguro que inició su recorrido en Ribadelago y San Martín de Castañeda; el 20 de noviembre estuvo en Coso, el 27 en el Mercado del Puente, el 1 de diciembre en Puebla, el 3 en Lubián - posiblemente pasó casi todo el mes en As Portelas, la Sanabria gallega - el 28 en Pedralba... y así hasta el 18 de febrero, donde la foto de portada lo sitúa en O Cebreiro, pues también recorrió los Ancares en busca de las conexiones dialectales.

El maestro de Pedrazales certifica los trabajos de Krüger

En los nueve años que separan sus mencionados trabajos sobre el terreno, Krüger evolucionó del enfoque únicamente filológico hasta adoptar la teoría "Palabras y Cosas", que intentaba vincular el lenguaje con los objetos, los conceptos utilizados en cada territorio. Esto hace que sus investigaciones en Sanabria tengan un interés que sobrepasa el ámbito del especialista y constituyen la fotografía de una cultura de la que hoy sólo perviven huellas.


Fritz Krüger encontró en nuestra comarca un paraíso para el lingüista:
"Refiriéndonos al lenguaje podemos decir que los viejos y las viejas, las mujeres de mediana edad y los niños usan hoy con toda regularidad el dialecto antiguo (...), que personas del pueblo (como, verbigracia, el maestro y su hijo), que dominan perfectamente el castellano, hablan al mismo tiempo con perfección a la antigua, y que hasta los hombres que han recorrido el mundo, hablando entre si no deshechan formas y sonidos del dialecto local ni pueden eliminarlos absolutamente hablando con un forastero (...) En tal pueblo, el dialectólogo no tiene, pues, dificultades para recoger sus materiales (...) Así es que pude servirme en San Ciprián en gran parte de los informes que me proporcionó el joven maestro D. Abelardo Sastre y Sastre, medio que habría y he rechazado rigurosamente en pueblos con estructura dialectóloga diferente"

Un trimestre de cuestionarios, encuestas y entrevistas personales le surtieron de material para varios artículos y estudios especializados; y, sobre todo, tres obras fundamentales: "Vocablos y Cosas de Sanabria" (1923), "La Cultura Popular en Sanabria" (1925) y "El léxico rural del Noroeste Ibérico" (1927) A día de hoy siguen siendo imprescindibles (y difíciles de encontrar) para todo aquel que aspire a conocer el pasado de esta tierra, comprender su presente y, tal vez, atisbar su futuro.


PD. Los datos de esta entrada han sido extractados del fantástico, excesivo, exhaustivo y monumental tomacoAtlas Lingüístico de la Sanabria Interior y de La Carballeda-La Requejada”, editado por el IEZ “Florián de Ocampo” y la Diputación de Zamora. Si están interesados en su compra, les recomiendo consultarlo antes en una biblioteca pública: yo lo hice en la muy meritoria Municipal de Puebla, dentro del propio castillo.


PD2. No he conseguido localizar al autor de las fotos de mediados de los años 50. [ ACTUALIZACIÓN: Es LUÍS CORTÉS] El tipismo de estas imágenes puede hacer pensar que la comarca había cambiado poco en las tres décadas que las separan de las anteriores; pero en realidad el salto había sido enorme. Luís Cortés Vázquez, que en estas fechas publicó "El dialecto galaico-portugués hablado en Lubián" (1954), ya se vio obligado a seleccionar con sumo cuidado a sus informantes, principalmente gente de edad avanzada, y recurrió al propio Krüger, establecido en la Universidad de Mendoza desde 1948, para aclarar sus dudas.

20 mar 2011

El Molino Losao


"Yera una cerda que estaba con unos porcus pacendu en una chanada arrimada a un cañu qu'había dun molinu.
Chegóu el llobu y le dijo: cochina voite a comere. Y díjole ella: cómeme, pero primeiro ayúdame a bautizare os gurrinos que están sin bautizare. Ponte changao eiqui, nesta canal: pon una pata por cada llao y you voite dando a uno a uno y tu vales tirando auga na cabeza pa bautizalos.
Yal primer cacharro que foi a sacare d'augua pegóule ella un supinazo y marchou pora canal abajo y s'abrazou del rodreno y decía para panón: Y el rodreno: ¿pararé u non?"
Cuento tradicional, recogido por Luis Cortés Vázquez en 1950 a la tía Rosalía de Galende.(1)


El arroyo Truchas

"El molino de agua forma una parte característica del pueblo leonés y sanabrés, o mejor dicho del paisaje leonés y sanabrés. Porque normalmente, los molinos no se sitúan dentro del pueblo [hay numerosísimas excepciones: de extremo a extremo, conozco en Ferreras de Arriba y en Porto, con tres situados "en batería" N. del.Ed.], sino más bien apartados del poblado aunque no alejados. Cuando el caminante divisa molinos en el valle del río, es una señal clara que se está acercando a un pueblo. Los molinos están en el fondo del valle, arrimados al río impetuoso, y ofrecen una imagen impresionante, pintoresca en su sencillez, su soledad y su tranquilidad exterior.
La forma exterior del molino es tan sencilla como su interior. Es pequeño y construido con piedras poco labradas, con una puerta baja y un tejado primitivo. La luz entra tan sólo por la puerta o algunas hendiduras en el muro. El sistema de las ruedas es igualmente primitivo: puede presentar esporádicamente algunas perfecciones, pero en general es muy sencillo.
Al igual que cuando se usa el horno, también al moler varios campesinos comparten el mismo molino. Lo usan por turnos, cuidando todos a la vez de su manutención. No hay molineros profesionales. El campesino y su familia se encargan de la molienda".
Fritz Krüger, La Cultura Popular en Sanabria, c.1925

El agua represada

Las pintorescas construcciones que impresionaron hace noventa años al filólogo alemán son hoy, en su gran mayoría, ruinas casi perdidas entre silvas y sus muelas adornan los jardines de no pocas residencias veraniegas. Pero quedan algunos supervivientes: uno de ellos es este Molino Losao, situado en el término de Limianos, junto al arroyo de Truchas. Fue restaurado por la Fundación Patrimonio Natural y es posible no sólo contemplar sus mecanismos interiores, sino también verlo en funcionamiento mediante visitas concertadas. Esta vez yo fui por libre y debí conformarme con los alrededores.

El canal

El rodezno

El mecanismo de los molinos sanabreses era, como bien decía Krüger, sencillo y ancestral: parte del cauce del arroyo se desviaba por un caño hacia un pequeño azud. Al final del mismo, un canal de madera encañonaba el agua hasta el rodezno: al abrir la presa, la fuerza del agua hacía girar el rodezno y éste, a su vez, las piedras que molían el cereal. Dado que los periodos de uso eran relativamente pequeños (estaban circunscritos a la abundancia de agua en el cauce), los turnos de molienda se prolongaban día y noche. En determinadas zonas, la construcción incluía un corralón de piedra para proteger de los lobos a las caballerías. Otros, como este Losao, se bastaban con una argolla donde anudar el ronzal.


Para ampliar información de los usos y costumbres en torno a los molinos os recomiendo de nuevo el magnífico blog Lenguajesculturales's


(1) Erase una vez una cerda que estaba con sus lechones paciendo en un pradico por donde discurría un caño que alimentaba un molino.
Llego el lobo y le dijo: "Cochina, te voy a comer". Y ella le dijo: "Cómeme, pero primero ayúdame a bautizar a los gorrinillos, que no están bautizados. Ponte con las piernas abiertas sobre este canal: pon una pata por cada lado y yo te los voy dando uno a uno y tú les vas echando agua por la cabeza para bautizarlos"
Y al ir a sacar el primer cacharro de agua, ella le pegó un patadón que lo tiró por el canal abajo y el lobo se abrazó al rodezno y decía "para, panaderón". Y el rodezno respondía "¿Pararé o no?"

No he encontrado una traducción más aceptable para "panón": creo que en el relato está asociando el rodezno (la "turbina" que recoge la fuerza del agua y hace mover las piedras de moler) con el "pan", el trigo o el centeno molido; en cualquier caso, se admiten sugerencias.
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15 abr 2010

Galende, Municipio: Notas para un Artículo

Ribadelago, de 1923 a 2010
¿Todos los caminos conducen al Puente o acaso el Mercado está en el cruce de todos los caminos? Es difícil saberlo. Kruger, en su estudio sobre la cultura sanabresa de principios del S.XX, ya referenciaba la feria de los lunes como uno de los momentos más importantes de la vida cotidiana de los pueblos. Es posible que la actual tenga poco que ver con la que conoció el filólogo alemán, pero, aún así, el mercado semanal sigue siendo un hervidero de paisanos y visitantes, sobre todo en los meses de verano. Además, El Puente se ha consolidado como uno de los centros económicos y de servicios de la comarca. Establecimientos de hostelería, comercio, industria y ocio; eventos como la Concentración de Motos -en Julio- o la Feria de Artesanía -en Agosto- y su situación en la carretera de acceso al Lago hacen que la visita sea inexcusable.
Mercado del Puente
El crecimiento del Puente lo ha llevado a unirse prácticamente con Ilanes, en la orilla del Truchas. Cuenta con un albergue juvenil situado en un bello paraje de robles y castaños, que también acoge una ermita de gran devoción. Un corto paseo por esa misma arboleda os acercará a Rabanillo, con su iglesia dedicada al Cristo de las Necesidades y estimables muestras de arquitectura popular. Cuenta la tradición que las tropas napoleónicas utilizaron el pueblo para abastecerse, e incluso hay quien dice que sigue en pie alguno de los establos donde recogieron sus caballerías. Yo lo intenté, pero no los he encontrado. En sus inmediaciones, en Monte Gándara, se sitúa la nueva Casa del Parque Natural, edificio de llamativa construcción que ha de convertirse en el espacio de referencia para la comprensión de la naturaleza en la comarca. Desde allí, siguiendo la carretera del Lago, llegáis hasta la ermita de Cubelo. El pueblo se extiende a vuestra derecha, bajando hacia el Tera. No penséis que es solamente la urbanización a la izquierda de la carretera.

Monte Gándara
Galende, la capital del municipio, fue posiblemente el pueblo pionero en el aprovechamiento turístico del Lago. Junto a los campings, las cabañas, los alojamientos de turismo rural, alberga innumerables segundas residencias y los servicios necesarios para la comodidad del visitante, pero también guarda rincones que nos muestran el ayer del pueblo y bellos caminos tradicionales, tanto junto a los ríos Tera y Trefacio como por los robledales que llevan a Ilanes, Quintana, Rabanillo…

Caminos en Galende
O hacia Pedrazales, que comparte con Galende el hecho de marcar el límite sudeste del Parque Natural. Pedrazales es un hermoso pueblo de intrincadas callejas y frondosos árboles, muy vinculado en la antigüedad al Monasterio de San Martín: allí mantuvieron los monjes una hacienda donde recaudar los tributos de la comarca, cuando el invierno complicaba el acceso a San Martín. Siguiendo el cauce del Forcadura hacia la sierra llegamos a Vigo (de Sanabria, por supuesto): os ofrecerá algunas estampas que parecenextraídasde un belén. Quizás el hecho de haberse incorporado más tarde al desarrollo le ha permitido mantener mejor el sabor tradicional.

Castaño en Pedrazales
San Martín de Castañeda es, posiblemente, el pueblo que ofrece unas vistas más espectaculares sobre el Lago. Su importancia en la historia de Sanabria y Carballeda es fundamental, no en vano su Monasterio, que hasta ahora ha albergado el Centro de Interpretación del Parque Natural, fue titular de propiedades y derechos en toda la comarca. El San Martín de hoy poco tiene que ver con el retratado por Unamuno o aquel que visitó Alejandro Casona con sus Misiones Pedagógicas; tampoco con la Casa de Reposo para tuberculosos, reconvertida en Albergue de Juventud. Siguiendo la misma carretera llegamos a la Laguna de los Peces, el lugar de mayor altura del Parque al que podemos acceder por carretera y, así, uno de los más visitados, tanto por sus frecuentes nevadas en invierno como por ser punto de partida de numerosos senderos de montaña. De allí, por ejemplo, parte la más conocida ruta a Trevinca, el techo conjunto de Galicia y Zamora.

Nieve en Peces
Los monjes de San Martín utilizaban un intrincado camino, hoy conocido como Senda de los Monjes, para bajar hasta Ribadelago, tristemente famoso por la rotura de la presa de Vega de Tera que costó la vida de la mayor parte de su población en 1959. El pueblo se ha esforzado por honrar la memoria de las víctimas y también por demostrar que es posible sobrevivir a cualquier situación, por dura que sea. No penséis que desapareció todo: en lo que podemos llamar su casco antiguo hay casas que se mantienen inmutables en el tiempo. Su emplazamiento, en la misma embocadura del Cañón del Tera, es espectacular y en sus inmediaciones se sitúa uno de los bosques autóctonos mejor conservados de la comarca: la Beseda, en el camino que parte hacia Sotillo.
 
San Martín
Para dar cobijo a los supervivientes de la tragedia se erigió Ribadelago Nuevo, antes llamado de Franco. Su arquitectura se aleja de la tradicional de la zona y emparenta directamente con las casas del Plan Badajoz, no en vano dicen que fueron utilizados los mismos proyectos de construcción. Es el pueblo más cercano a las populares playas del Lago (Viquiella, Custa Llago) y así proliferan los bares, cafeterías, restaurantes y alojamientos donde descansar de nuestras jornadas de baño.

Ribadelago Viejo
Si visitáis Sanabria y Carballeda es difícil que no acabéis en alguno de los pueblos del municipio de Galende, de una manera u otra. Es cierto que su temprana explotación turística ha causado algunas actuaciones cuando menos conflictivas. Hay que recordar que, en los años 70, se publicitaba al Lago como “ El Mar de Castilla”, nada menos, como si fuésemos una sucursal del Torremolinos del landismo en la Sierra Segundera. Afortunadamente, la concepción ha cambiado radicalmente y hay una firme voluntad de cuidar tanto al viajero como al entorno, que deben ser complementarios y no excluyentes. Y no olvidemos que ese primer aprovechamiento turístico permitió al municipio el asentamiento de servicios y pequeñas industrias que, sumados a las tradicionales agricultura y ganadería, han mantenido su población en niveles razonables.

Rabanillo, llegando desde Ilanes
Ver Mapa


Fotos: Xibeliuss, excepto la nº1: F.Krüger

27 nov 2009

El hogar en Sanabria y Carballeda. Fritz Krüger II



"El hogar es el centro de la vida casera. Aquí se guisa el caldo, el plato sencillo que se compone de verduras, patatas, especies y carne, también aquí se cocina la comida para los cerdos.Aquí se reune la familia para comer, y las tardes de invierno para charlar e hilar. Junto al hogar la mujer da a luz a sus hijos, costumbre que puede relacionarse con antiguas ideas supersticiosas (...)
"La forma del hogar o lar es la misma en toda Sanabria, el sur de León, en el Bierzo y la franja colindante de las provincias de Orense y Lugo, sin que se observen variantes. Consiste en una o varias piedras más o menos grandes -con preferencia se usan piedras de molino desgastadas- que reposan en una cavidad que se ha hecho en el suelo. Es en estas piedras donde se enciende el fuego. Normalmente el hogar se encuentra en una esquina y no en el centro de la casa. Suele delimitarse poco: por medio de escaños, arcas o un tabique bajo con una puertecilla o cancela. Dentro del marco digregado para el hogar caben luego también escaños más pequeños, taburetes y una mesa baja. Frecuentemente, las camas están directamente al lado del hogar."

Fritz Krüger, "La Cultura Popular en Sanabria". I.E.Z. Florián de Ocampo. Diputación de Zamora. Caja España, 1991.



La foto del filólogo Krüger está tomada en San Ciprián, en la zona de Sanabria lindante con la Sierra de la Cabrera, en el invierno de 1921.
Las fotos en color son del 2009, una cocina en Molezuelas, pueblo que en la llanura de la Carballeda marca prácticamente el límite con la vecina comarca de Los Valles. No es un museo, ni, os lo puedo asegurar, los chorizos son de atrezzo. El paralelismo es asombroso.




Evidentemente ya quedan muy pocos hogares tan puros como éste. La vida en las casas sigue centrándose en la cocina, mucho más moderna, y en torno al fuego de la chimenea. Pero los productos de la matanza se siguen curando en espacios muy similares, alejados del protagonismo del que gozaron antaño y arrinconados tal vez en dependencias auxiliares.




En ningún otro lugar se consigue el mismo sabor.

13 nov 2009

Fritz Krüger: El ayer de Sanabria

 

"La finalidad de este libro es la descripción de la cultura material de una zona hasta hoy prácticamente desconocida: Sanabria. Esta región pertenece a la provincia de Zamora, formando su parte noroccidental. Viajé por ella durante el invierno 1921/22 para conocer su lengua y cultura. El trabajo presente contiene exclusivamente los resultados referidos a la cultura. (...)
"Prescindiendo de las molestias y fatigas que conlleva un viaje a pie por los montes de León, aumentados por la dureza del invierno, no he tenido dificultades a la hora de recopilar el material. Siempre me acordaré con agrado de las horas cuando en la calle y el campo, o junto al fuego del hogar durante las frías noches de invierno, charlando con los pastores y los campesinos, he reunido el material que forma la base de éste y una serie de otros trabajos
."
Fritz Krüger, de la introducción a "La Cultura Popular en Sanabria". I.E.Z. Florián de Ocampo.Diputación de Zamora. Caja España, 1991.

Fritz Krüger, nacido en Alemania en 1889, es el antecedente directo -y sobre todo muy real- de nuestro conocido Herbert Von Patto. Interesado por la cultura española, ya su tesis doctoral versó sobre los límites entre el catalán y la lengua de Oc. En los primeros 20 del pasado siglo, como él mismo cuenta, apareció en Sanabria en busca de los orígenes primigenios de la lengua leonesa. Se las había arreglado para conseguir financiación, nada menos que en los momentos más duros de la posguerra alemana, de un grupo de comerciantes de Hamburgo: a Sanabria llegó, andando, tras realizar diversos estudios en Asturias y en la provincia de León -Las Cabreras. Después partió hacia Salamanca y aún más al sur, hasta la sierra de Gata. Tras la segunda guerra mundial se exilió en Argentina y acabó sus días como catedrático de la universidad de Mendoza. Falleció en 1974.

Durante cierto tiempo he perseguido su obra "La Cultura Popular en Sanabria", traducida por primera vez al castellano en 1991 y hoy absolutamente agotada. Por fin la he conseguido de la manera más sencilla: hablando directamente con la editorial, que, ante las escasísimas posibilidades de reedición, me ha hecho llegar el libro fotocopiado.

El trabajo de Krüger supone una instantánea fidedigna y exhaustiva de la vida pasada de la comarca, de unos usos, dialectos y costumbres que ya entonces caminaban hacia la desaparición. Tiene el libro naturalmente, algún punto discutible, sobre todo una vez pasado el tiempo: es difícil, por ejemplo, que el alemán preveyese la brutal migración que a partir de los 50 vació nuestros pueblos. Pese a su carácter puramente técnico, es muy fácil descubrir el cariño con el que Krüger se acercó a los sanabreses. Por lo que he podido saber, nuestra gente también guardó buen recuerdo del entonces joven estudioso. Me gusta imaginar su llegada, quizás por el camino de la Baña hasta San Ciprián cubierto por las primeras nieves, el tópico alemán rubio y fuertote (físicamente era así) cargado con una cámara fotográfica y libretas sin cuento. Les debió parecer un extraterrestre.

Os presento hoy una primera serie de sus fotografías. Pido disculpas ya que la reproducción difícilmente podría ser peor: escaneo de fotocopias. Pero creo que por su interés y encanto merece la pena el esfuerzo.

La Cabrera

 
Foto: Marina y Sergio


 
San Ciprián

 
Ribadelago



 
Porto



 
Puebla de Sanabria